La inmensa oferta de shows internacionales ha elevado la exigencia a los músicoslocales. Acá recomendamos números que hacen sentir que pagar una entrada fue unamuy buena inversión.
Chico Trujillo: Si Aldo “Macha” Asenjo no es el frontman más carismático de la escena local, al menos pelea los primeros lugares. Y si le sumamos que su banda tiene uno de los cancioneros más contagiosos y populares del momento y un oficio adquirido en escenarios de todas las clases y dimensiones, tenemos un número asegurado. El combo bailable de Chico Trujillo califica como un imperdible fiestero capaz de levantar muertos desde Villa Alemana a cualquier lugar del mundo.
Los Bunkers: Cualquier grupo podría marearse al haber consolidado un repertorio a prueba de balas. Pero a Los Bunkers les pasa al revés. Mientras más avanzan, más trabajan y se exigen. El quinteto radicado en México ha pulido un show capaz de ganar en cualquier tipo de escenario. Para eso ensayan más que nadie. Porque este grupo se toma tan en serio los shows como lo hacían los grandes próceres de la vieja escuela. Después de la dolorosa cancelación en Coachella, los de Concepción tendrán su gran revancha en Lollapalooza Chicago. Meritocracia pura.
Camila Moreno: Basta tenerla al frente por un par de segundos para sentir que lo que haya costado la entrada, fue una buena inversión. Camila Moreno lleva en su adn ese tipo de intensidad que no se compra ni aprende. Tremenda voz, gran improvisadora y con lo que tanto escasea en la escena local: discurso. Con apenas un disco de estudio, otro de rarezas y uno nuevo en camino, Camila Moreno deja el alma en cada escenario derramando rock disfrazado de folclore. Una voz desgarradora que vale la pena vivir.
Banda Conmoción: La música tropical se puso de moda. Muchas nuevas y no tan nuevas bandas han refrescado una escena que estuvo por décadas dominada por viejos zorros. Algunos lo han llamado “la nueva cumbia chilena”, una etiqueta que injustamente le ha caído a la Banda Conmoción. Injusto porque basta tenerlos sobre un escenario para comprender que lo suyo es mucho más que música tropical. Esto es un sabroso carnaval latinoamericano, plasmado en dos discos, del que es absolutamente imposible escapar.
Ana Tijoux: No es casualidad todo lo que le ha pasado a Ana Tijoux en el último tiempo.Había debutado con un irregular híbrido entre hip hop y electrónica llamado “Kaos” (2007) pero al poco tiempo corrigió el rumbo de manera impecable. El elogiado “1977” (2009) no sólo fue un glorioso regreso discográfico sino que además cristalizó un cambio de piel que muestra a Tijoux como una cantante llena de matices comprobables en su actual show. Rap, soul, jazz y hasta tropical incluye el combo en vivo de Tijoux y su banda que agarró un vuelo imparable.
Francisca Valenzuela: La salida de su nuevo y segundo “Buen soldado” multiplicó el alcance de su show en vivo. Su pop tan oreja como femenino, cuenta hoy con un repertorio capaz demantener en alto una hora y media de concierto sin recurrir a rellenos. Pararse frente a ella para verla y escucharla con todo el desplante que le faltaba en sus comienzos, es una decisión que no dejará dudas. Una mezcla entre Julieta Venegas y Regina Spektor pero con muchos menos años de recorrido. Un producto de exportación sin techo definido.
De Saloon: Lejos de los flashes, De Saloon ha construido una sólida carrera sostenida en un efectivo pop rock y una fiel base de fans desparramados a lo largo de todo el país. Verlos en vivo es recordar la cantidad de canciones bien difundidas en las radios de sus cinco discos editados en casi 15 años de trabajo ininterrumpido. Una entrada para ver a De Saloon asegura un power trío que se conoce de memoria en el escenario y un karaoke de seguidores que bien conocen el trabajo de uno de los grupos con más oficio de la escena.
Manuel García: Acá no hay marketing ni medios. El creciente arrastre de Manuel García se ha construido exclusivamente gracias a un talento para dar con bellas canciones que partieron apegadas a la minimalista trova de Silvio Rodríguez. Pero en el camino, el ariqueño fue sumando colores hasta convertir lo suyo en un combo donde su banda juega un rol fundamental al momento de revivir sus tres discos en solitario más recuerdos de su etapa de Mecánica Popular. Un tipo que no le debe nada a nadie dueño de un lindo repertorio que vale la pena escuchar en vivo. Una gran oportunidad para hacerlo es el 22 de junio en el Teatro Caupolicán, un lugar reservado sólo para algunos elegidos.
Los Tres: En los últimos años, ver a Los Tres fue como un chiste repetido, como un flashback a los 90’. Pero en estos días es distinto. Aunque “Coliumo” (2010) no es de los mejores discos de su carrera, sí les sumó buenas cartas a su clásico cancionero. Los tenemos tan cerca que tendemos a bajarlos, pero ojo, pagar para ver a Los Tres asegura sonido impecable, clásicos imborrables y una serie de nuevas canciones dignas de apreciar en vivo. Puede gustarte o no, pero la obra de Alvaro Henríquez tiene tanto peso que un yerro como “Plebiscito ahora”, pasa como una anécdota. Aparte que nadie podría asegurarnos cuánto más durará esta historia que aún se puede atestiguar.
Pedropiedra: Después de producir, tocar y grabar para nombres como CHC, Yaia, Hermanos Brothers y Gepe, Pedropiedra acumuló el rodaje suficiente para lanzarse solo. En ese plan acaba de editar un segundo disco que lo tiene mostrando un renovado show lleno de canciones pop tan simples como efectivas. Salir a su encuentro dejará por lo menos un par de coros incrustados en el inconsciente y un leve mareo por haber movido la cabeza de un lado a otro durante una hora y media sin haberlo notado.
