En los últimos años, la UDI ha logrado un crecimiento importante como partido. Hemos pasado a ser la primera fuerza política de nuestro país y los ejemplos sobran para demostrarlo, ya que basta con ver la Cámara Baja, donde de 120 diputados, 39 son de la UDI.
No hay que olvidar que, pese a todo este crecimiento, se han cometido una serie de errores que han trascendido y nos han puesto en la palestra por no haber sido todo lo cauto que se ameritaba. Independientemente de ello Juan Antonio Coloma es el hombre que ha permitido generar una serie de consensos y ha podido aquietar las aguas cuando éstas han tenido más de alguna conducta turbulenta.
Muchas veces se cree que el liderazgo -entendido como la fuerza que existe al interior de una directiva para poder guiarla- tiene que ir acompañada de frases grandilocuentes, que generalmente son bienvenidas por una galería que observa cómo nos disparamos de un lado a otro.
Pero eso no es así: el usar la palabra exacta, el poner paños fríos en los momentos de tensión, el buscar acuerdos y consensos con todos los sectores, el lograr aunar criterios tan diversos al interior de una colectividad. Lo anterior representa una clara señal de que existe una sola voz que representa a la UDI en su totalidad y que el liderazgo ha sido ejercido de manera acertada.
No veamos debajo del agua ni busquemos fantasmas donde no los hay. La UDI, hoy por hoy, cuenta con la excelente conducción de Juan Antonio Coloma, alguien que nos representa a todos y que, por lo demás, permitió la llegada del Presidente Sebastián Piñera a La Moneda. Con ello, además, la UDI se ha transformado en el partido eje del Gobierno y en la primera fuerza política de Chile.
