Jueves, 20 de junio de 2013

Decálogo del Troll Chileno

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No critiques ni juzgues, destruye: El troll no es una voz opinante ni debatiente. Ten en tu cabeza que tú eres Labbé e internet es tu Providencia.

No es fácil ser un troll. Para algunos es un arte, para otros es un instinto con el cual se nace. Si el troll nace o se hace es una duda eterna para muchos analistas que ven sus sitios plagados de estos engendros del averno. ¿Son seres irracionales? ¿Son artistas del odio? En vez de desmenuzarlos para entenderlos, les entrego un cómodo Decálogo del Troll Chileno.

  1. El troll no acepta razón: El cielo es verde. Asúmelo y nunca lo olvides. El cielo es verde y es más, si te da la gana, el cielo es de queso, racista, clasista gordo y gaaaaaay (escrito con hartas “a” para entonar la exclamación).
  2. El troll no busca ganar una discusión, sólo atención: No te preocupes en tener argumento alguno, da igual. Lo importante es que respondan tus comentarios, que se enchuchen, se estremezcan y se pregunten si terminaste cuarto medio. Mientras más los enerves, mejor el resultado.
  3. Da igual la razón, súmate: No se necesita una razón real para trollear. Basta que a un cercano tuyo le desagrade otra persona para que sea digna de ser trolleada. Puede ser un santo en vida, o el hijo del demonio, el punto es molestar.
  4. Trollea para arriba, no para abajo: ¿Para qué molestar a alguien que nadie pesca? Siempre molesta a la persona con opinión y repercusiones. La idea de trollear es apoyarse en el que está arriba para subir poco a poco y bajarlo por el hecho de estar arriba. No nos agrada el de arriba, da igual si se lo merece o no, no nos gusta. Políticos, rostros, músicos y sobretodo personas que son NADIE y tienen más atención que tú. Ellos lo merecen porque sí.
  5. No critiques ni juzgues, destruye: El troll no es una voz opinante ni debatiente. Ten en tu cabeza que tú eres Labbé e internet es tu Providencia.
  6. Trabaja en equipo: En internet da igual si tu argumento es mejor o peor que otro, el punto es que te avalen pares. Busca otros amigos con ningún tipo de vida por aprovechar y concéntrense en blancos puntuales que sí hayan logrado algo con su vida. A esos hay que bajarlos.
  7. Nadie te puede parar: Internet es libre, tienes derecho a atacar a quien quieras y hacer daño como te plazca. Bueno, derecho legalmente hablando da igual, pero la ley es gorda y los políticos tontos, sólo tú tienes razón. El que te quiera subscribir a reglas de comunidad, conducta o lenguaje, es un fascista, clasista imperialista del demonio, no eres tú el que se pasó de la raya, es él que pone una raya muy tonta.
  8. No es envidia, es por un bien mayor: No es que te produzca envidia que alguien que consideras, tonto, fome, chanta o feo tenga más visibilidad y éxito que tú, sino que estás haciendo justicia por el orden universal. Esa persona merece caer, aún si otros lo han validado. No porque quizás tú pudieras hacerlo mejor, sino que ERES mejor y mereces estar sobre él.
  9. Defiende tu privacidad: Para trolear requieres el mayor anonimato posible. Si tienen tu nombre, que no sepan de tu vida personal. Es demasiado injusto que la otra persona tenga LA MISMA información de ti, que tú de ella.
  10. NO DESTAQUES: Si llegas muy arriba, otros te trollearán a ti, de hecho tú mismo lo harías. El foco del troll es el que destaca, sea por lo bueno o por lo malo. Sé otro más del rebaño SIEMPRE. Pero esto no es tan preocupante, probablemente nunca destacarás por tu cuenta, es sólo un aviso “en caso de”.

Con este Decálogo bien aplicado, ya podrás trollear a diestra y siniestra sin problemas, quizás es bueno recordar que da igual causar daño o hacer que una conversación interesante pierda todo el foco. ¡Estate atento a gente que se equivoque y destrúyela! Así serás cada día una mejor persona, tendrás tu vida más completa, crecerás como ser humano y terminarás en el Valhalla tomándote una cerveza cara de esas que no te siguen en twitter acompañado por seres humanos del sexo opuesto que realmente les guste tu apariencia física.

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