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Opinión

El legado de Bachelet

El legado de Bachelet El legado de Bachelet

La izquierda no ha sido capaz de entender los verdaderos problemas del chileno común y corriente, y se ha preocupado -como todo buen burócrata- de imponer sus modelos estructurales tan de moda en el siglo pasado, los cuales cada día provocan mayor malestar y problemas sociales para los chilenos más vulnerables.

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Buinense, egresado del Liceo Cardenal Caro. Estudiante de College Ciencias Sociales UC. Presidente de JóvenesxChile.

Durante la semana pasada, conocimos los resultados de las encuestas sobre el empleo realizadas por el Centro de Microdatos de la Universidad de Chile y el Instituto Nacional de Estadísticas (INE). Ambas encuestas, para tristeza nuestra, arrojaron cifras desalentadoras con respecto al desempleo en Chile, especialmente en el gran Santiago. Son números bastante lejanos de los que hace tres años llenaban las portadas de los diarios nacionales.

El gran Santiago, según el Centro de Microdatos, alcanzó una tasa de 9,4% de desempleo, lo que se traduce en aproximadamente 300.000 personas sin empleo, un 2,6% más alto en comparación a diciembre de 2015, la última vez que se entregaron los resultados de esta encuesta.

Las cifras son todavía peores para mujeres y jóvenes, puesto que la tasa de desocupación femenina subió a un 11.1%, casi un 4.0% más alto que en diciembre del 2015 y un 3,1% sobre la tasa de desempleo masculina. Mientras que en cuanto a grupos etarios los más afectados fueron los jóvenes: la tasa de desempleo de los tramos entre 20 y 24 años subió a 19,9% , un 7,9% más alto que en diciembre de 2015; en tanto el tramo comprendido desde 25 a 29 años aumentó a 13.1 % , un 8% más que en la última medición. A nivel nacional, el INE mostró que el desempleo aumentó a un 6,3% en comparación a el 5,9% de diciembre. Y nuevamente las más afectadas son las mujeres, pues su tasa de desempleo subió a un 7,2%, un 0,4% más que el trimestre pasado. En los hombres el alza fue de un 0,3%, arrojando una tasa de desempleo del 5,6% a nivel nacional.

Estas cifras son aun más preocupantes, puesto que se perdieron numerosos empleos, en contraste al periodo comprendido entre el 2012 y 2013, cuando se crearon 100 mil empleos asalariados femeninos en promedio por año. Es importante aclarar que no es culpa exclusiva de la actual administración las preocupantes cifras de desempleo, pero no se puede negar que lo que está aconteciendo actualmente es en gran medida consecuencia de las reformas impuestas por este gobierno, así como por el discurso antiempresarial que domina a gran parte de la Nueva Mayoría.

Sin embargo, pareciera que para la presidenta Michelle Bachelet no importara los más de 500.000 trabajadores chilenos que hoy se quedan sin fuente laboral. La mandataria se ha preocupado constantemente de reformas que no van de acuerdo a las prioridades de los chilenos: la reforma tributaria, la reforma constitucional y actualmente el proyecto de reforma laboral, el cual deja más desamparados a los trabajadores más vulnerables de nuestro país, algo completamente alejado de lo querido para cualquier chileno que quiere llevar con tranquilidad el pan para su casa: el trabajo.

Pasaron los años en que Chile, gracias a las ideas de la libertad y a una sólida institucionalidad, era ejemplo de crecimiento, donde la creación de nuevos empleos y la superación de la pobreza fueron objetivo primordiales de las políticas públicas. La izquierda no ha sido capaz de entender los verdaderos problemas del chileno común y corriente, y se ha preocupado -como todo buen burócrata- de imponer sus modelos estructurales tan de moda en el siglo pasado, los cuales cada día provocan mayor malestar y problemas sociales para los chilenos más vulnerables.

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