Jueves, 23 de mayo de 2013

Desmunicipalizar la educación: oportunidad para las regiones

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La experiencia acaba de demostrar que en un país como Chile, con geografías complejas, población altamente concentrada en pocas zonas urbanas y comunas muy diversas en cuanto al nivel de ingresos de sus habitantes, existirán comunas con recursos (humanos, financieros) suficientes para administrar adecuadamente la educación impartida, así como otras con altas restricciones de recursos que difícilmente podrán asegurar los niveles la calidad de la educación que hoy demanda el país.

En su reciente informe con propuestas para mejorar la educación, el gobierno reconoce algo que en gran medida el país ya conocía: la existencia de una crisis en la educación a nivel municipal. Esta crisis para los municipios puede visualizarse como una oportunidad para las regiones.

En palabras simples, esta parte del problema de nuestro sistema educacional puede entenderse como el de determinar la escala o tamaño óptimo para administrar (eficientemente) el sistema de educación escolar del Estado. ¿Es más eficiente que la administración esté en manos de un gran número de municipalidades con recursos diversos? o ¿en manos de un número limitado de gobiernos regionales que supervisen y resguarden la educación que se imparte en cada una de las comunas de cada región?

La experiencia acaba de demostrar que en un país como Chile, con geografías complejas, población altamente concentrada en pocas zonas urbanas y comunas muy diversas en cuanto al nivel de ingresos de sus habitantes, existirán comunas con recursos (humanos, financieros) suficientes para administrar adecuadamente la educación impartida, así como otras con altas restricciones de recursos que difícilmente podrán asegurar los niveles la calidad de la educación que hoy demanda el país.

Ampliar la escala de administración desde la comuna a las regiones traería al menos dos beneficios inmediatos: primero uno netamente económico, la mayor escala de gestión permitiría compartir y potenciar recursos entre comunas de una misma región, especialmente recursos escasos como los humanos.

Segundo, la administración a nivel regional facilitaría velar por la calidad de la educación impartida en todo el país (labor que estaría a cargo de la Agencia de la Calidad y la Superintendencia de Educación) , dado que la administración regionalizada limitaría el grado de complejidad y variedad de escenarios que podrían existir bajo otros arreglos institucionales.

En cuanto a este último punto la propuesta del gobierno, luego de postular claramente la desmunicipalización, entra en un territorio de menor claridad en cuanto al nuevo escenario deseado. Así, se deja abierto el espacio para distintas modalidades de gestión de la educación escolar según el caso particular de cada municipio.

Regionalizar la educación escolar cumpliría simultáneamente con los objetivos de potenciar la descentralización, proporcionar recursos de gestión adecuados para los nuevos desafíos de calidad, facilitar la supervisión del sistema y fortalecer las raíces locales propias de cada una de las regiones del país.

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