Jueves, 20 de junio de 2013

¡El momento es ahora!

/AgenciaUno/AgenciaUno

El proceso de decisión sobre quién nos represente en la próxima elección debe ser un proceso abierto y convocante, resulta necesario sincerar lo que –hasta ahora- ha sido un secreto a voces: Pablo Longueira no sólo es la principal figura de la UDI, sino que es, además, el mejor preparado para enfrentar a Michelle Bachelet.

Al cumplirse dos años de gobierno de la Coalición por el Cambio, la reflexión en torno al debate que debemos iniciar para continuar al mando del país debe darse con transparencia y valentía, de cara al país y con definiciones que nos hagan, por un lado, evaluar lo hecho hasta ahora y, por otro, proyectar los cambios y el sello que queremos impregnarle a Chile.

En este contexto, hoy, dos años después de nuestro ingreso a La Moneda, podemos decir que la Unión Demócrata Independiente (UDI) no sólo contribuyó al triunfo de la Coalición, sino que ha aportado enormemente, desde el Parlamento, las alcaldías y desde cargos en el Ejecutivo, para que nuestro gobierno se funde en los mismos pilares que sostienen a nuestro partido: vocación popular, inspiración cristiana y de fomento al sistema social de mercado.

Ese triple pilar fundacional nos ha movido para respaldar diversas iniciativas de Gobierno, pero también para criticar cuando pensamos que las propuestas se desvían de nuestro proyecto. Lealtad no es obsecuencia, y así lo ha demostrado la UDI desde el 11 de marzo de 2010.

Así, nos enorgullece decir que hemos conseguido sacar adelante anhelos de largo tiempo para nuestro país, como el post natal de seis meses, la eliminación total o parcial del 7% de cotización de salud de los jubilados, la eliminación de las largas listas de espera en salud y la reconstrucción del país, luego de uno de los terremotos más devastadores que ha azotado al mundo. Es cierto, aún queda mucho por hacer, y es en ese entendido que aspiramos –legítimamente- a que el sucesor de Sebastián Piñera provenga de nuestras filas.

Si bien algunos piensan que el debate sobre el candidato de la Coalición debe darse después de las elecciones municipales, en lo personal, creo que el momento es ahora. Debemos sacar lecciones del pasado y recordar que en la elección de 2009, la UDI dejó pasar el tiempo, evitó “adelantarse” y, finalmente, perdió la oportunidad de levantar una carta para La Moneda.

Entendido ese error, hoy es cuando, con total honestidad y transparencia, el nombre de Pablo Longueira debe levantarse como nuestro candidato presidencial. Y es que el sello que la ha dado al Ministerio de Economía –en la protección al consumidor- está profundamente asociado a las cualidades propias de un líder. Nadie, como él, podría haber convertido a ese Ministerio en lo que es hoy para la ciudadanía.

En esta línea, no obstante creo que el proceso de decisión sobre quién nos represente en la próxima elección debe ser un proceso abierto y convocante, resulta necesario sincerar lo que –hasta ahora- ha sido un secreto a voces: Pablo Longueira no sólo es la principal figura de la UDI, sino que ha sido la figura más sobresaliente de la centroderecha en los últimos 50 años y es, además, el mejor preparado para enfrentar a Michelle Bachelet en una elección.

Por otra parte, reitero, en su rol de ministro de Economía ha logrado demostrar con creces su capacidad de liderazgo, lo que le permitiría, apoyado por los partidos que hoy respaldamos al Gobierno, continuar una senda de crecimiento y consolidación del desarrollo que nuestro país requiere, para darle oportunidades a todos, terminar con la pobreza y disminuir la brecha de desigualdad existente, entre otros desafíos.

Han sido muchos los logros de este Gobierno, pero son muchas las metas que aún debemos concretar, y para ello, personas como Longueira están llamadas a liderar el proceso de consolidación de nuestro proyecto de Gobierno. Y aunque su nombre no sea el único existente en una centroderecha que se ha renovado, que ha formado jóvenes al servicio de Chile y que a diario nos muestra cientos de personas jugadas por construir un país mejor, con creatividad, eficiencia y eficacia, a lo largo de su historia, la UDI ha dado muestras de valentía y coraje tales que nos permiten confiar en que sea “uno de los nuestros” quien llegue a La Moneda el 2014.

¡Que el debate se inicie ya! Que quienes tengan legítimas aspiraciones de llegar al sillón presidencial lo digan y que los respaldos se transparenten. Ese es el llamado.

 

 

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