Se llama Magdalena, su físico expresa su juventud y la alegría de vivir además de dejar una sensación de debilidad, que no es tal, pues tras su fachada oculta un gran ímpetu, apreciable en la medida que va hablando y va dejando ver toda su fortaleza y ganas que ha puesto en su sueño, en su búsqueda interior, eligiendo el camino de ser forjadora de su propio emprendimiento. Ella se arriesgo con una idea que le daba sentido a su vida y que requiere de un gran compromiso y dedicación en un país tan desigual que parece guiado únicamente por el principio del poder o por el horizonte del éxito económico.
Los inicios de su emprendimiento nace en el año 2007 con Gestión Vivienda, que es una entidad de gestión inmobiliaria social. Desde aquí, la mueve el compromiso de transformar la vida y los sueños de muchos y muchas desde lo más básico y necesario como es conseguir la vivienda definitiva. Pero no sólo la vivienda, sino que también poder dejar conformadas organizaciones fortalecidas por medio de la capacitación en estos nuevos proyectos habitacionales, sueños y anhelos colectivos y compartidos con compromiso y dedicación.
Los ingredientes que le puso a los inicios de su empresa son: tener ganas y arriesgarse a poner en marcha la idea. Desde la nada ha construido y sigue creciendo con su empresa y además sabe que todo esto depende en gran parte de ella y del equipo de trabajo que la acompaña.
El paso a seguir fue arrendar una oficina en la comuna de providencia, en Santiago, la acondicionó con algunos muebles prestados y cosas traídas desde su casa. Se unió con tres compañeros de universidad, profesionales al igual que ella y que ponen todo su conocimiento para ayudar a llevar a término los proyectos de vivienda.
Hoy, a tres años de haber dado inicio a su idea, cuenta con oficinas en Rancagua, Talca y Constitución y mantiene un equipo de trabajo que está compuesto por 14 personas entre profesionales y dirigentes, que al igual que ella, están llenos de ideales, vitalidad y espíritu emprendedor.
Por último, conseguir el Capital, algo tan imprescindible y necesario para darle inicio y mantener activo cualquier tipo de emprendimiento. El inicio fue difícil, implico echar a andar el equipo, la empresa, el empezar a generar proyectos y confianza; administrar y superar la inestabilidad económica es un riesgo latente que debemos asumir si queremos seguir emprendiendo. Sin embargo, después de tres años, sigue con la misma energía y el talento propio de una empresaria que está totalmente motivada de poder dar lo que al otro le falta.


