Estimado ministro de Energía:
Luego de que el Gobierno presentara la Estrategia Nacional Energética, que supuestamente trazaría un camino hasta el año 2030, un fallo de la justicia paralizó el proyecto de la Central Castilla. Paralelamente, en Aysén desde hace más de 20 días que se produce un alzamiento social en la zona donde se prospecta Hidroaysén, una de las iniciativas más dañinas en lo ambiental e insustentables en lo social que se hayan ideado en Chile. Hoy usted mismo está involucrado en estos asuntos como protagonista.
La convivencia de estas situaciones, que influyen en el futuro energético del país, coinciden con el reciente y triste aniversario de Fukushima, el segundo desastre nuclear en importancia en menos de cuarenta años, con graves consecuencias humanas y económicas.
También hace un año y a pesar del clamor ciudadano, el presidente Sebastián Piñera firmaba un nuevo convenio de colaboración con el presidente de Estados Unidos, Barack Obama, para realizar exploraciones e investigaciones conjuntas respecto a la generación de energía nuclear. Ese empecinamiento –se trataba del tercer convenio firmado por el Presidente- ocurría mientras el mundo presenciaba conmovido la tragedia japonesa y nos convenció, con decepción, de que el Gobierno no le cerraría la puerta a este camino energético que es un claro despropósito. Los convenios siguen operando.
Recordemos que la industria nuclear del Japón, hasta el desastre, era sindicada por autoridades del país como un buen ejemplo para Chile, debido a las similitudes en los riesgos asociados a los eventos telúricos. Pero este supuesto referente ha fallado del todo ¿tiene su gobierno la misma convicción? El mundo entero hoy tiene más información sobre las inseguridades inherentes a la generación nuclear.
Actualmente en Japón sólo 2 de los 54 reactores están operativos y es posible que incluso éstos dejen de funcionar en el breve plazo. Esto dejaría a Japón, ex líder en seguridad y energía nuclear, libre de esta tecnología. Muchos no volverán a funcionar. Como los expertos saben, los accidentes y eventos de riesgo no estaban ausentes en Japón en los años previos y hoy esas inseguridades han llevado al cierre definitivo de varios reactores.
Y, considerando este “apagón nuclear” ¿Cómo se sostiene entonces el mito de que la energía nuclear es constante y fiel? Luego del evento telúrico todos dejarán de funcionar en algún momento. Considerando nuestra propia geografía ¿No es ésta ya una lección suficiente?.
Hoy, un año después, aún hay preguntas que usted también debió hacerse y responderse ¿Cómo es posible que –a pesar de todas las garantías- un desastre de la magnitud de Chernóbil volvió a ocurrir? ¿Qué lecciones puede sacar Chile de un desastre como éste?.
Llegó el momento, señor ministro, de que usted asuma el liderazgo que le hemos pedido para garantizar las mejores decisiones para Chile, su pueblo y su economía. Hasta ahora, sin embargo, poco podemos luego del lanzamiento de una Estrategia Nacional de Energía que en lo grueso no modifica las condiciones estructurales que dan origen a una verdad aberrante: las decisiones energéticas en Chile no las toma la autoridad, sino las tres empresas que controlan el mercado.
Tampoco ayuda a la credibilidad de la capacidad política de su ministerio que proyectos tan relevantes como Hidroaysén, Castilla y otros, terminen siendo decididos en los Tribunales de Justicia, debido a las irregularidades recurrentes en la evaluación medioambiental de los proyectos. Llevar los proyectos a la justicia, frente a ilegalidades flagrantes incluso avaladas por autoridades de Gobierno, se ha convertido en el único recurso de quienes hoy pueden llamarse, con propiedad, “víctimas” de nuestra inexistente política energética. No se trata, como dijera su subsecretario, de “obstáculos”. Se trata de gente que ha hecho valer sus derechos por el único medio que les ha quedado: la vía legal.
Considerando la experiencia de Fukushima, requerimos que usted le transparente a la ciudadanía la real agenda nuclear en Chile y, también, que el Gobierno termine con las evasivas y sea explícito en cerrar esa puerta de una vez y para siempre. En el anuncio de la Estrategia Nacional de Energía apenas se congela o más bien se deja en suspenso el tema por este gobierno, pero no se reorganiza la inversión ni los estudios.
¿Para qué, si no es para seguir considerando su implementación? ¿Por qué invertir en ella los fondos que hoy urge disponer para las energías renovables y los programas de eficiencia energética? .
Como ciudadanos responsables le exigimos coherencia. Es perfectamente posible una matriz y una estrategia sin energía nuclear ni proyectos nefastos, si se apuesta en serio por las propuestas que le hemos hecho llegar a usted y al presidente.

