Viernes, 18 de abril de 2014

Machos o Menos: Masculinidad/es y teleseries

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No soy asiduo a las teleseries, eso debo aclararlo antes que todo, aún cuando he ingerido algunas porciones de estas narraciones nacionales e internacionales.

No soy asiduo a las teleseries, eso debo aclararlo antes que todo, aún cuando he ingerido algunas porciones de estas narraciones que degustan del particular plato de género en nuestro país, y también en América latina por cierto. Tradicionalmente las teleseries no parecen una dramaturgia que cuestiona la masculinidad (en singular) sino más bien la sitúa en lugares obvios. Sin embargo, aparentemente este discurso se ha ido agotando simbólicamente desde la misma creación artística[1]. Los medios de comunicación masiva (MCM), como la televisión, hacen aseveraciones (metalenguaje) sutiles incitando a los anclajes de viejas formas de percibir o vivir la/s identidad/es masculina/s[2], apostando por un status que simbólico, buscando ser políticamente correcto. En el discurso público o semi-publico, se “necesita” de una continuidad simbólica del sentido del hecho de “ser” masculino, negando cualquier concepción libertaria del sujeto o posibilidad/es identitarias alternativas o paralelas.

Los MCM son medios de manipulación del lenguaje y/o cosmovisión de género, y contrario a esto me declaro existencialista porque las identidades son dinámicas, se hacen en el hacer y no se establecen a priori. Es cierto que esto no es tan lineal como antes (pensando el contexto de la 2da guerra mundial y el tema de la propaganda) sino esto es más complejo y esto está ampliamente detallado en el mundo de las comunicaciones[3], desde distintas perspectivas. El mecanismo que muchos autores – en el tema de globalización – dice que está operando es de bidireccional, por un lado tenemos la liberalización y apertura de las fronteras paralelamente ocurre un cierre de fronteras – simbólicas por cierto – también por cuanto se trata de establecer identidad (en singular y algo estático) desde un lugar. Entonces hay una coexistencia de discursos de género, por un lado algunas describen a las mujeres como malas, fieras, competitivas y combativas entre ellas, y los hombres como soñadores, pernos o “nerds”, por otro lado haciendo una hipérbole de lo masculino y femenino, que hasta para el ojo común y corriente es sospechosamente ridículo. En este tema, como en muchos otros, habría dos dimensiones que se podría distinguir. Por un lado, una cosa es el guión y otra cosa es la geopolítica discursiva en donde los discursos (sobre género) se juegan en un escenario de disputa ideológica. Este ultimo sería la identidad (ideológica) o editorial de un canal o medio.

Además está la pregunta si los varones nos interesan las teleseries y porqué. Desde ellas se podría pensar que las teleseries levantan o provocan en los sujetos temas de conversación de la intimidad o de la vida cotidiana pero al parecer la ausencia de los varones (en general) en esta conversación hace pensar que los varones somos recelosos y queremos resguardar una intimidad entre nosotros, mismo mecanismo que operó con el caso de los mineros. Papi Ricky, Machos y Peleles son teleseries chilenas que toca el tema de masculinidades pero que también lo hace desde un cierto lugar, narrativa o discurso. Un lugar de victimización light. ¿En qué sentido digo esto? Primero habla de un padre esforzado y dedicado como discriminación positiva, pese que hace lo mismo que las mujeres siempre ha hecho, la segunda trata la familia como constructora – en sus dinámica interna – de una tipología de masculinidades, y la tercera habla de una masculinidad construida desde una rebeldía mitopoética. Pero en ningún caso repensar críticamente la noción de la identidad masculina tradicional, aprovechando las fisuras de la vida cotidiana.

En términos narrativos las teleseries al parecer funcionan con una lógica de masculinidad de cuidado, que sería aquella que protege el status quo de lo tradicional, negando la sinceridad de las transformaciones en la intimidad, las prácticas cotidianas de las masculinidades, en plural. Pero abierto el espacio de discusión se hace la pregunta ¿habría una nueva masculinidad? Difícilmente, porque la mera presencia no garantiza que haya transformación en la estructura que sostiene ese espacio. Está misma cuestión sucede en la política, ámbito laboral y/o educativo con el tema de género. La mera presencia de mujeres no garantiza la equidad o borra la desigualdad (simbólica y real) de campo de terreno en cuestión. En la especulación sobre la utilidad/es de las teleserie en el entramado de género es importante considerar que el medio – la televisión –  per se imposibilita un diálogo crítico entorno a las masculinidades pero sí es un importante termómetro de la temperatura y calidad de relaciones de género tiene una sociedad.


[1] Victor Carrasco “las teleseries chilenas: el descubrimiento de lo masculino” en Varones: entre lo público y la intimidad”. 4to Encuentro de Estudios de Masculinidad/es. Editores José Olavarría y Arturo Márquez. FLACSO, UNFPA y Red de Masculinidad/es. Año 2004

[2] http://www.emol.com/tendenciasymujer/Noticias/2011/08/31/21621/Martin-Castillo-Todos-somos-machistas-en-el-fondo-de-nuestros-corazones.aspx

[3] Desde Marketing hasta psicología cognitiva, desde la lingüística hasta las ciencias políticas. Incluyendo el tema de PNL hasta Noam Chomsky en su tema de manipulación de los medios.

 

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