Escuché con atención el discurso del Presidente Piñera. Fue un discurso sólido, amable, con altura de miras, pero que no aquilata los desafíos sociales que ha debido enfrentar, y que enfrentarán también inevitablemente sus sucesores.
El clivaje “crecimiento – estabilidad”, esta siendo crecientemente reemplazado por el clivaje “igualdad – participación”, y los movimientos sociales generan nuevos desafíos para la capacidad de anticipación de las políticas públicas. No basta el intermediario -operador político para que controle la agitación social. Esta y el descontento se han ido instalando a pesar de que el gobierno de Piñera en general exhibe muy buenos indicadores macroeconómicos.
Una de las frases destacadas del Presidente Piñera en su Cuenta Anual del 21 de Mayo es que en cuanto a Educación él defiende la libertad de emprendimiento en esta (la capacidad de crear un proyecto educativo privado, que incluso pueda recibir aportes del Estado a través de la subvención). Aunque es legítimo que alguien quiera emprender en este ámbito (muchos ya lo hacen!!), se requiere una mirada de largo plazo en cuanto al fortalecimiento de la educación municipal. Además la libertad de emprendimiento en este campo debe estar supeditada a la capacidad del Estado de proveer condiciones similares en la calidad y acceso a la educación de un niño nacido en Conchalí que de uno nacido en Vitacura (esta es la condición básica para la real pertenencia a un colectivo llamado “Nación”).
Si a esto se suma que una de las medidas de la reforma tributaria planteada por el gobierno es que las personas podrán descontar impuestos de sus gastos en educación privada, queda a toda vista la educación pública-municipal a la deriva. Para destrabar esta desalineación de incentivos, el Estado debería gestionar los colegios a través de agencias locales empoderadas en cuanto a presupuesto, curriculum y control docente. Han existido en el pasado intentos de proyectos de ley sobre la desmunicipalización que no se han concretado por la inexistente!! voluntad de asignar recursos por parte de los diferentes gobiernos. El actual esquema municipal de suministro educacional produce un costo de agencia (no delimitación clara de los derechos de propiedad y por ende no esta claro el límite de los costos y beneficios) al diluir responsabilidad de los Alcaldes y el Mineduc. Incluso, cuando la calidad de la educación no es la adecuada en una proporción importante de municipios, los electores (dada la asimetría informacional) no podrían castigar en las urnas al alcalde de turno.
Según la Asociación Chilena de Municipalidades, el gasto en personal en educación de estas supera en un 31% al total de ingresos que aportan las subvenciones escolares del Gobierno Central. Y solamente un 2,6% del total de Municipalidades no desvían recursos de sus presupuestos para contribuir a este ítem. También el Fondo aprobado por el Estado no es suficiente para pagar todas las indemnizaciones de los profesores que pasan a retiro, lo que ahoga aun más los escuálidos presupuestos de las municipalidades.
Más sorprendentes son las declaraciones de las autoridades del Ministerio de Educación en cuanto a este tema. Afirman enfáticamente que es deseable que los Municipios se involucren activamente en la gestión de dineros, recursos humanos e infraestructura. Pero, ¿qué ocurre con las municipalidades más pobres?, ¿las qué lidian con segmentos más vulnerables?, ¿qué reciben alumnos “desplazados” por no reducir los SIMCEs de colegios particulares subvencionados?. Y que deben recibirlos porque estos colegios municipales son la cara visible del Estado y de la política pública.
También del Mineduc señalan que deben mejorar la gestión, que retengan a los alumnos y que para esto los incrementos de la subvención escolar podrían compensar los efectos adversos en cuanto a pérdida de ingresos. Incluso, el mismo ministro Beyer ha señalado eufemísticamente que “estamos disponibles para seguir discutiendo la desmunicipalización”. Honestamente, la sociedad toda esperaría una actuación diferente de las autoridades en este tema. Que la autoridad responsable lidere las iniciativas. Tanta bandera e himno patrio en estas fechas, debería reflejarse de una vez por todas en una política pública que mejore significativamente la educación a la que acceden los niños y jóvenes más vulnerables de la Patria. Más recursos para estos colegios, con control claro y riguroso de su uso, y con agencias locales encargadas de administrar estos colegios con metas y objetivos medibles de gestión y calidad académica, son parte de una hoja de ruta que señalice claramente hacia donde vamos. Hoy no existe un norte claro para la educación pública. Y al mismo tiempo, vamos generando uno de los sistemas educativos más segregados del planeta.

