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Opinión

Cerremos el año

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Se acaba un año y como un ritual, es hora de quemar algunos recuerdos con un sentido liberador y esperanzador, partiendo por el Brexit, la votación en Colombia, el triunfo de Trump en los Estados desunidos de América, la guerra en Siria, la matanza en Alepo, el aumento del control de Rusia frente a una dividida Europa, el retorno al estúpido discurso armamentista y nuclear, quememos el recuerdo de la xenofobia, del machismo, racismo, nacionalismo, populismo, y todos los ismos que nos hicieron tanto daño.

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L&C Consultores, Licenciado en Letras y Literatura, Gestor Cultural, Magíster en Educación y Profesor de la UNAB.

Se nos acaba un caótico año 2016, un año que seguramente tendrá varias citas en los libros de historia del futuro, contando cómo la estupidez humana logró el poder y alcanzó la mayoría democrática, por sobre la gente sensata, que se quedó atónita mirando cómo ocurrían las cosas desde la comodidad de sus casas, viviendo en carne propia las consecuencias de no cumplir con su deber cívico.

Un año en que por primera vez en la historia, se comienza a hablar sobre el fin del imperio americano, y es transmitido en directo, como las torres gemelas, algo que hace algunos años atrás jamás se habría pensado. Mientras tanto, rusos y chinos celebran esta caída, como orquestada de forma tan burda y fácil, que ni ellos se lo deben creer.

Qué fácil fue para el populismo hacerse del poder en todas partes del mundo, destacando el fanatismo, la xenofobia, el racismo, la ignorancia y la incapacidad de nuestras autoridades, para predecir lo que se estaba gestando hace tiempo, la explosión de la masa olvidada, ignorante y trabajadora, que hoy levanta una peligrosa y descontrolada voz.

Fue un año cruel, devastador para muchos países, que hasta hoy, sufren de una guerra que parece no provocar dolor algunos en el resto del mundo, como si se estuviera hablando de la bolsa de valores, se habla de la cantidad de muertos a diario, de refugiados atacados, de cadáveres de niños que flotando llegan a las playas de países que los esperaban con las puertas cerradas, con palos y picotas para espantarlos, como si fuesen leprosos.

Cuando acaba un año, es bueno entonces detenerse y mirar con perspectiva, alejar el zoom y buscar dónde se genera el aprendizaje a través de la reflexión, buscando un punto de quiebre en el que se unen vivencias personales, con las nacionales y mundiales, recordando siempre nuestra propia vulnerabilidad como ser humano, siendo siempre un aprendiz de la vida y de sus sorpresas, las que siempre serán más impactantes que cualquier película de ciencia ficción, rompiendo con lo fantástico y maravilloso, para dar paso a la más potente e increíble realidad.

Se acaba entonces el año 2016 y nos deja atónitos, demasiadas sorpresas, sobrecargados de emociones que aparecieron sorpresivamente, desordenando el statu quo, lo que algunos lo ven como una gran oportunidad para adaptarse a un nuevo enfoque social mundial, que nos traerá un necesario quiebre, una rompiente que nos sacuda y nos remueva a tal nivel, que nos haga despertar, entendiendo que las cosas si se pueden cambiar, para bien o para mal.

Cerremos entonces el año con una nueva mirada, una que busque hacerse responsable de nuestros propios actos, y dejar de una vez por todas, de culpar al resto por lo que vivimos, hacemos o dejamos de hacer.
Es hora de levantarse para actuar y ser protagonistas, dejando la zona de confort del que mira todo por TV o por sus redes sociales. Debemos salir al mundo y hacernos cargo de nuestro entorno, nuestra propia existencia y la de los demás.

Retomemos el timón y volvamos la proa hacia el futuro, porque el desvío en este año fue importante, no revisamos la brújula y comenzamos a navegar hacia el pasado, un pasado vergonzoso, lleno de odio, separaciones, ambición de poder e ignorancia suprema, olvidando y quitándole seriedad a las ciencias, como las épocas más oscuras de la historia de la humanidad.

Se acaba un año y como un ritual, es hora de quemar algunos recuerdos con un sentido liberador y esperanzador, partiendo por el Brexit, la votación en Colombia, el triunfo de Trump en los Estados desunidos de América, la guerra en Siria, la matanza en Alepo, el aumento del control de Rusia frente a una dividida Europa, el retorno al estúpido discurso armamentista y nuclear, quememos el recuerdo de la xenofobia, del machismo, racismo, nacionalismo, populismo, y todos los ismos que nos hicieron tanto daño.

Se acaba el 2016 y se abre una oportunidad de cambio, se sigue apagando la derecha y la izquierda y se espera un nuevo orden, que nace de un necesario caos, dejando atrás el año de la posverdad, de la mentira y de la repetición como loros de estupideces que inventan en redes sociales.

Bienvenidos al 2017, un año que no tenemos idea de cómo terminará, porque esta vez, depende de ti.

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