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Opinión

Chile, un país liberal

Chile, un país liberal Chile, un país liberal

"Porque si Sebastián Edwards, viera el vaso medio lleno, sabría que existe un partido llamado Amplitud y también vería que Chile camina —a tropiezos— hacia ser un país cada vez más liberal".

Lucas Blaset

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Integrante de la Comisión Política de Amplitud, ex dirigente estudiantil y candidato a diputado por la Región de Valparaíso Costa.

El economista Sebastián Edwards escribió recientemente en La Tercera que Chile no era un país que creyera en la libertad y que no tenía liderazgos realmente liberales. Tanto lo primero como lo segundo, es un análisis interesante, pero creo que mira sólo el vaso medio vacío, donde se podría perfectamente ser más bien optimista y ver el vaso medio lleno, porque hay harto donde apuntar.

En cuanto a materia valórica, como el aborto, por ejemplo, en la misma encuesta CEP la mitad de los encuestados está a favor del aborto en algunos casos y más de un 20% está a favor del aborto libre.
Sólo un 27% está en contra en todo tipo de aborto sin entender causal alguna.

Por otro lado, en materia de matrimonio homosexual, las opiniones quedan bastante divididas entre los adherentes y contrarios en torno al 40% cada una. La verdad es que con la aprobación del Acuerdo de Unión Civil se obtuvo una primera victoria en este tema, una que los conservadores difícilmente podrán hacer retroceder. La tendencia a nivel de cambios sociales, especialmente en las nuevas generaciones, y por tanto en la legislación es hacia un país más liberal en ese aspecto y no hacia uno más conservador.

En materia económica, Chile aún sigue estando en top 10 de economías más libres del planeta —donde comparte ese prestigioso podio con Australia, Canadá, Nueva Zelanda y Suiza—, en cuanto a libre comercio y respeto de la propiedad privada, según el “Index of Economic Freedom” de la Fundación Heritage.

Es verdad que luego de las medidas populistas de este Gobierno retrocedimos 3 puestos en dicho ranking, pero la intención de voto hacia el Ex-Presidente Piñera, va en camino a intentar revertir la mala situación económica generada por la reforma tributaria, educacional y laboral, donde cabe la posibilidad de retomar la tendencia mundial hacia una economía más libre.

Sobre los liderazgos liberales, es verdad que ha sido un camino complicado, pero en este ciclo político se vio nacer a Evopoli e instalar a Felipe Kast como diputado y figura presidencial.

Ciudadanos, junto a Red Liberal y Amplitud, formaron Sentido Futuro, que fue clave en algunas emblemáticas leyes aprobadas cómo el voto en el extranjero, el fin al binominal o el mismo Acuerdo de Unión Civil. También que fueron ellos de los pocos que votaron o se opusieron a la reforma tributaria —mientras la derecha la aplaudía y aprobaba, como cómplices activos— , incluso el pequeño Partido Liberal de Mirosevic tuvo presencia en el parlamento en este ciclo. Los liberales están más presentes y más articulados que hace 10 o incluso 5 años atrás.

Eso sin contar las numerosas fundaciones —donde destaca la Fundación para el Progreso—, think tank, intelectuales, movimientos políticos más pequeños, movimientos universitarios —como Sociedad—, comunidades digitales, que se empiezan a expandir cada vez más, haciendo el concepto de liberalismo se instale con más fuerza, como una de las alternativas más válidas al creciente populismo de izquierda del Frente Amplio.

En ese contexto, es que aún existe un partido político, constituido ante el SERVEL en 8 regiones, que no pertenece ni al Frente Amplio, ni a la Nueva Mayoría, ni a Chile Vamos, que se define como Liberal Clásico —en su último congreso ideológico—, que ha demostrado con lo anterior ser bastante liberal en lo político, lo económico y lo moral, que además tiene un liderazgo nacional, como los es la Senadora Lily Pérez, un partido que puede llevar como candidatos a algunos de sus socios del complicado “Ciudadanos” de Andrés Velasco o de Red Liberal. Un partido donde algunos de sus candidatos a diputados —como plantea de forma similar el mismo Edwards— proponemos la privatización del 20% de empresas estatales, incluyendo Codelco, para financiar —a través del interés de esos nuevos recursos, prestados en el extranjero— educación, innovación y desarrollo en ciencia y tecnología.

Porque si Sebastián Edwards, viera el vaso medio lleno, sabría que existe un partido llamado Amplitud y también vería que Chile camina —a tropiezos— hacia ser un país cada vez más liberal.

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