Un interesante análisis realizó Conecta sobre la presencia del movimiento estudiantil en la agenda durante el último mes, considerando (y comparando) televisión y redes sociales + blogs. Es importante el período que se revisa, porque en los últimos días entra con fuerza en los medios la tragedia de Juan Fernández.
Es difícil sacar conclusiones definitivas sobre el análisis que realizó la oficina que dirige Luis Argandoña (@luisargandoña), porque en el monitoreo de redes sociales es muy complejo definir comportamientos absolutos, a diferencia de lo que ocurre en la televisión, que tiene una estructura centralizada y se maneja por códigos editoriales bien definidos.
Lo que es evidente es que cuatros meses de movilizaciones le están pasando la cuenta a la Confech y al resto de los estudiantes tanto en la Televisión como en las Redes Sociales. Desde el 9 de agosto (fecha en que se organizó la última gran marcha) la curva es descendente (salvo un alza que se produce para los dos días de paro nacional convocado por la CUT) y casi desaparece luego del accidente en Juan Fernández. La marcha del 8 de septiembre fue imperceptible tanto en la TV como en Twitter, Facebook y blogs, que son los parámetros que mide el análisis.
Es evidente que ningún movimiento, ni el más popular como es el caso de los estudiantes, es capaz de mantener una posición de liderazgo en la agenda de manera pemanente.
Lo más impresionante es el comportamiento similar que tiene el movimiento estudiantil tanto en las redes sociales como en la televisión.
A pesar de ser públicos en general muy diferentes (Twitter preferido por ABC1, C2 y la TV mayoritariamente C3 y D), el interés por las demandas de los estudiantes es transversal y no diferencia, en este caso, a dos medios muy diferentes. En el único momento en que las curvas se separan, coincide con las fecha del paro de la CUT. Esto es especialmente llamativo, porque en general el compromiso de las redes sociales con la agenda es bastante débil y muchas veces se limita al breaking news o cuando los acontecimientos viven sus momentos más relevantes. El movimiento estudiantil, sin embargo, logra una lealtad evidente.
No sucede lo mismo con el accidente en Juan Fernández. A pesar que la frecuencia de una y otra son similares, la cobertura de la TV es mucho mayor y el interés de las redes sociales muy menor. La explicación está en la cantidad de horas que los canales de televisión le han dedicado al accidente y al rescate de los cuerpos, incluso más allá de los noticieros. Y que la tragedia, más allá de su dramatismo, no es un fenómeno que despierte el interés que consiguió el movimiento estudiantil.
Por sus características, Juan Fernández es una noticia con un solo punto alto (el accidente mismo) y de vida breve en la agenda. Su capacidad de generar menciones tanto en Twitter como en otras redes sociales, también es menor. Por supuesto, carece de las pasiones y los múltiples flancos noticiosos que han acompañado a los estudiantes.
Será interesante ver cómo evoluciona el movimiento estudiantil con menos fuerza en la agenda y cómo esto les afectará.





