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El Dínamo

Balmaceda: 100 años donde se desatan todos los vientos

Hoy, Balmaceda es un centro muy especial y con mucho potencial, al decir del músico y compositor de Los lazos, Arturo Barros, “el lugar donde se desatan todos los vientos”; vientos que también proveen de energía y aire limpio, facilitando el uso de un aeropuerto de carácter nacional e internacional; localidad que tiene un promisorio futuro como eje bioceánico entre Comodoro Rivadavia, en el Atlántico, y Puerto Aysén- Puerto Chacabuco en el Océano Pacífico. A este sector de la Patagonia chilena le queda aún mucho por forjar en el futuro de nuestro país.


Opinión

9 de enero, 2017

balmaceda

Balmaceda es la primera ciudad en la historia de la colonización de Aysén que fue fundada por los propios pobladores liderados por José Antolín Silva, el 1 de enero de 1917. Señalo esto como ciudad fundadora del proceso de colonización de Aysén porque antes, el 4 de enero de 1889, se funda la colonia de Bajo Palena por influencia de Ramón Serrano Montaner, y aún antes, en 1857, Felipe Westhoff, con veinte goletas se establecen en la actual ciudad de Melinka, entonces perteneciente a la provincia de Chiloé.

Históricamente, en su totalidad la Patagonia fue chilena, y abandonada por el excesivo centralismo –que aún padecemos en nuestro país– por una casi exclusiva visión minera y económica, preocupada más del norte, del salitre, permitiendo que en forma paralela durante la Guerra del Pacífico la Argentina, con mayor visión, haya ocupado de hecho el territorio hacia el sur, y finalmente lo reclamara como propio; situación que llevó a un arbitraje entre ambos países, estableciéndose en 1902 una línea intermedia –de acuerdo al conocimiento de la época– entre las divisorias de aguas continentales y la línea de altas cumbres de la cordillera de los Andes.

En ese entonces, con mucha sagacidad, el vecino país fue instalando colonos en distintos lugares. Uno de estos fue Julio Koslowsky, en un campo aledaño a la actual Balmaceda se apareció como tal ante el Tribunal Británico –presidido por Sir Thomas Holdich– en terreno con el perito Francisco Moreno, por Argentina, y el geógrafo Juan Stephen por el lado chileno. Este colono era ayudante de Moreno en el Museo de la Plata. En este sector instalaron un telégrafo, que a los pocos kilómetros hacia el oriente desaparecía. Todo esto influyó para que estos territorios de la cuenca del Pacífico fueran restados de lo que le correspondía al país.

Los colonos que tuvieron que emigrar de la Patagonia argentina hacia la chilena vieron conculcados sus derechos mediante grandes concesiones que se otorgaban a sociedades desde el centro del país. Es así como éstos –y en algunos casos hasta el día de hoy– tuvieron que enfrentar en los hechos y en la política, estos desafíos. Un importante grupo de pobladores, cuyas familias están presentes en toda la región, fueron liderados por José Antolín Silva, un pionero multifacético dedicado a trabajos del campo, comercio, defensa de los pobladores, minero y poeta popular. “La biblioteca y las artes-serán prontas a venir-del hombre entre las montañas-tejiendo como la araña-su mágico porvenir”, escribe Silva.

Con mucho ingenio, y con medios locales como sogas y cuerdas, diseñan el poblado para mil terrenos, del cual José Antolín Silva no pidió ninguno. La fundación de 1917 fue sancionada dos años después por decreto del Presidente Juan Luis Sanfuentes. Hoy, Balmaceda es un centro muy especial y con mucho potencial, al decir del músico y compositor de Los lazos, Arturo Barros, “el lugar donde se desatan todos los vientos”; vientos que también proveen de energía y aire limpio, facilitando el uso de un aeropuerto de carácter nacional e internacional; localidad que tiene un promisorio futuro como eje bioceánico entre Comodoro Rivadavia, en el Atlántico, y Puerto Aysén- Puerto Chacabuco en el Océano Pacífico. A este sector de la Patagonia chilena le queda aún mucho por forjar en el futuro de nuestro país.

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