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Opinión

El odioso caso de Pancho Days

El odioso caso de Pancho Days El odioso caso de Pancho Days

Es que no se puede tener una opinión distinta a la popular sin ser quemado en la hoguera twittera. Y en el caso del subsecretario, no pudo tirar la talla sin que se pidieran las penas del infierno para él.

Lucía López

Por


Feminista, Periodista.Conductora de radio y televisión.

Y tiró la talla. Así fue que pasó. Se sentó en el estadio, se sintió cómodo, pensó que estaba entre amigos y tiró la talla. La misma que había echado una temporada antes. La misma que escuchaste en un asado. La misma que llegó a mi whats app familiar que incluye a bullangueros y albos.

El problema es que él no es cualquier persona, es una autoridad”, decían por ahí. Y yo pienso que el gran problema es que hoy nadie se puede equivocar sin ser devorado por la desagradable masa que deambula por las redes, sedienta de la sangre de cualquiera que se atreva a esbozar un posible tropiezo.

Es que no se puede tener una opinión distinta a la popular sin ser quemado en la hoguera twittera. Y en el caso del subsecretario, no pudo tirar la talla sin que se pidieran las penas del infierno para él.

Ok. No eran las frases más inteligentes ni los pensamientos más sabios. Pero acaso, ¿no logramos interpretar el tono de una frase de hincha tan repetida como la falta de estadio de los azules o el segunde o de los cruzados? ¿No es posible distinguir la intención? ¿De verdad, la condena necesitaba ser tan dura? Para mí, no. Y mira que hay historial del cacique en mi sangre.

No solo mucho “grave” dando vuelta; peor aún, mucho cínico que se aprovecha de un mal momento para apedrear al que está siendo apabullado. Porque el que es hincha o convive entre ellos, sabe reconocer perfectamente el tono de las bromas entre amigos que no comparten la camiseta. En esas que no tienen la más mínima intención de causar daño ni incitar al odio.

Por el contrario, odioso fue salir a pedirle la renuncia, odioso es amedrentar publicando dirección y datos personales. Odioso es amenazar. Odioso es delinquir. Odioso es el que te expone en una plaza pública, sentado en primera fila, dichoso de ver tu linchamiento. Odioso es el sapo que filtra audios de lo conversado entre compañeros de trabajo. Odiosa es la cantidad de frases cargadas de maldad y sed de venganza que se recibe en las redes si uno dice algo poco popular o errado, sin derecho a pensar distinto o a arrepentirse antes de ser exiliado de una comunidad intransigente.

La misma comunidad que luego puede aplaudir por “auténtico” a quién va por la vida ganando votos o plata a punta de discursos abierta y conscientemente dañinos, mal educados e incorrectos (y casos de estos hay varios en Chile y el mundo).

Escuché a alguien decir que acciones como las de Díaz le quitaban a este país, la posibilidad de ser feliz. Pues yo creo que la exageradísima reacción castigadora de quienes están en las RRSS o en los medios esperando el “error” ajeno es lo que nos va quitando espontaneidad y la posibilidad de caminar relajados, sabiendo que si nos equivocamos, podemos resarcir. Capaces de darnos entre todos la oportunidad de dar un paso en falso sin que eso signifique el fin de alguna carrera.

Puede que en un futuro, nadie haga bromas como éstas porque seremos todos súper correctos y gentiles. Pero hoy, pongámonos una mano en el corazón y veamos si Pancho Days se merecía todo este revuelo. Y ojo con lo que conteste porque el próximo en tropezar, podría ser Ud.

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