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Opinión

¿Cómo hacemos de Chile un país de servicios para el mundo?

¿Cómo hacemos de Chile un país de servicios para el mundo? ¿Cómo hacemos de Chile un país de servicios para el mundo?

Para ello es clave reducir o eliminar los impuestos a la compra de servicios o licencias TIC en el extranjero, y definir incentivos para las exportaciones de este tipo prestaciones, ya que esto se traduce en una pérdida de competitividad a nivel global, pese a disponer el capital humano para aprovechar la tendencia y las oportunidades.

Jaime Soto

Por


Secretario General de ACTI

El gobierno denominó al 2016 como el año de la productividad. Hoy en día, cuando se cuestiona la productividad del país, cabe preguntar dónde debemos poner el foco de atención para incentivar de forma más directa y adecuada a la época, mejoras en términos de renta, inversión y en competitividad de las empresas chilenas.

Durante el mes de julio, se despacharon las 22 medidas de productividad a la Comisión de Hacienda del Senado, que busca impulsar y fomentar la exportación de servicios TI. Es un tema que urge y que necesita eficacia en su aprobación, ya que se estima que Chile sea 0,8% menos productivo este año respecto a 2015, acumulando una baja de 5,6 puntos en los últimos 8 años.

Existen muchos factores que ayudan a convertirnos en un país exportador de servicios TI. Por ejemplo, el mismo huso horario con la costa de Estados Unidos, capital humano más educado respecto a otros países de la región, alta conectividad física y digital, junto con acuerdos para evitar la doble tributación con gran parte de las economías relevantes del mundo. Lo anterior da cuenta de una gran oportunidad comercial para las industrias exportadoras nacionales.

Por otro lado, según estudio de Fundación País Digital, Globalizando las TIC, las exportaciones de servicios ascienden a US $361 millones por temporada y nosotros proyectamos que esto aumente a cifras cercanas US $4.000 millones en los próximos 5 años.

Y es que no debemos olvidar los beneficios que esto traería para el país, considerando cuáles serían realmente las implicancias de que se permita la devolución de IVA también para estos casos, así como la rebaja de éste impuesto en situaciones específicas, por sobre las ventajas que para una empresa en particular pueda tener la instalación de una franquicia en el extranjero.

La Cámara de Comercio de Santiago entrega un dato revelador. Si la productividad anual creciera 0,5% cada año, el PIB sumaría, al menos, US $16.000 millones a su actividad. Para desarrollar este potencial, Chile debe facilitar el intercambio de servicios con el exterior, tal como lo ha hecho con los bienes.
Para ello es clave reducir o eliminar los impuestos a la compra de servicios o licencias TIC en el extranjero, y definir incentivos para las exportaciones de este tipo prestaciones, ya que esto se traduce en una pérdida de competitividad a nivel global, pese a disponer el capital humano para aprovechar la tendencia y las oportunidades.

La expansión de la exportación de servicios TI no deja de ser una tarea pendiente. En este sentido, tanto el sector público como el privado deben hacerse parte como lo es un ejemplo tangible, el Programa de Industrias Inteligentes entre gobierno y la CORFO. Esperamos que el Estado y las industrias, incluyendo las exportadoras, vean en el outsourcing una inversión en productividad y competencia, puesto que solo de esta manera podremos reducir la brecha que separa a las empresas chilenas de sus pares en otros países.

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