Es un sistema dinámico de yoga proveniente de la India. Posee unos 5.000 años de antigüedad y se basa en posturas, técnicas de respiración, meditación y mantras (vocalización de sonidos). Muchos de sus practicantes llegan a él buscando recuperar la vitalidad y tranquilidad internas que tan fácilmente se pierden con el ajetreo y las exigencias del día a día.
El Kundalini Yoga, también conocido como el yoga de la conciencia, se hizo conocido en Occidente a través del maestro Yogi Bhajan, el cual reside actualmente en Estados Unidos. Quienes practican Kundalini de manera habitual y disciplinada sostienen que por medio de las técnicas de respiración y meditación logran conseguir que la mente se relaje y aquiete, “obteniendo experiencias de profunda paz y tranquilidad internas”. Al igual que otros tipos de yoga o meditación, el Kundalini no pertenece a ningún marco de creencias religiosas.
Kundalini viene de la palabra Kundal, que en sánscrito significa rizo de Dios. Una analogía que refleja que al desenredarse la energía kundalini que se encuentra en la base de nuestra columna vertebral, se despierta el potencial creativo que posee todo ser humano.
Quienes lo practican reconocen que a través de esta técnica es posible fortalecer el sistema nervioso, expandir la capacidad pulmonar, conservar una columna vertebral flexible, disminuir los efectos degenerativos del paso de los años y los síntomas del estrés, aumentar el vigor físico, la concentración mental y ampliar la conciencia.
Más que una simple práctica, es considerada como una filosofía de vida que permite integrar cuerpo, mente y conciencia. Incluye, entre otras cosas, enseñanzas tanto sobre salud y nutrición como sobre las relaciones humanas, a la vez que ofrece una visión cósmica del ser humano en relación con el universo y consigo mismo.
La práctica del Kundalini no implica llegar a un trance profundo ni desconectarse completamente de este mundo, sino más bien ampliar nuestra conciencia de manera de integrar aún más la realidad y así poder experimentarla desde un estado superior de conciencia.
Esta filosofía de vida propone que la toma de conciencia nos conduce a la comprensión y ésta a la aceptación. Cuando logramos aceptarnos a nosotros mismos, con nuestras luces y sombras, fortalezas y debilidades, con nuestras congruencias e incongruencias, integramos los polos y los límites se difuminan. Desaparecen así los miedos, las inseguridades y las infravaloraciones, permitiendo que emerjan en su lugar la esperanza, la sabiduría y la confianza en uno mismo y el resto del universo.


