Jueves, 20 de junio de 2013

Destruyendo el closet

/ AgenciaUno/ AgenciaUno

La responsabilidad que tenemos los unos con los otros debe ser encauzada en crear una sociedad pluralista, donde el respeto no sea por lastima sino por una comprensión de la profundidad que significa ser humano.

Chile  se encuentra en lo mas profundo de un oscuro closet social, que ha imposibilitado por décadas la normalización de una situación que debería ser tan común como lo es el respeto por la diversidad sexual.

Nuestra sociedad, de la que tanto nos ufanamos por inclusiva y solidaria, es la incubadora de un mal que por muchos años nos ha afectado  y que en los últimos meses diversas agrupaciones como la Fundación Iguales, MUMS , acción gay, entre otras, han puesto en el centro de la discusión: un rechazo permanente y descarado a cualquier forma de orientación sexual distinta a la heterosexualidad.

Una de las causas que producen la discriminación es el concepto dogmático que nuestra sociedad tiene de la institución denominada familia, que por siglos ha sido estructurada como la convergencia de un padre, una madre y sus hijos; nosotros no pretendemos decir que este modelo se encuentra errado, sino  plantear una mayor diversidad de modelos familiares, igualmente validos y dignos de respeto.

No existe un solo argumento concreto para discriminar a los homosexuales, pero sí una forma de acabar con la discriminación: adoptar el respeto como filosofía de vida.

Los grupos que se auto-denominan pro familia esgrimen el argumento de que las uniones homosexuales serán la perdición del modelo, y por lo tanto, de toda la sociedad; no solo creemos que este es un argumento simplista y discriminador, ojala nuestra sociedad pudiese valorar la inclusión de una mayor diversidad de familias de conformación distinta a la habitual, que nos permitiría tratar como valores en la heterogeneidad social por el otro, que incluso siendo distinto, es tan ser humano como ustedes o yo.

No nos damos cuenta que nosotros somos tanto agentes de respeto, como agentes de discriminación. Que tanto como podemos odiar, también podemos respetar. Que tanto como podemos rechazar, también podemos entender. Cada persona con sus acciones no solo construye, sino también destruye. Así, también entendamos los peyorativos como fleto o gordo construyen modelos sociales . Todos debemos sentirnos partes del grupo humano al cual pertenecemos, entendiendo que cada una de nuestras acciones influyen en el total y construye.

Nuestra condición humana es el igualador por excelencia, no distingue etnia, color, clase o genero. Recordemos al articulo 55 de nuestro Código Civil que aludiendo a la persona natural, la define así: “Son personas todos los individuos de la especie humana, cualquiera que sea su edad, sexo, extirpe o condición (sic).”; si nuestro Código Civil nos define como seres sin diferencias, es la sociedad la que establece estas barreras que tanto daño  causan. Por decirlo de otra manera, es la sociedad la que crea y encarcela a un grupo de ciudadanos en el closet.

La responsabilidad que tenemos los unos con los otros debe ser encauzada en crear una sociedad pluralista, donde el respeto no sea por lastima sino por una comprensión de la profundidad que significa ser humano, entendiendo que el prójimo tiene los mismos derechos y posibilidades de vivir plena y segura una vida tal como yo quiero vivir la mía; si queremos destruir el closet, esa prisión ilegal,  con falsas pretensiones morales, es con respeto.

La asistencia a la Marcha de la Igualdad responde a un necesidad que tenemos como país de sentirnos parte de un gran proyecto nacional basado en el respeto y la integración; sin separarnos por movimientos o sectores, sino como un total, es decir, homosexuales y heterosexuales unidos en pro de la igualdad. El trabajar por una sociedad mejor es una labor de todos , un imperativo de conciencia: el construir el respeto por la diversidad justamente nos lleva a una sociedad mejor; ¿destruyamos el closet por el bien de todos!

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