Jueves, 23 de mayo de 2013

El día de la mujer no es chiste

/ AgenciaUno/ AgenciaUno

Ahora no somos sólo vientres ambulantes sino también nanas, cocineras, lavanderas, etc., porque estas son “nuestras responsabilidades” (no remuneradas). ¡Pero no se preocupen! Les ofrecemos un concierto gratuito de Américo a cambio. Pucha, ¿cuándo es el Día del Hombre para que también reciba su “merecido”?

Actualmente en los medios de comunicación pareciera ser que las mujeres no merecemos nada de respeto.  Si no es Sebastián Piñera contando chistes sobre las “damas”, es Evo Morales cantando sobre los calzones de las ministras.  Recién en Estados Unidos, Rush Limbaugh, opinólogo político de la peor calaña, tildó de “puta” a una mujer, la estudiante de derecho Sandra Fluke, sólo porque ella testificó frente el Congreso sobre la necesidad de subsidiar la venta de las pastillas anticonceptivas.  ¿Qué pasa en el mundo que personas de alto perfil político no piensan dos veces antes de lanzar insultos misóginos a las mujeres y, después, cuando alguien denuncia sus acciones, pueden decir que fue un “mal chiste”?  ¿Y por qué estos “malos chistes” atacan, en particular, la sexualidad femenina?  ¿Qué “mujer”, realmente, estamos “celebrando” hoy?

Durante fines de los años 80 y a principios de los años 90, el Día Internacional de la Mujer fue un día de lucha, ya que las mujeres no sólo estaban “celebrando” su día, sino que además estaban peleando por sus derechos, como mujeres y como ciudadanas unidas en contra de la dictadura.  Por esa misma razón, incluso, durante la dictadura se celebraba otro día – el 2 de diciembre – como el verdadero “día de la mujer”, en honor a la “marcha de las cacerolas vacías” que las mujeres de derecha – escoltadas por Patria y Libertad – llevaron a cabo ese día en el año 1971. El régimen autoritario de Pinochet les regaló ese día, según un diario de la época, como “Un premio a la valentía de la mujer chilena por la lucha que dijo por defender la libertad de la Patria” (Las Últimas Noticias, “Día de la Mujer”, 11-03-83).  El día de la mujer de la dictadura, entonces, celebraba a un cierto tipo de mujer – una mujer “patriota” y leal al régimen pinochetista  y una buena madre-esposa que iba a criar “bien” los nuevos hijos del neoliberalismo.  Detrás de esta narrativa, por supuesto, hubo otro tipo de mujer, una mujer que fue una amenaza para los valores de la dictadura.  Fue esa mujer la que salía a marchar los días 8 de marzo.

En los años posteriores a la transición los gobiernos concertacionistas hacían gestos hacia las mujeres para el 8 de marzo, a la misma vez que las mujeres más luchadoras – principalmente las sindicalistas y las feministas – seguían organizando sus actividades y marchas en la calle.  Ahora, con un gobierno de derecha, se utilizó el 8 de marzo como plataforma para lanzar los “15 compromisos” con la mujer el año pasado.  De estos quince, más de la mitad se dirigen a la mujer en su capacidad de madre-esposa y hay un marcado esfuerzo de “proteger” a la natalidad, como los puntos: (2) Extensión de postnatal por seis meses; (13) El programa “Comprometidos con la Vida” (atención especializada para embarazadas) y (15) Incentivos para fomentar la adopción.   Tomados en un conjunto, y mirados desde la óptica de los partidos de la derecha – y su ala más conservadora, cartucha y anti-derechos reproductivos (o sea, de los que quieren que la mujer acepte todas las guagüitas que “le mande Dios”) – éstos te harían pensar que nosotras, las mujeres, somos poco menos que vientres con piernas, y que, por tanto, el único fin del estado nacional es velar para que esos vientres sean cuidadosamente protegidos, como el cuento infantil del ganso que pone huevos de oro.  Ellos están “comprometidos con la vida” y ¿las mujeres? ¿qué?  ¿No quieren comprometerse con la calidad de nuestras vidas?

Ahora, según esta misma lógica, el alcalde de Santiago, Pablo Zalaquett, recién invitó a las mujeres a celebrar su día en la Plaza de Armas con la música de Américo, diciendo: “esta celebración siempre se debe hacer en grande porque las mujeres de Santiago se lo merecen. Generalmente son ellas quienes, además de mantener sus hogares, cargan con la mayoría de las responsabilidades familiares, lo que implica un desgaste importante y es por ello que hemos querido que en este día vivan una experiencia inolvidable junto a uno de los mejores artistas de Chile” (La Nación, “Américo cantará gratis…”, 6-3-12).  Las mujeres “se lo merecen” porque “cargan con la mayoría de las responsabilidades familiares”.  O sea, ahora no somos sólo vientres ambulantes sino también nanas, cocineras, lavanderas, etc., porque estas son  “nuestras responsabilidades” (no remuneradas).  ¡Pero no se preocupen!  Les ofrecemos un concierto gratuito de Américo a cambio.  Pucha, ¿cuándo es el Día del Hombre para que también reciba su “merecido”?

Hace dos días atrás se publicaron los resultados de un estudio entre SERNAM y la PDI sobre el femicidio en Chile.  Su análisis cubrió el período 2006-2011 y 180 casos de femicidio.  En los gráficos del estudio hay cinco “causas” citadas para el femicidio – la violencia intrafamiliar, el celos, lo sentimental, lo sexual, y la discusión.  Hay una amplia diferencia entre años: por ejemplo, en el 2009 hubo 6 femicidios por “violencia intrafamiliar” y 9 casos por “discusión”, pero un año después, en el 2010, las cifras fueron 16 y 1 respectivamente.  Ahora, mi pregunta es: ¿existen casos de femicidios que no tienen nada que ver con violencia intrafamiliar?  Bueno, efectivamente, según la ley chilena sí, pero sólo porque, al momento de diseñar las leyes, pusieron más enfoque en la “familia” que en la mujer.  Por tanto, mientras que es totalmente lógico decir que no hay femicidio sin violencia de género, si puede haber (en Chile) femicidio sin violencia intrafamiliar.  Y mientras estamos hablando de muertes relacionadas a la violencia de género, ¿podemos hablar también de la violencia ejercida constantemente en contra de la gente LGBT en este país?  De las violencias brutales perpetradas en contra de sujetos como Daniel Zamudio?  De los miles de casos de violencia de género, como éste, que no figuran en ningún documento estatal y que no se resuelven, pero nunca, con ningún tipo de justicia dentro de los tribunales?

Y así volvemos al primer punto de esta pequeña columna – el ambiente de violencia y misoginia que existe en el mundo, donde los hombres poderosos pueden decir cualquier cosa sobre las mujeres y dejarlo pasar como si nada, un “chiste malo”.  Y yo me pregunto, ¿dónde están las mujeres que les digan ¡Basta! a esto? ¿Dónde están las mujeres que digan, “Quiero vivir libremente mi sexualidad”; “No quiero  tener sexo sólo para procrear”: “No quiero que me celebren sólo por ser cuidadora de hombres y niños”?  ¿O de repente ya  estamos aquí, ya estamos gritando y ustedes, no nos quieren escuchar?  Bueno, prepárense señores porque hoy alrededor de las 18.30 horas por ahí, en el pleno centro de Santiago, de repente van a ver algunas de nosotras…y ahora sí nos vamos a reír, pero no de sus chistes.

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