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Opinión

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Algunos y algunas han alcanzado notoriedad pública como militantes del PPD, alcaldes, diputados, ministros y senadores. Sin ir más lejos el hoy Presidente del PPD, senador Jaime Quintana, fue militante de la JS y también lo fue el actual Presidente de la Cámara de Diputados, Marcos Núñez.

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Periodista. Magister en Comunicación. Especialista en políticas públicas y pueblos indígenas. Ex funcionario del Fondo Indígena. Consultor de FLACSO, BID y OIT. Vicepresidente Nacional del PPD.

Dos diputados socialistas en una carta pública sobre una posible fusión del Partido Socialista y el Partido Por la Democracia, proponen que “un solo partido de izquierda, democrático, nacional, popular, latinoamericanista”. La primera reflexión que se nos viene a la cabeza es porque tener UN partido con esas características si se pueden tener DOS.

El PPD tendrá el próximo 23 de enero su Consejo Nacional número 42 y, entre varios otros temas como las elecciones municipales, la marcha del Gobierno, la crisis de confianza de la política, las elecciones internas; la propuesta de fusión con el PS también circulará en los pasillos de ese evento.

Existe en el interior del PPD cierta disposición a escuchar y analizar la propuesta de unirse al PS, idea que por cierto no es nueva y deviene desde casi los orígenes del PPD. Poco después de ganar el plebiscito del NO, varios dirigentes que tenían doble militancia, optaron por volver al PS, entre otros José Miguel Insulza y José Antonio Viera Gallo.

Los más se quedaron. Varios con el corazón adolorido. Algunos cargan hasta el día de hoy el karma de sentirse más socialistas que pepedés. El PPD cuenta entre sus filas con un número significativo de líderes que en su juventud fueron militantes del PS, o más bien de la JS.

Algunos y algunas han alcanzado notoriedad pública como militantes del PPD, alcaldes, diputados, ministros y senadores. Sin ir más lejos el hoy Presidente del PPD, senador Jaime Quintana, fue militante de la JS y también lo fue el actual Presidente de la Cámara de Diputados, Marcos Núñez.

Por cierto que el debate convoca muchos espíritus políticos al interior del partido por la democracia. Pero también debiera ser una nueva oportunidad para debatir si una medida como esa es beneficiosa para ambas colectividades y para sus militantes.

A mi juicio sería una decisión errada, por varias razones que paso a reseñar:

Una propuesta de este tipo no tiene un soporte de métrica electoral que haga plausible tal decisión. En términos generales en la nueva democracia desde 1990 hasta hoy ambos partidos han alcanzados cifras el PS de entre 11 y 12% y el PPD entre 9 y 10%. Con un mejor rendimiento el PPD en elecciones Parlamentarias y el PS en concejales.

El Partido Socialista fundado en 1933 tiene 82 años, el PPD creado en 1987 tiene jóvenes 28 años. El PS tiene unos 121 mil militantes y nosotros en el PPD casi 100 mil. Ambos somos parte de la Internacional Socialista. El PS es una marca clásica, con mucha historia. La historia fortalece pero también limita. El PPD se caracterizó desde su inicio por no estar ligado a matrices ideológicas, más bien se le conoció como un partido instrumental, primero para derrotar a la Dictadura y “pragmático” más tarde en la implementación de la Transición.

Si lo asemejáramos a modelos de autos, el PS podría ser un Mercedes Benz lleno de tradiciones que con legitimidad ha ganado su espacio en la política chilena; el PPD sería, por elegir una marca, un Nissan, que bien pudiera ser un V16, o un Sentra y hasta un JUKE, una línea dúctil que no tiene tradición que perder.

Quizás el punto anterior parezca un análisis superfluo, pero la eficacia simbólica de las marcas no es menor en un partido político. La condición ideológica del PS ligada a su condición marxista y la búsqueda (aún?) del socialismo limitan de cierta forma su accionar electoral y temático. El PPD es un partido que ha basado su gestión política en la defensa de derechos ciudadanos y la diversidad (ideológica?).

Así la suma fusionada del PS y el PPD no sería una decisión acertada en política. Quizás el PPD y el PS debieran esforzarse por ser un fuselaje ancho de un avión con un ala democratacristiana y otra ala comunista. Un avión capaz de soportar turbulencias, como las que asistimos en estos tiempos. El eje PPD-PS está llamado a contribuir y mantener el acuerdo político de la Nueva Mayoría, reforzarlo, contenerlo y proyectarlo. Ayudar en la mejora de gestión gubernamental y generar propuestas tanto de gobiernos locales como presidencial.

Una fusión de ambos sería una decisión errada. Uno más uno, sumaría menos que dos. Cada cual por su camino le han hecho bien a Chile.

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