Cerrar
Cerrar publicidad
Cerrar

Opinión

Ausencia de primarias, una verdadera comedia de lo absurdo

Ausencia de primarias, una verdadera comedia de lo absurdo Ausencia de primarias, una verdadera comedia de lo absurdo

Las directivas partidarias aún no son capaces de darse cuenta de la gravedad que representa la crisis de credibilidad, y particularmente para los partidos políticos que no logran superar la barrera del 6% de aprobación según encuestas CEP, con lo que dejan pasar una oportunidad para iniciar un camino de revinculación con los ciudadanos.

Por


Licenciado en Ciencias Jurídicas de la U. Pedro de Valdivia, Ex Presidente Centro de Estudiantes Facultad de Derecho Universidad Academia de Humanismo Cristiano, profesionalmente se ha desempeñado como asesor legal de diversas instituciones, entre ellas, Fundación Patagonia, Progresa. Actualmente Preside Fundación Participa, Organización sin fines de lucro, que tiene por objeto la defensa y promoción de los derechos ciudadanos.

El objetivo de la Ley de Primarias es sin duda otorgar a los Partidos, y especialmente a los ciudadanos, la opción de designar candidatos a determinados cargos públicos bajo un mecanismo democrático, transparente, financiado y organizado por el Estado, además de fiscalizado, lo cual otorga garantías tanto a los candidatos como a los ciudadanos. Con este tremendo avance, que implicó importantes esfuerzos del Gobierno y del Congreso para que la norma estuvieran en vigencia para designar a los candidatos a las municipales de este año, se dejaban atrás las denominadas primarias convencionales que eran organizadas por los partidos, y que muchas veces terminaban con fuertes cuestionamientos, transformándose en lo que muchos llamamos “primarias truchas”.

La puesta en marcha de primarias legales en estas elecciones municipales constituía uno más de los esfuerzos que ha realizado el Ejecutivo para mejorar la calidad de nuestra democracia, además de una importante oportunidad para los partidos de avanzar en el camino de reconectarse con la ciudadanía.

Por ello resulta preocupante que los partidos de la Nueva Mayoría no hayan logrado inscribirse en el Servicio Electoral, en lo que se ha convertido en una verdadera comedia de lo absurdo, con acusaciones que buscan traspasar al Servel la incapacidad de las directivas partidarias de alcanzar acuerdos, o simplemente disfrazar la falta de voluntad política para abrazar las primarias legales como el mecanismo más democrático para definir candidatos.

Personalmente creo que la no inscripción no tiene que ver con interpretaciones del Servel, tampoco con el atraso de una presidenta de partido al ritual de la inscripción, ni mucho menos con la ausencia de las siete firmas que no se plasmaron en la reclamación presentada al Consejo Directivo del SERVEL y que se suponía tenía por objetivo revertir la situación y lograr inscribir las primarias oficialistas. Acá el problema no es otro que la falta de voluntad política para llevar adelante un proceso como este, que arrebata a las directivas la posibilidad de negociar y “proteger” a ciertos candidatos evitando exponerlos a la competencia democrática, sosteniendo la cuestionada premisa de “el que tiene mantiene”.

Lo anterior da cuenta de que las directivas partidarias aún no son capaces de darse cuenta de la gravedad que representa la crisis de credibilidad, y particularmente para los partidos políticos que no logran superar la barrera del 6% de aprobación según encuestas CEP, con lo que dejan pasar una oportunidad para iniciar un camino de revinculación con los ciudadanos.

Algunos dirían que aún queda la opción de las primarias convencionales, pero no sería la primera vez que la Nueva Mayoría realiza este tipo de evento electoral para designar candidatos. Sin embargo, primarias de este tipo no dan las mismas garantías a ciudadanos y candidatos al no ser reguladas por el Servel, tampoco contarán con financiamiento público ni se podrá realizar campaña, ya que los gastos en que se incurra para ello están fuera del marco legal, con lo cual los candidatos arriesgan sanciones que incluso podrían hacerles perder el escaño de ser electos.

Finalmente, bajo este sistema sólo ganan las maquinas de siempre y el acarreo, y pierden los partidos, los candidatos desafiantes, la ciudadanía y por sobre todo la democracia. Por ello esperamos que la clase política en su conjunto realice todos los esfuerzos necesarios para corregir esta serie de errores no forzados de la Nueva Mayoría y se devuelva a la ciudadanía la posibilidad de designar a los candidatos en un proceso claro, transparente y democrático como lo son las primarias legales.

Suscríbete y recibe las noticias para comenzar el día

El Dínamo AM

Comenta este post

Newsletter
El Dínamo AM

Suscríbete y recibe las noticias para comenzar el día