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El Dínamo

Sólo 70 empresas chilenas presentan reportes de sostenibilidad

Estas herramientas buscan transparentar la gestión a través de una mirada que aborda el desempeño social, medio ambiental y económico. Pese a que en el país existen más de 900 mil empresas constituidas, en 2013 sólo 72 de ellas se unieron a esta tendencia que apunta a la transparencia y ética empresarial, es decir el 0.007%.


Ambiente

25 de julio, 2014

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Tema de El Dínamo

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Por estas fechas las grandes empresas comienzan a lanzar sus reportes de sostenibilidad.  Una herramienta vinculada a la ética empresarial, que hoy se suma a las memorias y balances financieros, y cuyo objetivo es transparentar la gestión a través de una mirada que aborda el desempeño social, medio ambiental y económico.

A nivel mundial la elaboración de este material se lleva a cabo mayoritariamente a partir de un estándar lanzado en 2000 por el Global Reporting Initiative (GRI), organización ligada al Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA); también sobresale la guía para reportes integrados del International Integrated Reporting Council (IIRC). Asimismo Pacto Global, entidad respaldada por la ONU, posee la metodología de Comunicados de Progreso (COPs) que se basa en generar un informe en función de los avances de las empresas de cara a 10 principios vinculados a los pilares de relaciones laborales, transparencia, derechos humanos y medio ambiente.

En Chile la práctica de construir y publicar estos documentos anuales es de relativa corta data. La primera empresa en reportar en el año 2000 fue la estatal Codelco. Desde entonces el avance ha sido lento. El estudio “Análisis de reportes de sostenibilidad 2013: Aproximaciones a la gestión de RSE en Chile”, elaborado por ACCIÓN señala que pese a que en Chile existen más de 900 mil empresas legalmente constituidas, las que reportan en promedio apenas llegan a las 70, es decir un 0.007%. Además desde 1999 a 2012 se han publicado un total de 258 reportes en el país. El 14% de las empresas analizadas comenzó a hacerlo en 2012, y la mayoría de las firmas se encuentra reportando por cuarta vez.

Respecto del tipo de empresas que concentran el uso de esta herramienta, la investigación que revisó en concreto 50 reportes, indica que un 18% proviene de empresas mineras; otro 18% de compañías ligadas a electricidad, gas y agua; un 14% de servicios financieros y un 12% a la industria manofacturera.

Frente a esta realidad, el Director Ejecutivo del Centro Vincular de Chile de la Pontificia Universidad Católica de Valparaíso y miembro del Consejo de Stakeholders del GRI, Dante Pesce, opta por ver el vaso medio lleno y comenta que “no es el objetivo que todas las empresas reporten, las que deberían hacerlo, de hecho, corresponden a aquellas que tienen o representan algún interés para la sociedad y ese perfil se liga con empresas listadas en la Bolsa de Valores y que corresponden a compañía estatales, las de servicios públicos sanitarios o las que administran fondos de pensiones, por citar algunos ejemplos”.

El experto igualmente plantea que en los dos últimos estudios de responsabilidad corporativa de la firma KPMG y la Universidad de Amsterdam, que monitorean desde el año 93 a las 250 empresas más grandes del mundo y a las 100 más grandes en un conjunto de países, Chile apareció por primera vez. Mientras en 2011, sólo 27 de las 100 empresas nacionales más grandes reportaban, en 2013 la cifra subió a 72.  De ahí que Pesce releve que de las 240 empresas grandes que cotizan en la bolsa chilena, aproximadamente la mitad de los grupos económicos, reportan de manera directa o indirecta. Es decir, si ellos no lo hacen, sus casas matrices si lo hacen.

“Se trata de un salto muy grande sobre todo si se tiene en cuenta que el estudio sólo considera  a las 100 más grandes del país por volumen de venta y no considera que estas mismas empresas abarcan una parte importante del producto del país, y que además la cantidad de proveedores con las que se relacionan son centenas de miles de empresas. Yo creo que el fenómeno ha avanzado de menos a más y tengo la certeza de que cómo se consolidará en los próximos años”, sostiene el académico.

De cara a la importancia efectiva de este material, el gerente general de ACCION, Ignacio Larraechea, manifiesta que “para algunos, el efecto más inmediato se traduce en la reputación que obtienen las empresas. Se supone que aumenta la credibilidad de quienes no sólo consumen sus servicios y productos, sino que también los trabajadores de las compañías, los vecinos, las autoridades y todos quienes, al estar en conocimiento de cómo funciona, qué se ha hecho y qué se espera, se vuelven más “fieles”. Sin embargo, la experiencia muestra que esto puede ser solamente teórico. Me atrevería a decir que en la gran mayoría de los casos los reportes no son consultados de manera sistemática por los principales stakeholders (grupos de interés)“.

A juicio de la directora de Pacto Global, Margarita Ducci, los reportes sostenibilidad “tienen un gran valor al ser públicos, constituyendo una suerte de radiografía completa y exhaustiva del comportamiento de la compañía, abierto a ser conocido por los distintos grupos de interés y por el público en general, con cuya retroalimentación se logra un proceso de mejora continua”.

“La comunidad de inversionistas y los distintos actores interesados esperan de las empresas un comportamiemto responsable a la hora de definir sus criterios de inversión, con quien hacen negocios y por lo tanto, una empresa que tiene una mejor gestión de sostenibilidad y es capaz de mostrarla, se ve a los ojos de los inversionistas como menos riesgosa, más seria y por lo mismo con mejores condiciones para hacer negocios”, subraya, Pesce.

Entre las falencias de los reportes, el estudio de ACCION señala que del total de reportes analizados, sólo el 44% ha fue verificado a través de una auditoría. En tanto, aunque el 86% de las empresas analizadas, declara tener una política de sostenibilidad, sólo el 24% de ellas, informa sobre formas de supervisión por parte del directorio a esta gestión.

En este mismo sentido, Ignacio Larraechea opina que en muchos de estos documentos “no se aprecia continuidad con los reportes de años anteriores. Si en el reporte 2010 se planteaban desafíos en materia de residuos, en el reporte 2011 no se registraban los avances en esa materia.También se aprecia debilidad en muchos reportes en cuanto al rol que se le asignan a los stakeholders en la definición de metas y en la evaluación de los avances. Por otra parte, aun son pocos los reportes auditados por terceros. En una sociedad desconfiada como la nuestra, eso podría afectar la credibilidad de la información entregada”.

La directora de Pacto Global, admite que “en varias ocasiones se ha criticado que las metodologías no pueden tipificar de igual manera a todos los tipos de rubros produciéndose claramente un problema; sin embargo, es importante aclarar que los reportes, con el correr del tiempo, han ido mejorando sus metodologías y adaptándolas a los nuevos desafíos que exige el entorno y los diversas industrias”.

Para Dante Pesce hay dos temas en los reportes que hay que potenciar: La materialidad, y el alcance (scoop en inglés). “El primero se liga con que la empresa se haga cargo de sus impactos sobre todo los negativos y hay muchos reportes que ponen muchos énfasis en los logros positivos de la empresa y le ponen poco pino al análisis de sus impactos negativos y cómo los gestionan. El segundo aspecto a mejorar tiene que ver con lo que incluyo en el reporte, si hay espacio para los impactos de mis proveedores, de mis subsidiarios o no, es decir, si los acoto a mi rut o  los extiendo hacia mi cadena de valor. La tendencia es que mientas más grande es la empresa, más debiera asumir responsabilidad sobre sus impactos indirectos”.

Un cambio de mentalidad

En el Ejecutivo el tema también preocupa. En abril de 2013 se constituyó el Consejo de Responsabilidad social para el Desarrollo Sostenible. Instancia que hoy lidera la subsecretaria de Economía, Katia Trusich, y que está integrada por instituciones de gobierno, del sistema de empresas públicas, miembros de la sociedad civil, sindicatos y representantes del sector académico y empresarial.

La subsecretaria comentó a El Dínamo que esta instancia “trabaja en medidas de corto y largo plazo respecto de cómo se va llevar la responsabilidad social, con mesas de trabajos en temas económicos, sociales, ambientales y en un catastro de las empresas que hacen reportes y acciones de responsabilidad social ya que muchas compañías las llevan a cabo sin saberlo y no las reportan”.

Trusich añade que se apuesta por una incorporación gradual de las grandes empresas a esta practica de transparencia y señala que acaba de tener una reunión con el gerente general de la Bolsa de Valores,  “y ellos están muy interesados en que haya una mayor cantidad de empresa emisoras reportando. De hecho, acaban de terminar una consultoría con Morgan Stanley que las va permitir generar un indice de responsabilida social. La idea es empezar a trabajar en conjunto este año para estimular que estas compañías incorporen los indicadores de RSE y reporten. Ellos hablaban que 177 empresas componen su lista y de ellas alrededor del 10% reportan, por lo que hay un tremendo desafío en sumar a más”.

A ojos de la subsecretaria de Economía el aumento en la cantidad de compañías que se sumen a esta tendencia, pasa un cambio de mentalidad. Y éste se  liga con que las empresas “empiecen a ver el valor a la reportabilidad, entendiendo que no solamente hay que informar a la ciudadanía, a los inversionista o a sus clientes lo que hacen en términos financieros, porque la mayor parte ya reporta sus estados de resultados y su operación anualmente, sino que también incorporen estos otros elementos que tienen gran valor para la sociedad, en la medida que esto ocurra veremos más reportes”.

Dos experiencias

Los conocedores del sector y de la reportabilidad destacan el trabajo de las empresas Sodimac y Colbún. Ambas se han ubicado a la vanguardia al adoptar este año la nueva versión de la metodología del GRI-G4, lanzada en mayo del año pasado, y que deberán respetar los documentos publicados después de diciembre de 2015.

Desde Sodimac, el jefe de sostenibilidad, Pablo Urbina, explica que la firma reporta desde el años 2007  y que la publicación de su último reporte los llevó a realizar un proceso de materialidad. “Para abordar este proceso, tuvimos que identificar (benchmarking de la industria, análisis secundarios y entrevistas a grupos de interés internos y externos), luego priorizamos y validamos los temas centrales con los ejecutivos de la empresa”, manifiesta.

Además recalca que para la elaboración de todos los reportes “se realizan jornadas de trabajo orientadas a empoderar y capacitar en la metodología a las distintas gerencias de la compañía, revisando indicadores y los principios de GRI. En la séptima versión de este informe –que obtuvo el sello “Materiality Matters Check” de GRI-, la empresa optó por la opción de conformidad “esencial”, reportando 41 indicadores generales y 49 específicos. La verificación externa del reporte fue realizada con Ernst & Young”.

El jefe de sostenibilidad asevera que para la firma, el Reporte de Sostenibilidad ha sido de gran ayuda para poder conocer, medir y mejorar el impacto de Sodimac en cada una de las áreas que abarca. “Nos ha permitido identificar nuestros principales impactos –ya sean negativos o positivos- y poder gestionarlos adecuadamente. Adicionalmente, el reporte nos permite cumplir con la Comunicación de Progreso del Pacto Global de las Naciones Unidas y nuestro compromiso con sus diez principios que apuntan a fortalecer los derechos humanos, las normas laborales, la protección del medioambiente y la lucha contra la corrupción”.

“Hoy podemos decir con orgullo que somos el primer retail de Latinoamérica en reportar bajo el nivel G4. Esto es un gran incentivo para seguir trabajando y esforzándonos para continuar creciendo responsablemente, y así poder aportar positivamente al desarrollo integral de nuestro país”,dice Pablo Urbina.

Por su parte, Ana Luisa Vergara, Jefa de Asuntos Públicos de Colbún, señala que la generadora reporta desde 2011 y sostiene que la nueva versión GRI- G4 “nos obliga a hablar sólo de los temas importantes, por lo que debemos ser más rigurosos en el proceso de consulta a nuestros grupos de interés. Esto debería traer como resultado un Reporte más transparente. Además, la metodología del GRI-G4 te lleva a centrar la mirada del negocio, desde la visión de cómo nuestra gestión impacta positiva o negativamente el entorno, y viceversa. Con ese enfoque, se facilita la integración de la sostenibilidad al negocio y permite avanzar en el camino hacia una Memoria Integrada”.

Consultada por sus prioridades a la hora de enfrentar este proceso, Vergara enumera la importancia de “contar con un equipo de trabajo motivado y comprometido con la reportabilidad y la gestión continua de la sostenibilidad; además nos esforzarnos por mostrar la información que es relevante para nuestros grupos de interés, tanto internos como externos. En ese sentido, le hemos dado mucha prioridad a hacer un buen proceso de consulta, asegurándonos que participen representantes de todos ellos”.

Otro elemento importante es lograr un equilibrio entre lo positivo y lo negativo para generar credibilidad, incluyendo tanto las buenas prácticas como también los conflictos o errores cometidos. Poder mostrar avances de un año a otro en nuestra gestión de compromisos autodeclarados y desafíos planteados. Como el negocio de la energía es técnicamente difícil de entender, debemos esforzarnos para que el contenido y el diseño faciliten la comprensión de los temas y motiven al lector”, puntualiza la ejecutiva.

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