Sábado, 25 de mayo de 2013

Dios salve a la Reina

/EFE./EFE.

Durante su reinado ha habido 12 Primer Ministros en el Reino Unido, 11 Presidentes en Chile y la Iglesia Católica ha tenido 6 Papas. Sólo un gobernante ha tenido este mismo record en la historia del Reino Unido; la Reina Victoria.

Mientras en el último año en el Medio Oriente varias monarquías se han visto amenazadas por movimientos revolucionarios, y hasta en España la realeza se ha visto cuestionada a causa de varios escándalos, en el Reino Unido pareciera ser que Isabel II no tiene de qué preocuparse.

Según  encuestas recientes hechas en el marco de las celebraciones del jubileo de diamantes de la Reina, la mayoría de los británicos quiere a su monarquía. Una encuesta hecha por ICM para el diario The Guardian señala que el 69% de los británicos cree que el Reino Unido estaría peor sin monarquía, y sólo un 22% cree que estaría mejor.

Asimismo, IPSOS MORI en una encuesta hecha para The Telegraph revela que el 80% de los británicos prefiere que el país siga siendo una monarquía. En 1969 este porcentaje era de un 81%, lo que hace la medida impresionantemente estable. Y no importa cómo se separen los grupos, por edad, género, región de origen, religión, nunca pasa de un 40% quienes quieren deshacerse de su Reina.

Incluso los escoceses que en el 2014 tendrán un plebiscito por su independencia han  señalado que seguirán considerando a la Reina como Jefa de Estado sea cual sea el resultado. Todo indica un nivel de aprobación récord para la monarquía, y en un país que es, irónicamente, una de las democracias más antiguas del mundo.

Este fin de semana, Isabel II celebró 60 años de reinado. Para hacerse una idea, cuando nació David Cameron, el actual primer ministro, ella ya era Reina. Durante su reinado ha habido 12 Primer Ministros en el Reino Unido, 11 Presidentes en Chile y la Iglesia Católica ha tenido 6 Papas. Sólo un gobernante ha tenido este mismo record en la historia del Reino Unido; la Reina  Victoria, quien reinó por casi 64 años y es la tatarabuela de Isabel II y también de su marido, el Duque de Edimburgo. (Victoria es también la tatarabuela de la Reina y el Rey de España y los Reyes de Noruega, Suiza y Dinamarca y hubiese sido tatarabuela de los zares rusos si todavía existieran).

Ni Victoria ni Isabel fueron herederas al trono de Inglaterra por línea directa. La primera era hija única del cuarto hijo de  Jorge III, ninguno de sus tíos tuvo heredero legítimo dejándole el trono a Victoria cuando ella tenía 18 años. En el caso de Isabel, su padre era el segundo heredero al trono, pero ante la abdicación de Eduardo VIII, éste se convirtió en Rey y Isabel en heredera con sólo 11 años de edad.

Así, el camino de Isabel para ser Reina empezó en medio del escándalo, ya que su tío abdicó para poder casarse con la estadounidense y doblemente divorciada Wallis Simpson. Asumió Jorge VI, quien sufría de fuerte tartamudez, empezando su reinado con desconfianza popular pero siendo posteriormente admirado, en gran parte por sobreponerse a su problema. La monarquía inglesa parece siempre salir adelante, y hasta fortalecidos, de sus peores momentos.

Y es que la rescilencia de esta institución tan incongruente con nuestros tiempos es impresionante. En la historia de Inglaterra, por más que escándalos sobran y demócratas abundan, desde 1649 que a un Rey no le cortan la cabeza. Mientras en Francia al Rey lo guillotinaron en 1789 con su poder absolutista intacto, en Inglaterra desde la famosa Carta Magna de 1215 que la monarquía ha ido aceptando limitaciones a su poder.  Existe cierto consenso en que la sobrevivencia de la realeza se debe en gran parte a que ha sabido adaptarse a los tiempos.

La realeza inglesa ha entendido casi siempre que la fuerza viene más de la flexibilidad que de la dureza, y en eso los Windsor han sido ejemplares. De partida, cambiándose el nombre a Windsor en 1917, cuando su nombre original “Saxe-Coburg and Gotha” resultaba demasiado alemán en medio de la primera guerra mundial. Durante el reinado de Jorge V (abuelo de la Reina) se estableció la supremacía de la Cámara de los Comunes sobre la Cámara de los Lores,  el Rey nombró a un Primer Ministro Laborista por primera vez, y el Estatuto de Westminster reconoció la igualdad legislativa entre los dominios de la Commonwealth y el Reino Unido.

Durante la Segunda Guerra, Jorge VI (el padre de la reina) se rehusó a dejar Londres, viviendo los bombardeos al igual que el resto de los ingleses. La actual Reina incluso sirvió en el Ejército durante el conflicto, trabajando entre otras cosas de mecánica de autos. Durante su reinado se independizó completamente India, e Irlanda fue declarada formalmente una república.  A todo se ajustaron los Windsor, pasando por momentos problemáticos pero a la larga siempre sobreviviendo y con apoyo popular.

Y es probablemente Isabel II quien ha tenido que enfrentarse a los cambios culturales más radicales durante su largo reinado. No ajena a las críticas, siempre ha sabido salir adelante.  20 años atrás, en lo que la misma Isabel declaró ser su año más terrible, la realeza  inglesa pasaba por su peor momento en mucho tiempo.

En 1992 se rompieron los matrimonios de dos de sus hijos, Carlos y Andrés, Ana se divorció y se quemó parte del Palacio de Buckingham. Y como para demostrar que todo puede ser peor, en 1997 murió Diana, y la Reina sufrió duras críticas por su reticencia a volver a Londres de inmediato. Pero según cuentan sus biógrafos, la Reina aprendió de su mal año. En las celebraciones de sus cuatro décadas de reinado ese mismo año, hizo un mea culpa y señaló que los cuestionamientos deben alertar al cambio. Y se puso a trabajar.

La Reina voluntariamente empezó a pagar impuesto a la renta en 1993, fue la primera monarca británica en recibir a un Papa en 450 años, aceptó que sus nietos eligieran a sus esposas e incluso vivieran juntos antes de estar casados, incluido el heredero. Se ajustó también a los avances tecnológicos. La Reina mandó su primer correo electrónico en 1976 (antes que todos nosotros, me atrevería a decir),  abrió un canal en YouTube en 2007, una cuenta de Twitter en 2009 y una página de Facebook en 2010 donde se pueden ver distintas imágenes de la familia real en privado. (Ninguno de los integrantes de la casa real twitea personalmente eso sí).

La Reina es también una asidua fotógrafa por lo que se rumorea que algunas de las fotos de Facebook son suyas. Isabel II incluso se ganó un disco de oro por el CD “Party at the Palace”, con la música de un concierto de Pop en conmemoración de su Jubileo de Oro (2002). Aún así, se rehúsa a dar entrevistas y quizás solo conoceremos lo que ella piensa realmente luego de su muerte, cuando sus diarios sean publicados.

Más allá, la Reina no solo ha sabido ajustarse a los tiempos, sino que ha tomado las medidas para que su institución pueda hacerlo. Buckingham puede parecer una antigua fortaleza pero todos los expertos concuerdan que funciona como una verdadera empresa, de la cual Isabel es la Gerente General. Bajo su mandato post 1992, la edad promedio del staff de palacio ha bajado, y sus calificaciones profesionales han subido. Cuando se necesita a alguien nuevo en él, se hace un concurso público o se anuncia en el diario. Se hacen encuestas de satisfacción laboral para saber si los empleados están felices y todos concuerdan con que la Reina trabaja más que todos. Buckingham incluso ha hecho voluntariamente públicos los gastos y estados financieros de la Corona.

Pero probablemente el cambio más importante ha sido la relación con la prensa. La Reina esta consciente que el éxito de la monarquía depende del consenso popular y que hoy en día eso se logra trabajando para la prensa.  Por eso contrató al antiguo encargado de relaciones públicas del Manchester United, Paddy Haverson, para hacerse cargo de su empresa. Haverson se ha dedicado a cuidar la imagen de la monarquía y especialmente del príncipe Carlos, con bastante éxito, dando espacio a sus actividades de conservación y activismo verde.

Se ha recalcado favorablemente también cómo Carlos ha sido –aparentemente- un marido ejemplar para Camila, en lo que es a su vez una gran trama de amor para la historia monárquica británica.  Hasta han hecho a Carlos carismático, vea sino cómo hace unos días junto a Camila salió dando el tiempo en un informativo de la BBC en Escocia y este domingo aparecieron de sorpresa en la fiesta pública en honor a la Reina en la plaza Picadilly.

Se han preocupado también de destacar el lado carismático y responsable del príncipe Harry por sobre sus escapadas fiesteras, recalcando su servicio en el ejército. Siendo también uno de los representantes oficiales de la Corona en las celebraciones del Jubileo  en los 15 países de la Commonwealth donde destacó por su carisma e incluso le ganó una carrera al campeón mundial de atletismo Usain Bolt.  Y finalmente, el gran regalo ha sido el matrimonio del príncipe William con  “Kate”, plebeya elevada a futura Reina que siendo una persona muchísimo más estable y equilibrada que Diana ha logrado lo imposible: competirle en fama, carisma, belleza y elegancia.

Y aunque a veces cuesta creerlo de una viejita de 86 años, es la Reina quien está a la cabeza de estos cambios. Es ella quien dirige esta empresa que es Buckingham y quien ha definido su estrategia que los expertos han denominado de “cambio imperceptible”. La Reina ha notado, igual que los historiadores, que la clave de su duración es su gradual pero definitiva adaptación.  La idea es modernizar todo sin trauma, que apenas se note. Y así, los Windsor mantienen su rol aristocrático en una de las democracias más admiradas del mundo, y con tanto apoyo popular como en la Edad Media.

Los británicos destacan su rol como símbolo de estabilidad y continuidad, debido a que es una institución apolítica y – en palabras del primer ministro Cameron – “no sujeta a los vaivenes del viento”. Pero es claro que una institución de este tipo es sólo tan buena como su líder.  Si Isabel vive tanto como su madre reinará hasta 2027, pero inevitablemente tendrá que venir Carlos, y luego suponemos, William. Sin embargo,  sólo un 39% de los encuestados por The Guardian quiere que Carlos sea el próximo Rey, y un 48% preferiría a William. Rumores sobre la Reina exigiendo a Carlos que abdique en favor de William abundan. Pero como defender una institución hereditaria, cuando ni siquiera se respeta la línea de sucesión? Aun así, solo un 10% de los británicos cree que una vez que muera la Reina debería elegirse democráticamente un jefe de estado lo que –por ahora- indica que tenemos Reina para rato.

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