Viernes, 18 de abril de 2014

¿De donde salieron las cifras de Piñera que shockearon a Roger Waters?

/ Agencia Uno/ Agencia Uno

Mientras el Mandatario reafirma que durante las manifestaciones del 2011 la mayoría de los heridos fueron carabineros y no civiles, observadores de DD.HH. desmienten las cifras cuestionando el viciado procedimiento de la constatación de lesiones.

“Hemos tenido más de 7 mil marchas o manifestaciones en nuestro gobierno, mil 700 personas heridas. De esas personas heridas, la mayoría, más de mil 100 son carabineros, lo cual refleja que no es cierto que hay una fuerza policial que está aplicando brutalidad. Muchas veces es lo contrario”.

Este domingo en el programa Tolerancia Cero de Chilevisión, el Presidente Sebastián Piñera no retrocedió y, de hecho, aumentó en 600 los casos  que entregó al músico Roger Waters en cuanto a los heridos civiles resultantes de las marchas realizadas en 2011 (al británico le habló de mil 200 heridos, de los cuales mil 100 serían uniformados). Una de las tantas confesiones que dejaron en shock al ex Pink Floyd, según confesara el propio artista en una carta.

Pero ¿de dónde salieron las cifras citadas por el mandatario que desmienten las denuncias de brutalidad policial y señalan a los uniformados como principales víctimas de las protestas?

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Las palabras del mandatario en #T0 sorprendieron tanto al gobierno como al Insituto Nacional de Derechos Humanos (INDH), cuyo Programa de Seguimiento y Registro de Abusos Policiales apunta, precisamente, a Carabineros señalando, entre otras cosas, que la policía uniformada “no distingue entre personas que ejercen pacíficamente su derecho a reunirse y grupos violentos” y que “los buses y vehículos institucionales a los que son conducidos transitoriamente los detenidos, constituyen un momento y espacio sin control ni supervisión, generando condiciones de abusos y agresiones que pueden quedar en la impunidad”.

Consultado por el Dínamo, la Subsecretaria del Interior afirma que la cifra oficial de civiles heridos que maneja es de 820 durante el 2011. Sin embargo, no detalló a este medio la fuente de información para entregar tal número.

En tanto, el informe entregado por Carabineros a la comisión de Derechos Humanos de la Cámara de Diputados el pasado 14 de diciembre habla sólo de 42 civiles lesionados  y mil 94 uniformados heridos en los 6 mil 753 eventos de 2011 (entre el 1 de enero y el 12 de diciembre). Otras fuentes de gobierno aseguran que el registro oficial habla de una centena de manifestantes heridos a lo que se debe sumar una muerte, la del menor Manuel Gutiérrez.

Además, el citado informe policial detalla que de las 42 personas con lesiones graves y menos graves, solo 11 casos son atribuibles a la acción de Carabineros, es decir un 26,2%.

INDH cuestiona cifras y considera la falta de denuncias

Al igual que Roger Waters, las agrupaciones de Derechos Humanos confiesan sentirse shockeadas con las cifras entregadas por Piñera. En el informe del Programa de Seguimiento y Registro de Abusos Policiales el INDH detalla la existencia evidente de violencia policial, en especial en las manifestaciones de desarrolladas en las calles.  Algo que es reforzado con los resultados del Plan de Observación en Comisarías.

Para Lorena Fries, directora del INDH, los números que entrega Carabineros sobre sus funcionarios afectados son efectivos, no así el de los civiles, especificando que no existe una estructura que permita aglutinar a estos últimos. Para lograr aquello sólo se cuenta con la denuncia, un ejercicio que no se practica con la frecuencia debida, porque  “el problema es que hay temor”, según confirma la abogada.

Marta Cisternas, vocera de Observadores de DD.HH. (agrupación de la red de sitios de memoria y organismos de derechos humanos de Chile), va más allá y cuestiona las cifras que apuntan a los manifestantes heridos.“Ese número que dan es ridículo, es mentira”, agregando que “de la cantidad de detenidos que ellos (Carabineros) tienen, nosotros constatamos que alrededor del 80% salen golpeados de la comisaría”.

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Pero al igual que Fries, Cisternas detalla que los números oficiales son bajos porque “es poca la gente que está denunciando, porque la mayoría de las agresiones es contra menores de edad”.

En la Comisión de DD.HH. de la Cámara, la misma que recibió el documento de Control de Orden Público de la policía uniformada en diciembre pasado, existen distintas apreciaciones al respecto. El diputado Fidel Espinoza (PS) señaló que comparte las cifras oficiales, sin cuestionamientos, mientras que Hugo Gutiérrez (PC) considera que “lo que ha dicho Piñera es mentira”. Para el parlamentario comunista “no es creible” que el número de policías heridos sea superior al de los manifestantes, amparándose en los informes entregados por el INDH.

Intentando despejar las dudas sobre la veracidad del número real de heridos en las manifestaciones, el informe del INDH citado anteriormente entrega antecedentes donde “se constata que los/las detenidos/as arriban a la comisaría con golpes. La mayor parte de los lesionados y en general de los/as detenidos/as señala haber sido golpeado y amenazado en los buses de Fuerzas Especiales y demás vehículos de Carabineros”.

A ello se suman los registros de “testimonios de amenazas, malos tratos y golpes al interior de las comisarías. Las amenazas a detenidos se realizan, de acuerdo a lo observado, con la finalidad que entregue información falsa sobre las causas de sus lesiones físicas, bajo amenaza de modificar la causal de su detención con la consecuencia de penas o sanciones mayores”.

Una modalidad que, según el INDH,  se suma al cuestionado proceso de constatación de lesiones. En el informe se concluye que “en las detenciones masivas la constatación de lesiones es uno de los procedimientos que más demora, ya que generalmente requiere del traslado a una unidad de salud. En algunas unidades (3era Comisaría de Santiago) se ha verificado la presencia de un doctor de la Posta Central a cargo del procedimiento. En otras (33° de Ñuñoa) ha habido presencia de paramédico de la municipalidad de Ñuñoa. En aquellas unidades policiales en las que se instala un espacio de atención para el proceso de constatación de lesiones, el médico no concurre oportunamente sino que cuando hay un número importante de detenidos/as lo que genera un gran “cuello de botella” en esta etapa del procedimiento”.

Una etapa que confirma la observadora de DD.HH. Marta Cisterna. “El médico ‘constata lesiones’, porque no examina, los mira y les pregunta a los chicos qué tienen. Todos los papeles de constatación de lesiones se lo entrega a Carabineros y los detenidos, cuando salen en libertad, no quedan con ese papel”, agregando responsabilidad a los profesionales de la salud “porque hay una complicidad de los médicos que no están haciendo su pega. Uno ve a un niño muy golpeado y no entiende qué hacen en la comisaría, porque ese médico debió hacer una derivación”.

Caso Aysén

Un método que se mantendría en el conflicto que se vive en Aysén, según detalla Fries. De los 70 detenidos al 25 de febrero, 44 personas presentaban lesiones por balines con escopetas antimotines. La mayoría de ellos no fueron constatados por el personal de salud que los atendió.

Una de las recomendaciones del Informe de la Misión de Observación de Aysén (22 al 25 de febrero) entregado por el INDH apunta precisamente a ello: “Resulta preocupante que los funcionarios públicos de los servicios de salud no estén denunciando los casos de violencias innecesarias detectadas en personas detenidas en los procesos de constatación de lesiones. Los servicios de salud de la zona deben adecuar sus procedimientos a la normativa legal en cuanto a la obligación de presentar denuncia en casos en que existan antecedentes de la comisión de algún hecho que pudiera revestir el carácter de delito. El INDH recuerda lo dispuesto en el art. 175 literal d) del Código Procesal Penal en cuanto al carácter obligatorio de formular denuncia de “los jefes de establecimientos hospitalarios o de clínicas particulares y, en general, los profesionales en medicina, odontología, (…) y de otras ramas relacionadas con la conservación o el restablecimiento de la salud (…)””.

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