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Opinión

Comunicación colaborativa

Comunicación colaborativa Comunicación colaborativa

La hiperconexión tiene un lado brillante y positivo, pero para que esto sea llevado de manera óptima y sin generar problemas graves, es que debemos replantearnos el concepto social, comunicacional y económico, pensando en el mundo desde lo local, sin perder la vista a ninguno de los dos ejes.

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L&C Consultores, Licenciado en Letras y Literatura, Gestor Cultural, Magíster en Educación y Profesor de la UNAB.

Lo que viene, y que ya se está instalando con fuerza y rapidez, es la economía colaborativa, concepto que se basa en la comunicación colaborativa, la cual busca cambiar el comportamiento del ser humano, a través de una estructura económica distinta, que hoy le da un valor fundamental a la confianza, como base de un sistema que funciona con ella y de la que quedas excluido o mal calificado si fallas, no por juzgados o policías, sino por tus pares, quienes entienden el beneficio de la colaboración, como un nuevo orden social que le da más valor a la funcionalidad por sobre la materialidad, con ejemplos en los que se puede ver cómo se comparten desde autos (Awto) hasta casas (Airbnb). Solo resta el conocimiento y la democracia, aunque ya se están viendo propuestas potentes al respecto, como los wikibooks, lo que está desarrollando Educar Chile en educación y el nuevo partido político Todos.

La economía se comienza a reenfocar al incluir el comportamiento social, afectivo y psicológico dentro de sus factores de estudio y proyección, entendiendo de mejor manera lo que pasa con la persona y su entorno, humanizando proyectos e identificando una mejor manera de trabajar, mediado por las nuevas tecnologías, las que han ido aumentando su efectividad, entendiendo la complejidad de transmitir el mensaje en su contexto, pasando por todas sus etapas desde el emisor hasta su receptor.

La comunicación es la única forma de interacción social que logra modificar conductas, esto a través del intercambio de información y de recursos, y es acá donde la colaboración cambia el paradigma, transformándose y adaptándose a las nuevas tecnologías, las que hoy permiten incluso avances tan grandes en los que el intercambio de átomo a átomo (Trasladar algo físico de un lugar a otro), se ve transformado del átomo al bit y del bit al átomo, con el ingreso de las impresoras 3D, que ya puedes tener a bajo costo (OLO a 99$) usando tu teléfono móvil.

No solo las empresas deberán entender y trabajar este nuevo concepto de trabajo y comunicación colaborativa, sino que toda la sociedad se verá involucrada en este proceso que ya permite obtener beneficios a personas y entidades, saltándose no solo los medios tradicionales, sino también los procesos, lo que baja costos y genera inmediatez. Un nuevo mundo en el que incluso los gobiernos y sus leyes han quedado completamente obsoletos. El mejor ejemplo de este caso lo representa Uber, con polémicas en todos los países donde se ha desarrollado, pero que no le impiden seguir creciendo exponencialmente, ya que son las personas y sus usuarios quienes validan antes que cualquier institución, su funcionamiento.

El futuro será para quien tenga la capacidad de adaptarse y moldearse a estos nuevos requerimientos y necesidades que deben ser cubiertas no solo por empresarios, emprendedores o innovadores, sino por todos quienes participen de una organización social que tenga como meta un objetivo en común, con el beneficio de sus partes, quienes ya no estarán específicamente ligadas a las mismas áreas, muy por el contrario, y acá quizás su gran valor, es que provendrán de diferentes disciplinas, integradas y múltiples en su funcionamiento, como el mundo hoy lo necesita, desde las ciencias exactas a la filosofía y biología, entendiendo el comportamiento humano como una simbiosis perfecta unida en la naturaleza.

Estamos presenciando los últimos días del negociador duro y la competitividad está ya en su etapa final, por lo que comenzaremos a ver lo que hoy se conoce como choque generacional dentro de un mismo núcleo de funcionamiento, en el que por primera vez se encuentran generaciones muy distintas trabajando juntas, lo que puede generar roces, malos entendidos, pérdida de tiempo y choques por enfoques de vida distintos, donde será deber de los líderes, buscar como compensar y re-ambientar sus procesos de comunicación, para no caer en el caos o la descomposición interna y externa.

Es quizás una transformación más dentro de todas las que hemos vivido como seres humanos en nuestra historia, pero esta vez el proceso será más vertiginoso y brusco, como ya podemos ver a instituciones y gobiernos quedándose atrás de lo que la comunidad genera y produce, pensando en el desarrollo del bien común, con nuevas responsabilidades y desafíos, más conectados y de a poco dando el gran salto desde el ya mal visto individualismo.

La hiperconexión tiene un lado brillante y positivo, pero para que esto sea llevado de manera óptima y sin generar problemas graves, es que debemos replantearnos el concepto social, comunicacional y económico, pensando en el mundo desde lo local, sin perder la vista a ninguno de los dos ejes.

Es un gran momento para los cambios y una gran oportunidad para ser parte de ellos, por eso hay que estar más atentos y despiertos a los detalles y oportunidades, que hoy están tomando a manos llenas quienes mejor encuentren una forma de transformar la realidad tal como la conocíamos.

No será fácil, pero como todo lo que cuesta tendrá sus grandes recompensas, las que ya no se rigen solamente por el dinero, sino por un complemento con lo que a uno lo rodea, en una sociedad más abierta y curiosamente, viendo la desconfianza actual, apunta justamente a la confianza como valor principal, el ser humano ya no se pensará como único, sino como inter e hiper conectado, entendiendo sus beneficios y consecuencias.

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