Jueves, 23 de mayo de 2013

El Censo y la religión

misa_catolica

Uno podrá inferir que si se profesan religiones como la católica o la evangélica -probablemente- no será muy receptivo el estado anímico del feligrés frente a la idea de un matrimonio entre personas del mismo sexo o un aborto terapéutico.Puede haber excepciones, pero conforme a las palabras de los líderes de dichas religiones, la conclusión no parece ser insensata.

Todo aquel que está interesado en la política debe estarlo, necesariamente, en las cifras que arroje el Censo. Y es comprensible: el resultado de esta casi perfecta fotografía de la ciudadanía nos permite observar los cambios que ha vivido la sociedad desde la última medición, pero por otro, y he aquí el festín y fuente de remuneración de los politólogos, también permite ir realizando una serie de conjeturas que explican el cambio, como también lineamientos de cuál es el Chile que se viene en los próximos años.

Conforme a la coyuntura reciente, puedo -plausiblemente- alegar que una de las más importantes muestras que da esta fotografía es el catálogo valórico de los chilenos, al es posible aproximarse gracias a la religión que el encuestado declara profesar.

En ese sentido, uno podrá  inferir que si se profesan religiones como la católica o la evangélica -probablemente-  no será muy receptivo el estado anímico del feligrés frente a la idea de un matrimonio entre personas del mismo sexo o un aborto terapéutico.Puede haber excepciones, pero conforme a las palabras de los líderes de dichas religiones, la conclusión no parece ser insensata.

Sin embargo, en un país que se ha vuelto presa de las estadísticas y con políticos que se han hecho meretrices de las encuestas, ésto no necesariamente puede ser bueno. Una de las principales luchas que hemos tenido los liberales en estos tiempos es en mantener la neutralidad religiosa del Estado, y no porque los liberales seamos necesariamente ateos, sino porque creemos que la separación entre la religión y el Estado es una premisa básica,  tanto para que las personas puedan llevar el proyecto de vida que deseen, como  para que todas las religiones puedan existir y convivir pacíficamente.

Sin embargo, y esto no sólo se da en Chile, aquellos que creen que su religión es mejor que otra y que pueden hacerlo valer mediante la fuerza del Estado tomarán el argumento de la mayoría religiosa para llevarlo a cabo. Porque si la oposición quiere hacer valer sus posturas mediante encuestas ¿por qué el oficialismo no puede hacer lo mismo? Y viceversa.

La mala noticia es que este tipo de interpretaciones permitirá que ciertas situaciones, que son una clara vulneración a la separación a la religión-Estado, sigan siendo vistas como normales (no es normal que Presidente, en su calidad de tal, se incline ante un líder religioso a besarle la mano, como tampoco lo es que todos los proyectos políticos sean encomendados a un dios más que a la eficiencia de los servidores públicos).

Ahora ¿qué podemos hacer frente a tal desventaja? Ciertamente oponernos a la utilización de dichas cifras señalando que, no porque una mayoría profese determinada religión, significa que ese credo es superior o tiene mejor posicionamiento en materia normativa. O también podemos seguir caminos creativos de protesta, como lo está haciendo un grupo de personas que promueve la declaración de religión Jedi en el próximo censo ¿se imaginan un capellán vestido de Jedi en La Moneda? ¡¿Por qué no?! Dónde una tiene privilegios, deben tenerlo todas.

No vea ésto como un fervoroso ataque a la religión por parte de un ateo. No lo es. Todo lo contrario, es una defensa a la neutralidad religiosa, porque sólo así se puede garantizar la igualdad, y si así quiere verlo, la competencia en el campo de las religiones. De esa forma lo que crea usted no puede ser pasado a llevar.

 

 

TemasRelevantes
Comparte

Otras columnas de César Miranda