Por Viviana Albornoz Donoso
Llegaron las lluvias y algunos ciclistas dejan a sus compañeras de viaje encerradas en sus casas o departamentos, cuando son justamente estos días de pedaleo los que se tornan más divertidos. Algunas veces la lluvia suele verse como una enemiga de la bicicleta, pero no lo es… sólo hay que tener ciertos resguardos para que sea una experiencia de conexión máxima con nuestra compañera de aventuras y de disfrute con nuestro entorno.
¿Cómo no vamos a disfrutar de la aventura de pedalear con lluvia? No podemos privarnos de aquello que nos lleva en un segundo a nuestra infancia donde nada importa más que divertirse… y esta vez en una bici camino a la pega, estudios o a nuestras actividades diarias podemos sentir esa adrenalina que siempre nos entrega un pedaleo bajo la lluvia.

Lo importante es minimizar los riesgos de accidentes con un pedaleo quizás más lento y cuidadoso de lo habitual, poniendo más atención al pavimento y a los hoyos en la calzada ya que la lluvia tiende a esconder esos “eventos” que siempre esquivamos fácilmente pudiendo chocar, caernos, patinar al frenar o pinchar más de una vez al día nuestras flacas ruedas –me ha pasado-, debemos estar más atentas que de costumbre de los vehículos motorizados y ciclistas que nos rodean. Quizás lo ideal sería salir más temprano –como lo hacemos siempre en los días de lluvia como si viajáramos en cualquier otro modo de transporte- y asegurarnos de que nuestro kit de herramientas esté completo y en nuestra cartera o alforja como siempre.
El abrigarse y protegernos de la lluvia también es importante, sobre todo si no queremos agravar algún resfrío o malestar. Si no tenemos posibilidad de adquirir esas chaquetas técnicas y magníficas para la lluvia o esos pantalones de alta tecnología, podemos comprarnos una simple capa que cubra nuestra parte superior así no mojamos nuestra espalda y pecho pudiendo guardar el calor corporal. Es bueno asumir que nos mojaremos algo, lo que importa es que ese “algo” no se convierta en pasarlo mal.
Abrigarnos excesivamente cuando hace frío y llueve tampoco es óptimo, ya que al comenzar el pedaleo tendemos a sudar rápidamente, lo que debemos hacer es abrigarnos con capas para repeler el viento frío ya que nos mojaremos o por el sudor o por la lluvia, así que podemos usar una primera capa que guarde el calor corporal y que a pesar de humedecerse, logre mantener nuestra temperatura y a la vez sea respirable, además, una chaqueta –idealmente sintética o polar- nos ayudará a mantener el confort y el calor de nuestro pecho y espalda para luego ponernos encima la capa o el impermeable.

Personalmente las piernas no me las cubro mucho ya que prefiero tener movilidad. Ponerme cosas como pantis, jeans, calzas de algodón que suelen absorber demasiada agua me resulta bastante incómodo sobre todo porque mis pedaleos son de una hora aproximadamente y tampoco me gusta pedalear con tanto calor, prefiero pantalones de alguna tela delgada y sintética que así como se moje se seque rápido, pero es una decisión personal.
Existen Pantalones técnicos respirables e impermeables para la lluvia y el frío con tecnologías muy buenas, son bastante caros y si alguna puede o quiere invertir en ellos es recomendable, aunque no imprescindible. Si el bolsillo o las ganas no están para adquirir uno de esos, están los pantalones impermeables que venden en los mismos lugares donde podemos comprar las capas, no son caros, hay que fijarse que al pedalear no se suban para que no se nos mojen las pantorrillas. En las piernas podemos usar la misma lógica para abrigarnos en capas y protegernos de la lluvia y frío.
Respecto a los zapatos, los hay para el gusto de la consumidora. Hay calzado especial para lluvia como también calzado que evita que se nos enfríen los pies, pero como en todo también depende de los gustos, lo que yo hago es sacrificar unas zapatillas y llevar otras de recambio.

Al momento de elegir una capa impermeable para pedalear debemos fijarnos que tenga cuello alto, así no nos entra el agua a la espalda por el cuello –si tenemos el pecho y la espalda secos y calientitos está todo bien- algunas capas para lluvia son tan amplias que podemos ponernos el gorro y encima el casco. Si lo que usaremos será un impermeable, también busquemos uno con cuello alto porque así podemos cubrir nuestra boca, son ideales los que al cerrarlos, la boca quede tapada bajo el cierre y cuyo gorro pueda ajustarse a la cabeza así no mojamos nuestro pelo y no nos enfriamos. Las manos también hay que protegerlas, más que del agua, del frío, así que los guantes con dedos largos son re efectivos. Una vez un viejo amigo con hartos inviernos pedaleados me aconsejó que lo mejor para mantener las manos calientitas, era ponerse guantes quirúrgicos debajo de los guantes de ciclismo. Creo que es una buenísima idea.
Hace un tiempo una querida amiga que sabe de mis viajes cotidianos, me regaló unas orejeras para el casco. Realmente fueron la solución para el frío de la cara y cabeza porque mantienen el calor y los oídos no sufren con el frío, a mí siempre me duelen, pero con las orejeras todo mejoró y sin exagerar creo que son un magnífico invento para los ciclistas que pedaleamos harto rato al día. Las recomiendo totalmente. También, cuando la lluvia y el viento nos golpea los ojos –llegan a doler a veces- los lentes ayudan. Existen gafas que podemos encontrar en las tiendas de construcción, son bien útiles cuando tenemos poca visibilidad, sobre todo los lentes transparentes y amarillos. Como disminuye la visión tanto de los conductores de vehículos motorizados, como la nuestra, las luces no pueden faltar y como sabemos que uno de los fundamentos de un pedaleo seguro es ser visible, está claro que debemos tener una buena iluminación.

Una vez que lleguemos a nuestro destino podemos cambiarnos de ropa y secarnos. Para ello es bueno llevar ropa seca de recambio, así no tenemos para que dejar de usar nuestro transporte favorito en días fríos y lluviosos.
Pedalear es un acto divertido por sobre todas las cosas, además de ser una opción de vida o de transporte por lo que no tenemos por qué dejar la cleta guardada si está lloviendo, simplemente debemos organizar nuestro viaje un poco más para no privarnos de la aventura.
Además como dice otra amiga ciclista “no olvidemos que es sólo agua”.

