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El Dínamo

Falla de San Ramón: mitos y riesgos del evento sísmico que tiene en alerta a siete comunas de Santiago

Considerada como la mayor falla sísmica activa de la Región Metropolitana, arriesga la estabilidad de estructuras ubicadas en el sector Oriente debido a que puede generar un terremoto de 7,4º. Eso en el peor de los escenarios. En el mejor, la acumulación de energía puede detonar en eventos de menor magnitud. Aunque "los sismos nunca son regulares", advierten los expertos.


Ambiente

4 de noviembre, 2016

Autor: El Dínamo

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Rodrigo Rauld estudió por 14 años lo que actualmente se conoce como la Falla de San Ramón. En ese entonces el estudiante de Geología de la Universidad de Chile fue invitado como memorista en la investigación liderada por esa casa de estudios junto al Instituto de Física de la Tierra de París, hecho que lo convirtió en uno de los profesionales con mayor conocimiento en esa materia.

Considerada como la mayor falla sísmica activa de la Región Metropolitana, arriesga la estabilidad de estructuras ubicadas en el sector Oriente debido a que puede generar un terremoto de 7,4º. Eso en el peor de los escenarios. En el mejor, la acumulación de energía puede detonar en eventos de menor magnitud. Aunque “los sismos nunca son regulares”, advierte Rauld.

Vitacura, Las Condes, La Reina, Macul, Peñalolén, La Florida y Puente Alto, son las siete comunas de la capital por donde pasa la falla de San Ramón, cuya extensión es de 30 kilómetros y cuenta con una profundidad de entre 10 y 11 kilómetros. Lo que se sabe: hace 8 mil años fue el último evento sísmico, el cual, según se prevé, podría volver manifestarse debido a la acumulación de energía.

Aunque para eso aún falta: según estiman, unos 3 mil años para que detone un terremoto el interior de la ciudad. “A lo largo del tiempo se ha presentado como una falla constante, y con una velocidad relativamente lenta”, explica Rauld.

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Mito y realidad

La detonación de un eventual terremoto encendió las alarmas en la población. Colegios, universidades, recintos hospitalarios, médicos, casas e incluso un reactor nuclear -el único en Chile- se erigen sobre la falla.

Con todo, el geólogo indica que “no estamos hablando de una película de catástrofe apocalíptico tipo Hollywood. No va a ser el fin del mundo”. Las razones: el reactor construido en La Reina no es una planta generadora, si no que tiene una piscina con material radioactivo abajo. De producirse un terremoto, el radio afectado sería cerca de 200 y 300 metros alrededor, indica Rauld. En esa línea, a juicio del experto tendría un mayor impacto en la planta de Aguas Andinas, ubicada en Puente Alto, considerando que entrega el suministro de agua para gran parte de la población de Santiago.

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Saber si La Reina o Puente Alto o cuál va a ser la comuna más afectada tampoco se puede predecir, dado que depende de cómo rompa la falla y eso no se sabe. “En general los suelos del frente cordillerano de Santiago son más o menos buenos y eso es importante porque, por ejemplo, los suelos de Santiago Poniente no son muy buenos, no tienen buena respuesta sísmica”.

Sobre la intensidad de los daños, el académico del Departamento de Geofísica de la Universidad de Chile Jaime Campos indica que “es difícil de responder porque para hablar de riesgos antes tienes que haber evaluado estructuras, si esa estructura va a resistir o no”. Y como muchas construcciones se realizaron antes de saber la existencia de la falla ese dato queda en el mundo de las incertezas.

“Hay cosas lógicas como disminuir la densidad de poblaciones a futuro en esas comunas para tener a menos gente expuesta, pero deshabitar a gente de ese lugar es como decir que como Chile tiene maremotos no ocupemos la costa. Es irrealizable, no es realista”, señala Rodrigo Rauld.

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Barrios, el grupo de mayor riesgo

Algunos de los recintos que están sobre la falla, o cercanos a ella, son el Hospital Militar, el Hospital de de la Fuerza Aérea, el Hospital de Carabineros, la Universidad Adolfo Ibáñez, la Clínica Las Condes, el mall Alto Las Condes y Plaza Tobalaba, además de varios colegios y del ya nombrado reactor nuclear y planta de Aguas Andinas.

“En general los establecimientos educacionales, colegios, universidades y jardines están muy bien preparados para este tipo de eventos puesto que tienen lugares dispuestos como zonas de seguridad, no así los barrios residenciales, que cada vez son más estrechos y ocupan los espacios para construir”, expresa Alex Gerhard, jefe de prevención interna de la Asociación Chilena de Seguridad (ACHS).

Falla de San Ramon

Y considerando que los establecimientos educacionales y médicos realizan simulacros y cuentan con sus propios protocolos, el especialista de la ACHS recomienda que al interior del hogar exista un plan de acción predeterminado. “Hay que tener claro qué hacer cuando empiece el movimiento telúrico, hacia dónde me voy a mover, quién va a hacer qué, incluso destinar algunas tareas a los niños para mantenerlos ocupados y así no entren en pánico. También preparar  una mochila con equipos de primera emergencia”, dice.

En junio pasado la Onemi firmó un convenio con la U. de Chile para instalar 12 estaciones sismológicas en la falla San Ramón, lo que permitirá confeccionar un estudio del comportamiento de la estructura geológica. Y si bien Chile es un país altamente sismológico, será la primera vez en el país que se realizará el monitoreo de una falla activa con instrumental instalado de manera permanente.

En paralelo a la realización del estudio, se trabajará en conjunto con los alcaldes y la ciudadanía para desarrollar un plan territorial en las comunas, con el objetivo de entregar mayor conocimiento de este fenómeno a la población.

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