Lunes, 20 de mayo de 2013
Guillermo Bilancio

Convergencia

Blog de Guillermo Bilancio

Desmitificando la MISIÓN

Misión

Porque la MISIÓN es la arquitectura del negocio, es la definición del rumbo para romper con la ambigüedad que significa el “¿qué hacer?”, cuando la incertidumbre nos invade.

No es una moda. No es nada superficial ni estético. Mucho menos, es un cuadro que adorna la pared de las empresas, en el que  se confunden principios, valores y otros conceptos.

La MISIÓN tampoco es reemplazable por quienes suponen que sólo la práctica es lo relevante y que las empresas se conducen a través de las ideas y la acción.

La MISIÓN, tampoco es la VISIÓN.

Los adictos a hablar sobre “modelo de negocio”, “plan de negocios” y otros términos de uso intensivo en la última década, minimizan la importancia de la MISIÓN, reduciéndola a una poética frase que intenta deslumbrar en un sitio web.

Otros definen la MISIÓN como objetivos y deseos, y la adornan con adjetivos inútiles.

Nada de eso…

Estimados, les quiero dar la noticia que la MISIÓN es la ESTRATEGIA.

Si la VISIÓN es un acto de visionarios que imaginan un futuro posible para sí mismo y para los involucrados en sus deseos, la MISIÓN es un acto de estrategas.

Porque la MISIÓN es la arquitectura del negocio, es la definición del rumbo para romper con la ambigüedad que significa el “¿qué hacer?”, cuando la incertidumbre nos invade.

La MISIÓN no es un cuadro colgado en la pared, ni son los principios de la empresa, es la descripción del negocio que surge a partir de hacernos las siguientes preguntas:

¿Qué necesidades vamos a satisfacer?

¿A qué segmentos de mercado dirigir nuestra propuesta?

¿En qué área geográfica desarrollaremos el negocio?

¿Qué habilidades ó cualidades debemos tener ó desarrollar para realizar el negocio?

Sin MISIÓN, no hay modelo de negocio, ni plan , ni acción. Todo sería a la deriva.

Sin MISIÓN, no hay definición de portafolio ni de diferenciación, las decisiones estratégicas clave de una empresa (eso será tema de la próxima nota…).

Si es así, aparece una pregunta recurrente: ¿Por qué a los empresarios y ejecutivos les cuesta tanto trabajar sobre la MISIÓN? Tal vez porque suponen que la MISIÓN compromete a un rumbo y quita plasticidad, pero es todo lo contrario.

La MISIÓN, como lo es la estrategia, es un acto de “variedad”. Porque a partir de definir con amplitud las necesidades a cubrir en el negocio, es dónde aparecen los espacios para explorar alternativas.

Cuánto más simple es la definición -aunque concreta- permitirá diseñar el portafolio y por ende la extensión posible del negocio.

Por eso la pregunta: ¿En qué negocio estamos? ¿Nutrición? ¿Comunicación? ¿Retail? ¿Conectividad? ¿Conductividad? ¿Construcción?…

A partir de allí, el sentido común hace todo lo demás. Sin él, el conocimiento es inútil. Y en la estrategia, es secundario respecto al talento…

Así como en las empresas, los países también tienen una MISIÓN. El tema es si los que gobiernan la tienen clara. En muchos casos, simplemente hacen gestión y eso impide construir un modelo competitivo de país. Pero ese será tema para una próxima entrega…

Recuerden, MISIÓN es estrategia. Es el rumbo…

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