Cerrar
Cerrar publicidad
Cerrar

Opinión

Frente Amplio: El Tony Kamo de la política chilena

Frente Amplio: El Tony Kamo de la política chilena Frente Amplio: El Tony Kamo de la política chilena

"Que Beatriz Sánchez comente que Venezuela no es una dictadura o que no califique como terrorista el asesinato del matrimonio Luchsinger-Mackay no es azar, es parte de la doble cara del Frente Amplio: ciudadano de cara a los votantes y extremista de cara a sus militantes".

Francisco Ramírez

Por


Coordinador del área Servicio Público de la Fundación Jaime Guzmán

Comenzó la campaña presidencial y los flyers a la salida del Metro, los discursos rimbombantes en las plazas públicas, y los relatos testimoniales pero vacíos de contenido en televisión son el condimento perfecto para engatusar a un público ávido de cambio luego del desastroso segundo gobierno de Michelle Bachelet.

Y aquí es donde aparece el Frente Amplio, autodefinido ciudadano, democrático y respetuoso de los Derechos Humanos. Al menos, así lo muestran en su versión presidencial que tiene a Beatriz Sánchez como rostro visible (lo siento, Alberto Mayol) y a los diputados Boric y Jackson como los cerebros de la campaña. ¿Pero en el fondo conocemos al Frente Amplio?

Lo que no es visible es que esta coalición tiene dos versiones, y para tener un análisis más profundo es sano hacer el ejercicio de conocer no solo la presidencial, sino que también es necesario fijar la mirada en cómo actúan las bases frenteamplistas en los espacios de extrema sinceridad política: las universidades.

Para quienes participan activamente de la dirigencia universitaria y en la formación de jóvenes, no es difícil encontrarse con grupos que hablan sin ningún tapujo de participación cuando sus asambleas reflexivas no son más que un puñado de alumnos que se arrogan la representación de toda una carrera, y además toman decisiones a mano alzada para conocer perfectamente quiénes son los que se adhieren o no al proyecto que exponen.

O colectivos que hablan de democracia y que al mismo tiempo desconocen plebiscitos que dicen no a los paros y a las tomas con el objeto de hacer valer lo que ellos creen y no lo que los estudiantes mandatan. También movimientos que hablan de construcción pacífica cuando son ellos mismos los que avalan la violencia en todo ámbito, quebrando en pedazos al Cristo de la iglesia de la Gratitud Nacional o reivindicando los ataques a dueños de tierras en La Araucanía.

Peor aún, activistas que dicen defender los Derechos Humanos a todo evento y que entre sus principales cánticos se reconocen “hijos de Guevara, Chávez y Fidel”, pasando por alto los crímenes perpetrados por la Seguridad del Estado o los encarcelamientos arbitrarios que se dan bajo el régimen de los Castro y Maduro.

Por eso que Beatriz Sánchez comente en la prensa que Venezuela no es una dictadura o que no califique como un acto terrorista el asesinato del matrimonio Luchsinger-Mackay en La Araucanía no es producto del azar, es parte de la doble cara del Frente Amplio: ciudadano de cara a los votantes y extremista de cara a sus militantes.

Porque en el fondo el Frente Amplio es la izquierda más dura, esa que nace en las élites universitarias y que ahora -en su etapa adulta- se convierte en el Tony Kamo de la política chilena, hipnotizando con un carisma envolvente y una dialéctica bien utilizada a los votantes chilenos.

Suscríbete y recibe las noticias para comenzar el día

El Dínamo AM

Comenta este post

Newsletter
El Dínamo AM

Suscríbete y recibe las noticias para comenzar el día