Acompañando a un amigo de la familia que fue a matricular a su hija en la universidad, hice el ejercicio que ni siquiera realicé cuando la matriculada era yo: revisar los folletos con información de las distintas carreras que el mercado, o en este caso una casa de estudios en particular, ofrece.
Siendo honesta, me sorprendió la cantidad de postítulos disponibles relacionados con deporte, ya sea orientados a la actividad física o a la administración… y debo decir que, a mi parecer, muy pocos terminan ejerciendo en lo que siguieron.
En un país donde se le quiere dar énfasis al deporte, donde el objetivo de las distintas federaciones es posicionar a sus atletas en los próximos Juegos Olímpicos o en competencias que los posicionen a nivel mundial, resulta LAMENTABLE – con todas sus letras – que el deporte NO ESTÉ EN MANOS de gente preparada al respecto.
¿Qué diferencia al deporte de una empresa cualquiera? Si bien ambas persiguen fines económicos o comerciales, una organización deportiva debe responder a más actores que no están presentes en otro tipo de compañías, siendo el más distintivo uno en particular: los hinchas.
El seguidor es un factor fundamental a la hora de decidir administrar una empresa dedicada al deporte. No basta con rendirles cuentas a los inversionistas y/o los auspiciadores, nunca debemos olvidar que el hincha también aporta dinero y compra productos, por lo mismo su voz debe ser escuchada y, muchas veces, reconocer que pueden tener razón.
Es tanto el poder que pueden ejercer los fans que han llegado incluso a provocar la salida y llegada de jugadores, al igual que de técnicos. Es cosa de recordar que incluso su voz fue capaz de frenar el debut de la camiseta rosada de un equipo de la Quinta Región.
Otro punto importante a considerar es la mística. Hay muchos equipos y deportes cuyo mayor valor es el recuerdo de los logros alcanzados, de las figuras que han formado o el hecho de ser los más antiguos en una disciplina. Esto puede resultar difícil de entender, pero la historia en el deporte se puede explotar a tal magnitud que la existencia de museos en algunos estadios es una tendencia muy bien recibida por el público y las comunidades en general.
¿A qué viene todo esto? A la percepción personal de que es necesario que el boom por las carreras deportivas se refleje en el escenario actual; a la idea de que tal vez la gente que estudia no se vuelve necesariamente un costo extra, sino un valor agregado que puede marcar la diferencia… Los escándalos del último tiempo y los problemas administrativos son un síntoma grave. Si para ser director técnico hay que hacer un curso, si para ser preparador físico hay que poseer estudios, ¿será mucho pedir que el deporte quede en manos de los que saben?
