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Opinión

DJ Méndez: el nuevo jinete post primaria

DJ Méndez: el nuevo jinete post primaria DJ Méndez: el nuevo jinete post primaria

Leopoldo Méndez, el ahora candidato en Valparaiso, es lo nuevo. Lo sorprendente. Un cuerpo tatuado, lenguaje, que algunos llamarían soez, inteligente, seguro de sí mismo. Dice lo que piensa y actúa en consecuencia. Para unos, un farandulero y peligro en la carrera política. Para otros, un ídolo.

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Periodista.

Llegó jineteando al compás de la música y dejó a todos boquiabiertos. Con 8.027 votos y el 56,04% de las preferencias, DJ Méndez fue la primera mayoría nacional. Para ser candidato tuvo que saltar vallas impuestas por el Servel como que no tenía rendido el 4º Medio. Los rindió y pudo competir.

Leopoldo Mendez, DJ Méndez, independiente apoyado por el PPD, fue elegido por los votantes de NM para enfrentar al actual alcalde de Valparaíso Jorge Castro,(UDI)

El recién elegido como candidato a alcalde nació hace 40 años en el cerro Barón. Sabe de la pobreza porque la vivió a concho. Tenía 11 años cuando partió a Suecia junto a sus hermanos. Allí desarrolló una carrera musical regresando a Chile el año 2009 con varios éxitos a su haber. Llegó con familia dispuesto a triunfar en el espectáculo. Su reality show, Los Méndez, en TVN marcó tendencias y rating durante varias temporadas. A partir de entonces fue un líder. El 2014 durante el incendio de los cerros en Valparaíso los recorrió uno a uno, animó a los damnificados, dio conciertos de beneficio. Recién este año tomó la decisión de entrar a la política

“Martin Luther King tenía un sueño, nosotros tenemos una realidad que enfrentar: no les permitiré más que nos humillen de la forma que lo han hecho por años. La nueva política es escuchar, y la gente va a notar quién es el porteño en sí mismo, que no es el político tradicional. El político tradicional va a aportar con la experiencia, con todo lo que ya sabe, pero nada más que eso. Y si alguien se quiere unir, yo feliz, porque yo no soy de elegir colores ni razas ni portes, eso a mí me da lo mismo. Si tú tienes una idea que es buena y en beneficio del puerto, tú tienes que apoyar” señaló a El Desconcierto.

De un espectro de 5.067.812 de potenciales electores solo un 5.5 % participó en las Primarias legales convocadas el domingo pasado. Ello para elegir candidatos a alcaldes en 93 comunas entre Arica y Magallanes. Tanto por la lista Nueva Mayoría como por Chile Vamos.

Este primer llamado a primarias legales tiene un trasfondo positivo: que un puñado de electores dejó la comodidad de su casa para votar pese al frío, Día del Padre y la ausencia total de difusión.

Sin embargo, también es un signo alarmante porque muestra el desapego a un acto eleccionario de una ciudadanía consciente, aquella que siempre participó para elegir a sus gobernantes comunales. Es una señal por la cual la ciudadanía demanda cambios profundos en la conducción política tradicional. Quien no mire esto así está cavando su propia tumba.

La reacción de los dirigentes políticos concretiza la ceguera en la que están metidos. Como efecto del desinterés de los electores hay quienes anuncian reponer el voto obligatorio. Como si este país fuera el sofá de don Otto al cual hay que sacar del living para que su señora no lo engañe.

Ellos no asumen que están cosechando lo que sembraron. Nunca les importó insertar nuevamente la educación cívica como ramo esencial en la enseñanza secundaria. Durante la dictadura éste fue sacado de la malla curricular. Después nunca se repuso.

El Gobierno está consciente que esto debe revertirse. Tarde es, ya que quienes fueron niños en los 90 son los que deciden hoy participar o no. Una mayor cultura cívica no se gestiona ni impone en un año. Es un proceso largo y costoso. Si el Estado no está dispuesto a hacerlo, que asuma las consecuencias.

Leopoldo Méndez, el ahora candidato en Valparaiso, es lo nuevo. Lo sorprendente. Un cuerpo tatuado, lenguaje, que algunos llamarían soez, inteligente, seguro de sí mismo. Dice lo que piensa y actúa en consecuencia. Para unos, un farandulero y peligro en la carrera política. Para otros, un ídolo. Es sin lugar a dudas el signo de lo que viene y que probablemente ningún “docto en ciencias política” lo tomó en serio. Es hora que lo consideren porque llegó para quedarse.

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