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No alcanzan los quorums para las reformas de Bachelet: Nueva Mayoría obligada a negociar con la derecha

En el Hotel San Francisco todo estaba dispuesto para una celebración en grande. Más de 100 invitados, escenario callejero y numerosos corresponsales extranjeros se preparaban para recibir a Michelle Bachelet, convertida en presidenta electa en primera vuelta. Pero los cómputos del SERVEL fueron una bofetada de realismo que bajó las expectativas de  celebración y los cuchicheos se tomaron los salones del edificio que había sido habilitado como comando central de la Nueva Mayoría.

A los datos de la presidencial, que le daban a las 19:30 horas un 46% a Michelle Bachelet, se sumaban también los números de la contienda parlamentaria. “Se está perdiendo Escalona, pero ganan Vallejo y la Cariola”, comentaba una asesora de la presidenciable a un dirigente del PS mientras fumaban un cigarro en la entrada del Hotel. La preocupación de la Nueva Mayoría no estaba solo en el resultado presidencial, de hecho, los resultados que revisaron con lupa fueron los parlamentarios.

Cuando a las 21:00 horas la abanderada daba su discurso frente a no más de 100 personas que se acercaron al escenario dispuesto en la Alameda, y enumeraba los seis doblajes que el pacto lograba a esa hora, los dirigentes partidarios activaban la calculadora para sacar cuentas y todos llegaban a la misma conclusión:  “no alcanza”. A pesar de que la Nueva Mayoría alcanzó 10 doblajes en diputados y 2 en senadores, igual quedaron cortos en relación a los quorums necesarios para cumplir a cabalidad el programa propuesto por Bachelet.

Los tres ejes que sostienen el programa del bloque correrían distinta suerte con el Congreso recién electo. Mientras la reforma tributaria solo requiere mayoría simple para ser aprobada, la reforma educacional necesita 4/7 del Congreso, es decir, 69 diputados y 22 senadores. El cambio a la Constitución tiene un quorum aún más alto; 2/3, o sea, 80 diputados y 26 senadores.

El rol de los independientes

Con los resultados de ayer, la Nueva Mayoría solo puede asegurar una reforma a los tributos. Gracias a los doblajes, el bloque se quedó con 67 diputados y 21 senadores en el Congreso. Para poder concretar la reforma a la educación, requeriría negociar con los independientes que resultaron electos. En el caso de los diputados: Giorgio Jackson, Gabriel Boric, Alejandra Sepúlveda o Vlado Mirosevic, y en el de los senadores, con el representante de Magallanes, Carlos Bianchi., quien vota indistintamente por la derecha o por la izquierda.

Para la nueva Constitución ni siquiera eso alcanzaría. Los 80 diputados no se alcanzan recurriendo solo a los votos opositores al actual gobierno, y según reconocieron el domingo distintos dirigentes, deberán acudir si o si a la derecha. “No están los quorums, pero para eso es la política”, señaló el presidente del PS, Osvaldo Andrade.

Un histórico del bloque, el ex ministro PPD, Sergio Bitar, señaló que se deberá negociar si se quiere cumplir a cabalidad con el programa, aunque eso signifique extender los plazos de concreción de las propuestas: “Hay que negociar con la derecha cómo negociamos en su momento el término de los senadores designados y el término de la inamovilidad de los comandantes en jefe. El drama es que esa negociación duró 15 años, ellos son muy cerrados y si ahora quieren alargar eso van a hacer explotar al país. Por tanto, hay que hacerlos entender de que más vale un cambio a tiempo dentro de la institucionalidad, que a destiempo por fuera de la institucionalidad”.

Las palabras de Bitar no son casuales y son compartidas por todos en la Nueva Mayoría. Por ello, la estrategia planteada en el comando es negociar con la derecha, mientras se presiona desde la calle con un movimiento social activo, aunque para ellos Andrade reconoció que se deberán mejorar las confianzas con las organizaciones: “Se trata de construir un esquema de acción política que nos permita reunir la correlación de fuerzas para hacer esos cambios. Si hacemos una buena ecuación; con una presidenta muy legitimada, un Parlamento que la respalde y un movimiento social que se pliegue a esta perspectiva creo que lo podemos lograr”.

Uno de los temas que complican a los dirigentes de la Nueva Mayoría son las expectativas que se han generado en torno a una nueva administración de Bachelet. Según Bitar, eso podrá manejarse gracias al liderazgo de Bachelet: “El liderazgo consiste también en manejar las expectativas, y ellas se manejan explicándole a la gente para donde vamos. La Michelle lo ha dicho, y explicándole a la gente también que es lo que podemos hacer en cuatro años, que no es todo. Pero son medidas que van en una dirección, a diferencia de la derecha que no va en ninguna dirección”.

El zapato chino que algunos anticipan en el comando, considerando una negociación difícil con la derecha y un movimiento social que puede transformarse en un “Frankestein” si no son capaces de manejarlo. El senador del PPD, y miembro del equipo programático de la candidata, Ricardo Lagos Weber, dice que es capaz de abrir grietas en la Alianza: “Respecto de las reformas más profundas, vamos a tener que ponernos de acuerdo y yo creo que van a haber parlamentarios en la derecha chilena que van a estar en condiciones de entender la necesidad de estos cambios en beneficio de Chile, lo creo. Ossandón,¿qué es lo que dijo en su campaña? que aquí había que hacer cambios profundos. En política tu tienes que conversar cuando no tienes la mayoría. ¿Acaso no han  visto las diferencias entre RN y la UDI?, hay diferencias al interior de la derecha por agendas más liberales y más progresistas y ahí vamos a trabajar”.

Uno que reapareció en medio de la celebración a medias del conglomerado fue el ex ministro de Hacienda de Ricardo Lagos, y ex director ejecutivo del Canal 13 (propiedad de los Luksic), Nicolás Eyzaguirre, quien habló confiado y dijo que para lograr los cambios propuestos habrá que construir una mayoría amplia para que las reformas no sean cuestionadas: “Las reformas hay que hacerlas con el país en su conjunto, nosotros hemos tenido experiencias en ese sentido, y al final siempre cuando convocas a la mayoría tienes que tener la flexibilidad de escuchar a los que no estuvieron contigo inicialmente, pero también ellos tienen que entender que la voz del pueblo ha sido clarísima y que si ellos quieren tener la legítima esperanza de respetar a su pueblo, tienen que también pactar y buscar los grandes consensos”.

¿Con quién se negociará de cara a la segunda vuelta?

Fue una victoria agria la de ayer. La comprobada eficacia electoral de la candidata de la Nueva Mayoría, no fue suficiente. No se logró arrasar a la derecha, ganando en primera vuelta y obteniendo una abrumadora bancada parlamentaria, como varios personeros concertacionistas auguraban. Y la decepción se instaló en el Hotel Plaza San Francisco. La expectativa no cumplida se reflejó también en el magro puñado de adherentes de la ex Mandataria que  llegó hasta el escenario levantado a un costado del Hotel Plaza San Francisco. No daba para una celebración efusiva.

Dice la elite concertacionista que la elección está ganada en segunda vuelta. No dudan de ello. Pero agregan que hay que esforzarse por captar la mayor tajada de ese 28% que no se inclinó por Bachelet ni por Matthei en primera vuelta.

“Es indudable que Michelle Bachelet va a ser la próxima presidente de Chile. Esta diferencia, de 20 puntos con quien la sigue, es sustancial. Lo importante es que salgamos a consolidar ese triunfo”, dice la senadora DC Ximena Rincón, quien recalca que el oficialismo cae del 44,4% obtenido por Piñera a un 25. “Tenemos que desplegarnos con mucha energía y liderazgo para mejorar”, añade.

El ex senador y ministro de Bachelet, Sergio Bitar, comparte esa confianza. “Si nos olvidamos de los llamados de algunos que hablaron de un triunfo en primera vuelta, este es un resultado histórico. Ganar con casi el 47% contra 9 candidatos, sacarle 20 puntos al siguiente es muy raro en una democracia. De manera que es un triunfo mayor”, puntualiza.

Pero también es consciente de que hay que ir por ese porcentaje de votantes huérfanos de abanderado. Insiste en que “la responsabilidad ciudadana” de estos candidatos es llamar a votar. “Me dio mucha pena que Parisi, una persona que obtuvo el 10% de los votos, diga que no va a votar en segunda vuelta. Es mezquino”, asegura mientras suma posibles apoyos a Bachelet en segunda vuelta.

La llave de una victoria amplia sobre Matthei está en esa conquista. Y ya asumen que los votos de Sfeir debieran plegarse sin mayores dificultades a la Nueva Mayoría. Las amables declaraciones del candidato ecologista tras los resultados dados esta noche, les refuerza esa idea. “Mucha gente de Sfeir tenía a Bachelet como segunda opción”, dice uno. “Con Sfeir ya hay un acuerdo”, dice otro.

Respecto al resto de los candidatos, precisamente los que obtuvieron más del 21% de los votos llamados “alternativos”, no hay confianza. Consideran que Parisi les cerró la puerta en la cara al decir que no irá a votar y con ello marca un camino de abstención para sus adherentes. Además consideran que sus votos son de una derecha blanda del que sólo con suerte podrán “pellizcar” un tercio.

El factor ME-O

¿Y ME-O?. Sobre el “díscolo” ex PS hay desconfianza, basada en su actuar frente a la segunda vuelta entre Frei y Piñera en 2010. “Es muy individualista”, dice uno, “es díficil negociar con él”, dice otro. Pero mayoritariamente se cree que hay que tender puentes con Enríquez-Ominami. Un dirigente recalca que a diferencia de 2010, hoy Marco tiene un equipo de trabajo mejor estructurado y un discurso más orgánico.

“Si hay temas que pretende llevar adelante, él debiera tener una voz. Pero creo que el electorado es distinto en este caso. Los electores son distintos de los liderazgos”, afirma el presidente del PC Guillermo Teillier.

“Creo que en segunda vuelta Michelle va a ganar lejos. Mucho del electorado que en primera vuelta optó por candidatos alternativos, se van a sumar a Bachelet en segunda vuelta. Estoy seguro de ello, y creo que se va a notar de manera nítida la diferencia entre ella y Matthei”, agrega.

Bitar asegura que la mitad de los votos de ME-O pueden terminar abrevando en aguas de la Nueva Mayoría. “Bachelet tiene un umbral de crecimiento mayor al de Matthei”, dice. Con todo, en el bloque aseguraron que el encargado de tender puentes hacía el PRO será el timonel del PPD, Jaime Quintana. Además, el re electo senador del mismo partido, Guido Girardi, aseguró que “siempre he creído necesario ampliar la coalición”.

El líder radical José Antonio Gómez dice que hay que trabajar en cambios estructurales y de esa manera conquistar los votos que emitidos por los candidatos alternativos. “No hay riesgo de que pierda Bachelet y ahora ustedes van a ver como se van a agrupar los votos… Hay una mayoría de votos de centroizquierda y eso se va a demostrar en la elección que viene”, remarca.

¿Refuerzos?

Un dirigente del bloque opositor reconoció que en los próximos días se lanzarán a buscar rostros que refuercen el comando de cara a la segunda vuelta. Un presidente de partido confidenció que esas caras saldrán en su mayoría de los triunfadores de la carrera parlamentaria. En sordina se comentó que buscarán sumar a los dirigentes estudiantiles ganadores, como Camila Vallejo, Giorgio Jackson y Karol Cariola, aunque solo ésta última reconoció estar dispuesta a sumarse “cuando se requiera” al comando. Desde el entorno de Vallejo aseguraron que no han recibido ninguna llamada, aunque se interpretó como un gesto que la ex presidenta de la FECH acudiera ayer al comando a felicitar a la candidata.

Otro que se mostró dispuesto a sumarse al trabajo fue el PPD Nicolás Eyzaguirre, aunque evitó candidatearse “eso de es mal gusto”, dijo.

Quienes confirmaron su continuidad en el comando fueron los miembros de Espacio Público y representantes del ala más liberal de la coalición; José de Gregorio, Andrea Repetto y Valentina Quiroga, quien estuvo encargada de coordinar el equipo educacional de la candidatura.

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