Cerrar
Cerrar publicidad
Cerrar

POP

El club de los incomprendidos

El club de los incomprendidos El club de los incomprendidos

"Los personajes están y se sustentan en buenas interpretaciones. No hay situaciones insospechadas y todo es más bien obvio".

Por


Profesor de Estado (Universidad de Chile), Doctor en Filosofía y Doctor en Materias Literarias (Universidad de Florencia, Italia). Se ha dedicado a la filología medioeval y humanista, dando especial importancia a Dante, Petrarca y Boccaccio sobre los que ha escrito numerosos libros y ensayos. Ha traducido al castellano textos de cronistas florentinos que vivieron en América en los siglos XVI y XVII. También ha publicado libros de historietas de dibujantes chilenos.

En 1985, se estrenó la película El primer año del resto de nuestras vidas (St. Elmo’s Fire), de Joel Schumacher. Era la historia paralela de ocho jóvenes que dejaban atrás su adolescencia y que lanzó a un grupo de actores que habrían de ser vastamente conmocidos. Rob Lowe, Andrew McCarthy, Emilio Estévez, Andie McDowell, Demi Moore, Mare Winningham, Judd Nelson y Ally Sheedy.

No sé si los protagonistas de esta película de Carlos Sedes van a correr la misma suerte, pero – como todos jóvenes en proceso de maduración – también tienen problemas. Sus problemas de divergencia con sus iguales los llevan a agruparse en un Club de los Incomprendidos, que deciden apoyarse a pesar de sus notables diferencias.

La trama está basada en la novela ¡Buenos días, princesa!, firmada por Blue Jeans, pseudónimo del escritor sevillano Francisco de Paula Fernández.

Los personajes están y se sustentan en buenas interpretaciones. No hay situaciones insospechadas y todo es más bien obvio. De hecho, sólo puede sorprender un episodio de esquizofrenia al estilo de Una mente brillante. Por el resto, están el clásico triángulo encubierto con el temor de quebrar una amistad. Está la seducción de un jovencito invasivo y atractivo, pero peligroso. Está el enamorado sin esperanza de una jugadora de voleibol, que se percata demasiado tarde del acoso de su entrenador. Está la tímida al máximo, que no se atreve a mostrar sus sentimientos hasta el último momento.

Sí. Son seis personajes, pero no en busca de autor (como los de Luigi Pirandello) ni de un destino. Sus existencias fluyen como fluyen las de tantos otros jóvenes cuyas vidas no han sido planificadas como era antiguamente, con miras a un futuro.

¿Es ésta la actual juventud española? ¿Es representativa de un país que tiene en su vértice a un rey que se dedica a cazar elefantes mientras su clase política usufructúa del neoliberalismo? Los jóvenes del filme no tienen problemas económicos. Sus problemas son de inserción social. Todavía no se han enfrentado a una sociedad que probablemente no les va a dar trabajo ni satisfacciones. ¿Qué quieren hacer fuera de marcar el paso en la universidad? ¿Su destino será venirse a un país latinoamericano por tener como crédito válido sólo la trasnochada etiqueta de ser europeos? ¿O creerán que vienen a civilizarnos?

La juventud norteamericana ha sido siempre presentada como desilusionada e incluso nociva para el mundo. La juventud española ni siquiera es posmodernista: no pide lo imposible, no quiebra valores simplemente porque no los tiene, la figura de los padres no existe, creen tener derecho a todo sin hacer ni dar nada.

Obviamente, son el reflejo de un mundo en descomposición.

(El club de los incomprendidos. España, 2014)

Suscríbete y recibe las noticias para comenzar el día

El Dínamo AM
Ahora en Portada

Comenta este post

Newsletter
El Dínamo AM

Suscríbete y recibe las noticias para comenzar el día