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Ambiente

Cambio climático: no hay plan B, porque no tenemos planeta B

Cambio climático: no hay plan B, porque no tenemos planeta B Cambio climático: no hay plan B, porque no tenemos planeta B

Necesitamos concordancia en los esfuerzos nacionales. Tenemos hoy una oportunidad real de tomar el liderazgo en la región que va más allá de una promesa de campaña presidencial, asistir a la Cumbre Climática de la ONU, a la marcha o a la COP 20 a fin de año. Hoy tenemos la necesidad de cumplir efectivamente los compromisos suscritos y establecer metas más ambiciosas.

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Geógrafa de la Pontifica Universidad Católica de Chile. Trabajó en Fundación Pumalín como coordinadora de proyectos entre 2008 y 2012. Ha estado ligada a la Secretaría Ejecutiva de la Campaña Patagonia Sin Represas desde 2007 a la fecha en las áreas técnica, legal y activismo. Ingresó a Fundación Terram en marzo de 2013, apoyando la realización de proyectos e investigación en tema eléctrico, cambio climático, agua, conservación de glaciares y ordenamiento territorial. Desde Abril del 2014 es miembro del Consejo Administrativo de la red climática CANLA

El pasado domingo 21 de septiembre más de 600.000 personas en cerca de 2.800 eventos se manifestaron en 166 países por promover acciones para detener los efectos del Cambio Climático. La “marcha climática de los pueblos” buscó llamar la atención de los gobiernos para reclamar acciones decisivas y drásticas sobre el clima, llegando a ser la marcha contra el Cambio Climático más grande de la historia. Sin ir más lejos, en Nueva York, más de 310.000 personas marcharon, entre ellas, el propio Secretario General de la ONU Ban Ki-moon y el ex vicepresidente de los Estados Unidos Al Gore. Es precisamente en esta ciudad donde por estos días se efectúa la Asamblea General de las Naciones Unidas y por ello el día 23 de septiembre Ban Ki-moon convocó a la “Cumbre Climática”, pidiendo a los líderes mundiales hacer anuncios en esta materia para avanzar en lograr un nuevo acuerdo climático mundial para el año 2015 que reemplace al Protocolo de Kioto que quedó obsoleto el año 2012.

Representando a nuestro país, la presidenta Bachelet asistió a este evento climático junto al Ministro de Medio Ambiente Pablo Badenier, el presidente de la Comisión de Medio Ambiente de la Cámara de Diputados Daniel Melo y la presidenta de la Comisión de Recursos Hídricos del Senado Adriana Muñoz, pero también la acompañó la presidenta del Senado Isabel Allende, quien además es integrante de la Comisión de Medio Ambiente del Senado, junto a otros miembros de la comitiva presidencial. En su intervención la mandataria expuso los temas en que Chile trabajará para hacer frente el Cambio Climático, siendo un país vulnerable. Sin embargo, no hubo mayores sorpresas ni anuncios importantes, la gran parte de éstos fueron temas que se están trabajando desde hace un tiempo, otros son promesas de campaña electoral y otros dependen del envío al Parlamento y aprobación de proyectos de ley que generalmente son de tramitación lenta. El gran ausente fue el tema glaciares. En suma, no hubo anuncios nuevos, mucho menos ambiciosos que demuestren la urgencia necesaria que el mismo Ban Ki-moon ha indicado a la comunidad internacional.

Es sabido que existe consenso en la sociedad civil, científicos y algunos negociadores climáticos, que el desafío a nivel internacional es no sobrepasar el aumento de temperatura en 2°C para el año 2100. Sólo para hacer un símil, si consideramos que los efectos que genera en nuestro cuerpo aumentar la temperatura en 2 grados, podemos imaginar el planeta con un aumento de tal magnitud. Esto nos debería hacer reflexionar en la urgencia que tenemos de tomar medidas y destinar recursos para la implementación de políticas públicas efectivas y vinculantes a nivel nacional e internacional.

Ya en el año 2006 la Estrategia Nacional de Cambio Climático indicó que Chile es un país altamente vulnerable en el aspecto social, económico y ambiental, cumpliendo con 7 de 9 tópicos de vulnerabilidad contemplada en el artículo 4.8 de la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre Cambio Climático, al poseer zonas costeras bajas; zonas áridas y semiáridas; áreas susceptibles a la deforestación o erosión, a los desastres naturales, a la sequía y la desertificación; áreas urbanas altamente contaminadas, y ecosistemas frágiles. Sabemos que Chile no está exento de estos fenómenos y ya podemos apreciar algunos: hoy en día varias comunas de nuestro país carecen de agua potable en algunas localidades y es necesario el transporte en camiones aljibes; la sequía y la deforestación evidencian la pérdida de biodiversidad o el retroceso de glaciares es notorio.

Nuestro país genera un 0,26% de gases efecto invernadero (GEI) a nivel mundial, sin embargo, nuestras emisiones aumentan cada día más especialmente desde el sector energía, este es el principal sector que contribuye a las emisiones de GEI. Hoy los impulsos gubernamentales de carbonización de la matriz eléctrica, utilización del shale gas o destrabar proyectos de inversión conflictivos como alternativas rápidas de generación eléctrica, no sigue los estándares de los países OCDE del cual somos parte. Desde Fundación Terram nos preguntamos, por ejemplo, si el Ministerio de Energía planifica y considera los compromisos suscritos por Chile ante la ONU en disminuir los GEI al año 2020.

Necesitamos concordancia en los esfuerzos nacionales. Tenemos hoy una oportunidad real de tomar el liderazgo en la región que va más allá de una promesa de campaña presidencial, asistir a la Cumbre Climática de la ONU, a la marcha o a la COP 20 a fin de año. Hoy tenemos la necesidad de cumplir efectivamente los compromisos suscritos y establecer metas más ambiciosas para lograr un nuevo acuerdo climático en materia internacional, pero también se requiere del desarrollo e implementación de políticas nacionales que apunten a reguardar el futuro de nuestro país, considerando su territorio y su gente.

Un grupo de más de 20 organizaciones hemos conformado la Mesa Ciudadana sobre Cambio Climático, elaborando y entregado un documento con 10 puntos relevantes para abordar en la agenda nacional. Entre ellas, consideramos la importancia de la transparencia y acceso a la información, planificación de la política energética, el resguardo a la biodiversidad, la protección de los glaciares, perspectiva de temas de género y derechos humanos, entre otros.

El desafío está en que nuestros gobernantes y tomadores de decisiones sean ambiciosos para contrarrestar los efectos del Cambio Climático. Ban Ki – moon asistió a la pasada marcha en Nueva York diciendo “No hay plan B porque no tenemos planeta B”. La urgencia está instalada a nivel internacional y esperamos que la presidenta Bachelet y el Ministro de Medio Ambiente Pablo Badenier regresen al país con las ganas de avanzar, concretar acciones y asumir compromisos más ambiciosos y certeros que nos permita tomar el liderazgo en la región en esta materia.

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