A veces pasa que tenemos una intenciones buenísimas, pero las cosas o nos salen bien, o no tenemos idea de cómo nos han salido.
Que el alcohol es un problema no está en discusión y, en principio, deberíamos agradecer cualquier intento por crear conciencia o hacer visible el tema. La gente de Enfócate Chile merece ese agradecimiento. Sin embargo también deberíamos reflexionar acerca de sus logros.
En primer lugar me atrevo a discutir si existe algo así como “consumo responsable”. En ciertos segmentos de la población, el consumo de alcohol y muchas otras cosas tiene sentido a partir de soportar el exceso. La hazaña es pasar el rito que se instala en las reuniones de grupo o en lo que se pueda contar después. Algunas bebidas carecen de la densidad cultural que tiene el vino, por ejemplo, y solo se las toma por conseguir el efecto. De qué efecto hablamos es una construcción subjetiva que se produce en el marco de una condición social y antropológica.
En segundo lugar, la comunicación se enfoca en un público adulto joven y de ambiente socio económico aparentemente cómodo. ¿Está ahí el foco del problema? Más bien pareciera que no, si bien la adicción no reconoce barreras de aquél tipo.
Junto con esa segmentación, la apelación a enfocarse viene implícita en una racionalidad que explica en una muy pequeña proporción la decisión de consumo del alcohol y de cualquier cosa.
Finalmente, la campaña se erige como un intento aislado y, como tal, de difícil impacto en las causas del exceso, que están ausentes en el relato.
Si el objetivo de la campaña es que la vean, entonces se agotará en si misma, y eso sería un lamentable desperdicio de recursos y una buena idea se habrá dilapidado.
Si quieren influir en las desiciones de consumo de alcohol, los chicos de Enfócate Chile debieran enfocarse en lograr una mirada más “marketinera”, haciendo un esfuerzo por entender qué es lo que comunican las marcas de cada categoría y en qué ambientes sociales, culturales y biográficos se intentan afianzar.
La problemática del alcohol, como la de todas las drogas, tiene un marketing lleno de cantos de sirenas que a veces desafinan feo. Creo que allí podrían dar una pelea más efectiva que la de lograr que vean sus spots con el resultado del exceso sin producir reflexión sobre las causas.
De todas maneras, se agradecen el intento y la mirada.
