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Opinión

El güeón progre

El güeón progre El güeón progre

Dice defender toda clase de vidas –humanas y animales- mientras apoya el aborto; es un enemigo de las industrias de comida que tenga algún dejo de insanidad, mientras defiende el consumo de drogas ilegales por su nocividad; apoya los derechos humanos, mas siente cierta simpatía por sanguinarias dictaduras (Cuba por ejemplo) y violentos criminales (el “Che”)

Rodrigo Pablo

Por


Abogado Universidad Católica.

El Pelotudo Argentino, de Mario Kotzer, es una sátira social, cuyos personajes, con pequeños cambios, pueden reconocerse en Chile, donde los podríamos denominar “huevones” o “güeones”, según la pronunciación más difundida. Podríamos considerar dentro de esta categoría a cualquiera persona que encarne a un personaje de forma tal que pierda la sensibilidad con la realidad que lo rodea. Hay güeones “cuicos”, “expertos”, “economistas”, “fachos”, “bacheletistas”, “pinochetistas”, con y sin “conciencia social”, entre otros. Hoy, por su relevancia, me gustaría escribir sobre el “güeón progre”.

Él es la evolución degenerada del de “izquierda”, con quien comparte mística, mas no fines, método y disciplina. De hecho, se ha vuelto un ser incontrolable para sus predecesores, quienes intentan aproximarlo, luego lo combaten y siempre terminan respaldando sus caprichos para agradarlo. Es decir, mantienen una relación similar a la que tiene un niño mimado de tres años con sus consentidores padres –cuando empieza a llorar, ellos hacen lo que él quiera sin importar sus nefastos resultados-. Además, su origen, evolución y medio de expresión son la prueba palpable del fracaso de las ideas de socialistas en el mundo, ya que es un espécimen propio de los países en que las economías e ideas liberales han dado la posibilidad de mantener distintos estilos de vida, formas de pensar, acceso a medios de expresión sin censura y una educación que permite tener y querer más. Así, es también un hijo del liberalismo que reniega de su padre; el que, sin embargo, pagó regularmente las pensiones alimenticias y con quien comparte mucho más de lo que le gustaría.

Este hijo del socialismo y liberalismo es joven o quiere serlo; no le importa la realidad y se conduce en la vida siguiendo sueños, de ahí que no se interese en la opinión de expertos –salvo que se trate de los suyos- y sea recurrente que caiga en las manos de toda clase de agoreros. Sus fines en la vida son los placeres, que asocia con la libertad de hacer lo que quiera, para lo que necesita o tener todo gratis o mucho dinero para poder comprar todo, y pareciera que eso le permite compatibilizar pedir educación gratuita, pagada por todos los contribuyentes, mientras él se niega a trabajar de la misma forma por el prójimo. Así mismo, tiene un alto sentido ético para temas ajenos a su vida cotidiana –los empresarios, la Iglesia, los políticos-, lo que hace posible que exija una buena conducta al de enfrente, mientras hace lo que quiera en su día a día.

Esas características lo hacen vivir lleno de contradicciones: dice defender toda clase de vidas –humanas y animales- mientras apoya el aborto; es un enemigo de las industrias de comida que tenga algún dejo de insanidad, mientras defiende el consumo de drogas ilegales por su nocividad; apoya los derechos humanos, mas siente cierta simpatía por sanguinarias dictaduras (Cuba por ejemplo) y violentos criminales (el “Che”); pide debate de ideas y tolerancia, mientras llena “Facebook” y “Twitter” de declaraciones irreflexivas, violentas y carentes de argumentos; aboga por la libertad de expresión, mientras pide que se silencie a cualquiera que critique sus ideas y forma de vida (por ejemplo a las confesiones cristianas); dice preocuparse por los pobres y el progreso de los pueblos, mientras hace del ocio la única forma de vida con sentido. Sin perjuicio de todo lo cual, se siente depositario de una moral superior.

Todo lo anterior, encuentra su explicación en su carencia de reflexión, la que lo vuelve un libre pensador a quien le dicen que pensar; cuyos argumentos nacen en rumores y supersticiones, y que le permite defender sin mayores inconvenientes ideas contradictorias. Siendo ella el resultado de una educación técnica que rechaza la cultura y se centra solo en el consumo y producción, y de un profundo desencantado de la vida cuyo sentido se busca donde no está.

La cura para quienes encarnan este personaje se encuentra en volverse responsable y dejar de exigir aquella ética superior al del frente y comenzar a hacerlo a sí mismos. De esa manera podrán dejar de ser un liberal capitalista de alma socialista que encuentra su posición política en lo que le parece más cool.

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