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Opinión

Amigos con ventaja

Amigos con ventaja Amigos con ventaja

Tenemos a la casi cuarentona Michelle Monaghan con el mismísimo “Capitán América” Chris Evans (33), que se encuentran en una cena de beneficencia y empiezan una relación en la que esperan – como decimos en Chile - no pasarse de la raya.

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Profesor de Estado (Universidad de Chile), Doctor en Filosofía y Doctor en Materias Literarias (Universidad de Florencia, Italia). Se ha dedicado a la filología medioeval y humanista, dando especial importancia a Dante, Petrarca y Boccaccio sobre los que ha escrito numerosos libros y ensayos. Ha traducido al castellano textos de cronistas florentinos que vivieron en América en los siglos XVI y XVII. También ha publicado libros de historietas de dibujantes chilenos.

No sé quien inventó esto de los “amigos con ventaja”, pero se practica desde hace bastantes años.

El tema ha pasado como argumento de comedia al cine con ese nombre, al menos últimamente, puesto que la práctica ya se insinuaba en la comedias de Hollywood de los años ’50 y en las películas francesas de la “nouvelle vague”.

En los años más recientes, primero fueron Natalie Portman (30) y Ashton Kutcher (33) en Amigos con derechos (No Strings Attached, 2011) y luego Mila Kunis (29) y Justin Timberlake (30) en Amigos con beneficios (No strings Attached, 2011). O sea, la fórmula es: preadultos inmaduros interpretados por actores exitosos.

Ahora la vara se ha subido y tenemos a la casi cuarentona Michelle Monaghan con el mismísimo “Capitán América” Chris Evans (33), que se encuentran en una cena de beneficencia y empiezan una relación en la que esperan – como decimos en Chile – no pasarse de la raya.

Una producción light, que me trajo a la memoria una gustosa comedia como Nothing Hill (1999), no tanto por sus insoportables protagonistas como por el grupo de amigos que circunda al “héroe”. En este caso, destacan el escritor fanático de García Márquez (Martin Starr) y la postadolescente frustrada en el amor (Aubrey Plaza).

Son ellos y algunas secuencias las que rescatan al filme: las relativas a la búsqueda de pareja en diversos ambientes (cada apertura de puerta es un lugar completamente distinto con diferente vestuario), los recuerdos del abuelo (flashbacks en los que Él se substituye en la reconstrucción mnemónica), el uso del cómic y de películas que no existen (como la coreana de los que fueron criados según las normas del sexo equivocado).

Y digo Él, porque no tiene nombre conocido, así como Ella, que tampoco lo tiene. Me imagino que este anonimato quiere darle un sentido genérico al relato.

A final de cuentas, estos actores de películas de acción (la Monaghan ha estado en la series de Misión Imposible y de Bourne) quieren aparecer como buenos comediantes y lo consiguen sólo porque actúan siguiendo un guión entretenido “para pasar el rato”. Y Michelle no olvida en momento alguno su condición de modelo, porque está posando constantemente con una sonrisa muy estudiada.

Entre paréntesis, Él es precisamente un escritor de guiones, que no encuentra inspiración para redactar uno que le dará una buena cantidad de dólares y un viaje al Cercano Oriente. Logrará escribir gracias a la experiencia vivida. ¡Enhorabuena!

(Playing It Cool. USA, 2014)

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