José Ignacio Núñez
AbogadoAbogado y Magíster en Derecho Público por la Universidad Católica de Chile. Doctorando en Derecho por la Universidad de Castilla La Mancha, España. Profesor de Derecho Constitucional. Director de Iniciativa Transparencia, Coordinador del Circulo Académico Nuevas Perspectivas en Derecho Público y abogado de Novarum Abogados & Consultores.
Columnas de José Ignacio Núñez
La Constitución: La eterna causa de las revoluciones
Al dejar de considerar a la Constitución como un documento cuasi sacro, ella será un artefacto de utilidad real para la soberanía y la libertad... No son los cambios constitucionales los que generan revoluciones, sino las testarudas oposiciones a ellos.
Obviamente las autoridades no saben más que Dios
Esa majadera soberbia con que los creyentes y católicos – por siglos – nos hemos sentido portadores de la verdad revelada debe motivarnos más a pedir perdón que a imponer estilos de vida.
¡No al divorcio homosexual!
Resulta difícil sostener, más allá de los meros prejuicios, que la celebración de un matrimonio entre dos hombres o dos mujeres implique un riesgo a terceros, menos a las familias como constructo social. Y aquellos diputados y senadores realmente comprometidos con la igualdad sustancial, sin distinción de género o sexo, han de tener claro que no hay impedimentos sólidos para impulsar proyectos sobre la materia.
Jóvenes ¡que la marcha más grande sea el día de las elecciones municipales! Y para ir a votar.
No es razonable atender a aquellos llamados que invitan a biocotear las elecciones municipales absteniéndose de votar. Ello no sólo impediría la renovación de la política y favorecerá la perpetuación en el poder de los gobernates del pasado. Causará también que este modelo que tanto se critica obtenga un nuevo aliento que no necesariamente merece.
Las autoridades y el terror
Pareciera ser que los que deben figurar como los principales defensores del orden, el Estado de Derecho y la paz social (medios de comunicación, ministros y parlamentarios) terminan promoviendo el miedo y el terror más que cualquier bomba.
Pinochet murió en 2006. El pinochetismo, en 2012
Lo sorprendente para el mundo, aunque ellos no lo notasen, fue siempre la existencia de ese numeroso y políticamente relevante grupo de fanáticos lo defendían sin condición.
¡Terminemos con la puerta giratoria! Pero con esa que encarcela inocentes
En poco aporta esta estigmatización de los jueces que tiene como único objetivo presionarlos para que cumplan funciones que en realidad corresponden al Congreso y al Gobierno. Poco ayuda y en mucho daña, pues jueces imparciales e independientes, libres de presiones políticas y ocupados de aplicar la ley son los únicos que pueden evitar que casi 600 inocentes al año vayan a la cárcel.
¿Qué tipo de jueces queremos? Depende de la sociedad que deseamos construir
Las disputas acerca del rol de los jueces en un Estado de Derecho, es tan antigua como el advenimiento de tal fisonomía política. Un extremo, defensor de la idea del “Juez boca de la ley” y subordinado a la voluntad soberana depositada en el parlamento se ha enfrentado con diferentes nombres y formas contra otro sector de ideas remotas: aquel que estimula la existencia de jueces que superpongan la justicia a las normas escritas.
Que los presos no se mueran: necesitamos castigarlos
Hoy a la señora Zalaquett le parece que la vida de un preso es un medio para alcanzar un fin: el resguardo del derecho del Estado de castigar efectiva y drásticamente a los criminales.
Ley de Presupuesto y campos clínicos
La glosa 10 de la partida correspondiente al Ministerio de Salud expresa que: “Los campos clínicos de los hospitales o consultorios públicos prioritariamente podrán ser utilizados por Universidades Estatales o Privadas Tradicionales, pertenecientes al Consejo de Rectores de las Universidades Chilenas. En todo caso, no se afectarán los convenios vigentes" (...) La mencionada glosa contiene algunos elementos que podrían incumplir el derecho fundamental a no ser discriminado arbitrariamente.


J.A. Kast y el aborto: “Primero está el derecho a la vida y después el derecho a elegir” 




