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¿Ganó el mal con el triunfo de Oriana?

¿Ganó el mal con el triunfo de Oriana? ¿Ganó el mal con el triunfo de Oriana?

Tengo que reconocer que le agradezco algo a Oriana Marzoli y la producción del reality. Y es que la rubia logró que en este programa las mujeres definitivamente la llevaran. Aquí los hombres eran el arroz graneado.

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Porteña for ever, esté donde esté. Guachaca con o sin corona. Periodista en casi todos los medios escritos y televisivos del país. Amo escribir, hablar y cantar. Está claro, ¿no?

Ganó el mal“. Con esa frase que se le escapó a Camila Recabarren tras la final de Volvería con Tu Ex, reconozco que me sentí plenamente identificada. Ésa fue mi sensación cuando el martes por la mañana veo mi Twitter lleno de reclamos porque el reality, uno de los más exitosos del último tiempo, lo ganó la española Oriana Marzoli.

Yo no lo vi más que un par de veces y nunca por más de 10 minutos seguidos porque no lo soportaba. Pero es mi pega estar siempre al tanto. Por eso, mi cuenta personal (@siliconvalle) estaba llena de denuncias de trampa en la prueba final. Así que me puse a revisar el capítulo completo por internet.

Mi conclusión fue que es posible que las pruebas hayan favorecido a la española del “barriobajera macarrocia”. No sé si hubo algo a propósito en eso. ¿Trampas? Quizás. Pero esas trampas estuvieron presentes desde que a ella se le “perdonó” haber llegado a la agresión física, algo que no se le perdonó ni a Angélica Sepúlveda ni a Rubí. Novedad en el favoritismo no hubo.

Lo que sí hubo es un legítimo enojo de la gente que trasnochó hasta las 2 de la madrugada de un día lunes, para ver cómo la mujer que desprecia a los chilenos, que se cree superior, que ningunea a quien se le cruza por el frente, que goza provocando y que asegura que el 90% del reality giró en torno a ella y su insoportable voz chillona, se llevó el premio mayor.

El crimen no paga en esta sociedad y eso nos da rabia. Queríamos que el reality tuviera final de ficción y, ¡mierda!, tuvo final de realidad.

Claro que no podemos negar que otro porcentaje preocupantemente alto sí se sintió feliz del triunfo de Oriana. Son los mismo que empatizan con el triunfo del Brexit y les gustaría que en Chile apareciera un Donald Trump para votar por él (en nuestra medida Méndez, el antes DJ hoy Leo “Mendista”, podría ser un Trump, un tiro por la culata a los políticos de siempre).

Y digo preocupante porque es gente extremadamente individualista, en el caso del Brexit buscan una solución a la inmigración encerrándose en sus fronteras, en el caso del Trump poniendo un muro para que no pasen los mexicanos y, en el caso de los orianistas, les chupa un huevo que los valores de Oriana sean casi todos negativos.

Ella los divirtió y con eso se quedan. Si al resto le molesta que haga bullying, que trate a todas las mujeres de gordas y feas y que le importen sólo la belleza de un tipo (ella quiere tener sólo hijas rubias) o el dinero (Luis podría ser su marido porque puede mantener sus gustos caros), ¡¡¡Que se jodan!!! ¡¡¡A mí esas cosas me hacen llorar de la risa!!!

¿Le importará al canal que transmitió VCTE que Oriana haya tenido múltiples denuncias en el Consejo Nacional de Televisión? Obvio que no, a lo más tendrán que pagar una multa y filo si reforzamos lo negativo haciéndola entrar de nuevo tras llegar a la agresión física, los números del rating traducidos en dinero constante y sonante, hacen que valga la pena el costo. Además la agresión sicólogica y verbal ya no tuvieron castigo.

Ahora, en contrapunto, tengo que reconocer que le agradezco algo a Oriana Marzoli y la producción del reality. Y es que la rubia logró que en este programa las mujeres definitivamente la llevaran. Aquí los hombres eran el arroz graneado, la parte linda, la parte que servía para mirar músculos turgentes, tatuajes en zonas límite, pieles depiladas y calugas al por doquier.

Un verdadero cambio de roles, en el que las chicas fueron las que movían los hilos de las tramas que más nos encantaron. Y eso no es sólo mérito de Oriana, pero sí fue ella la que se llevó el peso con su rol antagónico, siendo la villana perfecta, siempre impecable, con un mechón descuidado sólo si ella lo quería así, maquillada 24×7, preocupada al máximo de la ropa, con la palabra exacta en la lengua para herir o sacar de quicio, lo suficientemente pequeña para estar siempre tratando de empequeñecer a los demás.

No sé cómo logra vivir así. Pero al menos en lo que respecta a cambio de roles se lo agradezco. Está bien que de vez en cuando en televisión sea la mujer la que pone la sustancia y el hombre el adorno. Si ahora también se emparejan los sueldos, seremos las más felices del universo. Vamos paso a paso y con querer o sin quererlo, nos ayudaron a subir un peldaño. Hay veces que el mal, no sabe que juega para el bien.

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