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El Dínamo

Plan de Descontaminación: las dudas tras el polémico proyecto de Gobierno

El experto en contaminación atmosférica de la Universidad de Santiago, Ernesto Gramsch, pone en duda la efectividad de la restricción de catalíticos que contempla la iniciativa ya que, a su juicio, la medida no consideró opciones para los automovilistas. Por eso, sostiene que la autoridad deberá potenciar las líneas de trenes ya disponibles y “apurar la construcción de líneas de Metro en ejecución y nuevas”


Ambiente

6 de octubre, 2016

Autor:

Atochamiento

Esta semana, el Consejo de Ministros para la Sustentabilidad aprobó el Plan de Descontaminación para el Gran Santiago, medida que entrará en vigencia a partir del 1 de mayo y que busca restringir, hasta el 31 de agosto, la circulación de vehículos catalíticos inscritos antes de 2012. Además, deberán paralizar las motocicletas inscritas antes de 2010.

Al respecto, el doctor en Física de la Universidad de Santiago y experto en contaminación atmosférica, Ernesto Gramsch, sostuvo que estas iniciativas incentivarán la compra de un segundo o tercer automóvil y la evasión del Plan de Descontaminación.

“Antes de prohibir, hay que dar opciones, y esas opciones no se dieron en este caso. Entonces, eso dificultará que el plan se cumpla. Uno de los problemas que veo en la restricción vehicular, es que no ofrece ninguna alternativa real para los automovilistas, porque el Transantiago no está funcionando, el Metro no da abasto, y aunque se restrinja, va a existir una gran cantidad de autos circulando”, sostiene Gramsch.

El especialista reconoce que “a estas alturas no se pueden hacer muchos cambios. Quizá, en un tiempo más, cuando se haga una revisión del plan, en donde se podría inspeccionar el criterio de restricción y agregar el concepto diésel”. No obstante, sostiene que una alternativa para paliar la falta de opciones inmediatas para automovilistas es que el Gobierno revise urgentemente la situación de los trenes.

“Hay varias líneas que están disponibles y que pueden contribuir a disminuir el uso del vehículo. Por ejemplo, se puede potenciar el tren que va entre Santiago centro y San Bernardo; el que va hacia Melipilla; o el tren que se dirige al norte y se usa solo para carga, el cual debería ser transporte público. Además, se debe apurar la construcción de líneas de Metro en ejecución y nuevas”, afirma.

Además, el académico recomendó implementar medidas específicas, pues “la gente que trabaja en Medioambiente sabe que el problema de material particulado se origina en la noche en el sector poniente. Por lo tanto, hay que implementar medidas específicas en esa zona. En este momento, todas las restricciones son generales, pero la contaminación no es la misma en todo Santiago”, aseguró.

Con todo, Gramsch valoró la iniciativa, pero insistió en que presenta falencias importantes. “La restricción vehicular, nos guste o no, es una buena medida, porque cerca del 40% de material particulado fino es generado por los vehículos. Por lo tanto, una disminución del uso de ellos ayuda a bajar los índices de contaminación. Sin embargo, el criterio de restricción por antigüedad, no es tan buena decisión”, asegura.

La medida restrictiva prohíbe circular a vehículos catalíticos inscritos antes de 2012, lo que, según el académico, generará una discriminación arbitraria, ya que no considera otros factores, como el polvo en suspensión y el desgaste de piezas mecánicas. “Autos viejos y nuevos no tienen tantas diferencias. Además, se debe tener en cuenta el tipo de combustible que utilizan, porque los vehículos diésel, cuando no están bien ajustados o tienen problemas de motor, emiten bastante más, aunque sean nuevos”, aseguró el académico.

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