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Claudio Narea, la invención de los medios

Claudio Narea, la invención de los medios Claudio Narea, la invención de los medios

"Luego en off, como dicen los siúticos, como muchos periodistas lo saben-ya que lo ha hecho con otros- me habló pestes de González, diciéndome que claramente era gay, como si hubiera algo malo en ello".

Francisco Méndez

Por


Periodista, columnista.

He entrevistado dos veces en mi vida a Claudio Narea. La primera vez fue cuando el ex Prisionero se postuló a diputado apoyado por la Izquierda Cristiana, a mediados de 2009, el año en que se postularon Piñera, Frei y ME-O por primera vez.  Reconozco que ese día me puse nervioso, ya que iba a entrevistar no sólo al guitarrista de la banda más importante de la historia contemporánea de Chile, sino a quien ejecutó los acordes más simples y significativos para una época en este país.

Según lo que me decían los medios, Narea era el gran antagonista de Jorge González en la historia del rock nacional, por lo que la entrevista con él debía-casi por obligación- ser un momento que tendría que atesorar, guardando cada detalle para contarles a mis descendientes en un futuro.

Cuando llegué al lugar de la entrevista, que era la sede de la Izquierda Cristiana,  con quien me acompañaba para sacar las fotos, recuerdo que me sentía parte de la historia como el receptor de un gran relato, y ojalá una conversación amigable. Por lo mismo, una vez Narea sentado en la única mesa visible de la sede del partido que apoyaba al autor  de “Lo estamos pasando muy bien”, me uní  a él para preguntar y solamente escuchar lo que me tenía que decir el ídolo de muchos quienes descubrimos muchas cosas al son de la música de los sanmiguelinos.

Las primeras preguntas que le hice a Claudio fueron directamente en relación con su candidatura y lo extraño que resultaba que la guitarra de la banda más crítica al statu quo chileno quisiera formar parte del Congreso Nacional. Frente a esto Narea habló y habló y se contradijo bastantes veces incluso en una misma oración, tratando así constantemente de recalcar que lo que dijo alguna vez no lo dijo él y si lo dijo no lo quiso decir. En fin, cosas que no entendí pero que forman parte de la contradicción vital del ser humano, me dije en ese entonces.

Luego de las preguntas sobre su postulación al Parlamento, decidí preguntarle por Los Prisioneros. Yo, como fan de la banda, le conté mi primera experiencia escuchando “Muevan las industrias” hacia fines de los ochenta cuando era un niño, en un colegio del barrio alto, en donde a todos mis compañeros les habían enseñados desde pequeños que ese grupo era algo cercano al demonio, por sus caras grises y llenas de una rabia que, según el pinochetismo robusto en la elite por ese entonces, no tenían justificación.

Cuando hablamos de Jorge, vi en Claudio ganas de apartarse del líder indiscutido de la banda, pero curiosamente sabiéndose al mismo tiempo de memoria letras de canciones escritas por  él que supuestamente iban en su contra. Recuerdo-y esto me dejó bastante extrañado, por decir lo menos- que me recitó la letra de Aviador, un tema del proyecto Los Updates que tenía González con su mujer de ese entonces. Como un niño chico se victimizaba y me decía “viste, viste, en esa parte claramente habla de mí”, a lo que nosotros con el fotógrafo simplemente asentíamos mirándonos de reojo y pensando, creo yo, lo mismo: este tipo se volvió loco.

Luego en off, como dicen los siúticos, como muchos periodistas lo saben-ya que lo ha hecho con otros- me habló pestes de González, diciéndome que claramente era gay, como si hubiera algo malo en ello, y que la relación que tuvo con su mujer-y que dicen fue el motivo de la primera salida de Narea de la banda en- fue para estar más cerca de él ya que, como dice en su libro autobiográfico que había lanzado hacía un tiempo  atrás, estaba seguro de que su ex mejor amigo-en sus palabras- estaba obsesionado con su persona.

Una vez fuera del lugar de la entrevista tuve una sensación extraña, como si un ídolo hubiera caído por su peso frente a mis ojos. Pero luego, conversando con el tipo de las fotos, me di cuenta de algo: me había comprado enterito el cuento de los medios y hecho una entrevista diseñada para una persona, a otra totalmente distinta. Es decir, entrevisté a Narea como si estuviera hablando con González, o como si ambos tuvieran el mismo rol en la historia de la música. Grave error.

La segunda vez que lo entrevisté fue a comienzos de 2011. Una vez reunidos Miguel Tapia y Claudio Narea bajo el original nombre de Narea y Tapia, fui a entrevistarlos a los dos. Ya no era solamente Narea, ahora tenía a otro Prisionero frente a mí. En las afueras de Via X-en donde ellos habían hecho una entrevista recién- conversé con los dos músicos en un ambiente más rápido, desagradable y hostil. Y no era para menos ya que semanas atrás, a fines de 2010,  Jorge González se había presentado en festival El Abrazo y se había referido a ellos como “Miguel Narea” de manera irónica.

Cuando terminé de preguntarles por su nuevo proyecto, aún me quedaba mucho tiempo para rellenar ya que éste consistía solamente en un par de temas compuestos por ellos y lo demás se remitía a tocar en vivo versiones de temas compuestos por González. Por lo que quise saber sus opiniones sobre lo que estaba haciendo su ex compañero con la gira de ese entonces, que era la  gira de “La Voz de los 80”, a lo que Claudio reaccionó diciéndome que la entrevista no estaba tomando el rumbo que él quería.

Una vez terminada la molesta situación, Tapia, como un caballero, se despidió muy bien mientras Narea miraba con cara de rabia, pero no con esa rabia de los ochenta, sino que con una un poco más burguesa, más acostumbrada a los palmoteos en la espalda de parte de empresas periodísticas que frente al nulo interés de Jorge González por concederles entrevistas se fueron a su lado y le construyeron un personaje que lamentablemente no es real. Ya que lo pusieron a la altura de su ex compañero de colegio casi en una lucha de iguales, instalando en el inconsciente colectivo nacional las alternativas Narea o González como si fueran los Lennon y McCartney criollos, cuando lo cierto es que a diferencia de The Beatles, en Los Prisioneros había un solo genio.

Por lo mismo no debería extrañar que el guitarrista haya aparecido hablando en contra de una serie y de pasada anunciando su próximo libro. Ya que a eso lo acostumbraron los periódicos y canales de televisión, a venderse a costa del legado de su ex banda, renegando de su otrora partner Jorge, mientras saca ganancia de la historia que éste edificó con sus canciones.

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