Jueves, 17 de mayo de 2012

Alza del gas en Magallanes: un asunto religioso

El primer argumento fue culpar a la Concertación por la crisis de ENAP con expresiones referidas a que la gestión fue un chiste y que esto había llevado al alza del valor del gas. La verdad es que en el último estado financiero anual publicado de ENAP, del 2009, hay utilidades por 242 millones de dólares. El catastrófico 2008 se explica por una desafortunada gestión financiera que le llevó a internalizar los altos costos del petróleo y no traspasarlos.

“La semana pasada se anunció un alza de 16.8% en el precio del gas residencial y la disminución del subsidio para su consumo de 25.000 m³ mensuales a 1000 m³ mensuales para la Región de Magallanes. Esto provocó una protesta sin precedentes que, hasta ahora, no sabe dónde puede llegar.

 

Más allá de las consecuencias políticas de este hecho, que sin duda hará conocido al ministro Raineri, hay una serie de argumentos económicos que el gobierno ha sacado para defender esta alza que, tal como dijo el senador Juan Antonio Coloma, son claramente insuficientes. Veamos por qué.

 

El primer argumento fue culpar a la Concertación por la crisis de ENAP con expresiones referidas a que la gestión fue un chiste y que esto había llevado al alza del valor del gas. La verdad es que en el último estado financiero anual publicado de ENAP, del  2009, hay utilidades por 242 millones de dólares. El catastrófico 2008 se explica por una desafortunada gestión financiera que le llevó a internalizar los altos costos del petróleo y no traspasarlos.

 

Pero aún así, la pérdida de ENAP no fue en ineficiencia sino en subsidio a sus clientes, o sea todos los consumidores de combustible. Si fue eficiente o no, es otra discusión. Pero si fuera así, estaríamos en la paradoja que el negocio del gas, o sea los magallánicos tendrían que subsidiar la ineficiencia del negocio del resto de los combustibles.

 

Pero veamos cuándo puede doler a ENAP el subsidio en Magallanes que asciende a 15 millones de dólares al año, lo que es una fracción muy menor de las operaciones de la empresa. Según los antecedentes de la misma compañía, las ventas de este año a septiembre de 2010, ascendieron a 6 mil millones de dólares, de los cuales 200 millones corresponden al negocio gasífero.

 

Es difícil suponer que el fin del subsidio será un cambio en la línea final de los resultados de ENAP y cuesta explicar cómo dos ministros, de los que no dudo de sus conocimientos económicos, caen en explicaciones tan básicas.

 

Concuerdo que por la viabilidad de ENAP, sería prudente separar los subsidios de su operación, como ocurre en el sector sanitario, eléctrico y de transportes, pero esto es distinto de suprimirlo.

 

El otro argumento de la “Fiesta en Magallanes” dura muy poco. Por razones climáticas en Punta Arenas el precio del combustible es inelástico, y el subsidio además de focalizado es eficiente para la sociedad. Es cosa de ver la contaminación por consumo de leña de otras ciudades del sur para recomendar incluso, que dicho subsidio, de ser posible, debiera  ampliarse a otras ciudades. Sin duda que el daño por contaminación y deforestación podría ser mucho mayor al gasto.

 

Entonces, ¿cuál es la verdadera razón de tamaña medida que no tiene trascendencia económica, es errónea y tendrá altos costos políticos para el gobierno? Mis sospechas van hacia el mismo lado que la venta de la participación estatal en las sanitarias: razones ideológicas ligadas al sueño de una reforma neoliberal 2.0.

 

Las mismas palabras de Raineri, las extrañas explicaciones que ha dado Golborne (que han repetido como eco varios partidarios del gobierno en el Twitter), dan cuenta de un sector que simplemente no confía en la gestión estatal de una empresa, que mantenga precios preferenciales a ciertos clientes por criterios sociales. Por ello, la referencia a la fiesta, los chistes de la gestión pasada y el despilfarro que refirieron otros.

 

Para muchos llegó la hora de la nueva disciplina neoliberal, cueste lo cueste. Aún si, al igual que en el caso de la venta de la participación de las sanitarias, la razón ideológica no es económicamente la más certera”.

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