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Opinión

Gobierno abierto y para todos

Gobierno abierto y para todos Gobierno abierto y para todos

Chile tiene tres planes de acción en gobierno abierto, el último lanzado hace poco más de una semana. Sin embargo, todavía no podemos hablar de gobierno abierto en nuestro país: aunque estamos acercándonos, aún estamos lejos de lograrlo y principalmente por desconocimiento. ¿Qué desafíos resta por abordar? ¿Por qué discutimos tan poco un concepto que, al menos en el papel, está llamado a sanear las confianzas en la política?

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Coordinador de Sociedad Civil OGP en Chile - Fundación Ciudadano Inteligente

El pasado viernes 11 de noviembre, el Gobierno de Chile lanzó su Tercer Plan de Acción Nacional en la Alianza para el Gobierno Abierto. Un documento que reúne 19 compromisos suscritos por diferentes entidades del Estado y que, en un plazo de dos años (2016-2018), deberán dar cumplimiento a acciones concretas en las áreas de fortalecimiento de la participación ciudadana, transparencia, rendición de cuentas, combate a la corrupción y fomento al uso innovador de tecnologías en la administración pública.

No es de extrañarse que esta noticia cause sorpresa. Que se haya lanzado el Tercer Plan de Acción significa que ya se realizaron dos procesos previos (uno en 2012 y otro en 2014) y probablemente la ciudadanía sepa poco y nada al respecto. De hecho, quizá tampoco entienda del todo esta “idea loca del gobierno abierto”.

Vamos por partes.

¿Qué es la OGP? La Open Government Partnership (o Alianza por el Gobierno Abierto) es una plataforma multinacional que reúne -a la fecha- a 70 países de todo el mundo, los cuales deben suscribir planes de acción bianuales compuestos por compromisos concretos en las áreas antes mencionadas (pilares de la idea de gobierno abierto).

¿Cómo funciona en Chile? A través del Ministerio Secretaría General de la Presidencia, el Gobierno de Chile articula procesos cada dos años para elaborar estos planes de acción, los cuales, según estipula la Alianza, deben ser creados con la colaboración de la sociedad civil (idea fundamental del gobierno abierto). Aunque en este sentido el proceso de este año fue sideralmente superior al de los dos anteriores (se realizaron consultas, votaciones y mesas de trabajo, ver), lo cierto es que este requisito de la co-creación no se ha cumplido a cabalidad.

Lo anterior no responde sino al mero desconocimiento, primero, del alcance y los beneficios que ofrece el gobierno abierto como forma de gobernanza y, segundo, de las implicancias que tiene el hecho de pertenecer a la OGP (a pesar de que Chile participe en el comité ejecutivo de esta instancia).

Por lo tanto, los desafíos de cara a la construcción del gobierno abierto en Chile parecen claros: Por un lado se hace urgente echar a andar un proceso de sensibilización sobre gobierno abierto en autoridades, clase política y tomadores de decisiones: aunque parezca descabellada la idea de compartir un poco el poder con la ciudadanía para tomar mejores decisiones, la evidencia ha mostrado excelentes resultados en distintas partes del mundo (muestra de ello son las experiencias recientes de Uruguay y Argentina en la OGP). Por el otro, llevar a cabo un proceso similar en la ciudadanía, desde los más pequeños hasta los más ancianos. El buen desarrollo e implementación del gobierno abierto es una oportunidad única, no solo para hacer más eficientes los procesos de la administración pública, sino también para reconstruir el debate de ideas, la construcción colaborativa de soluciones y recuperar las confianzas que tan diezmadas vemos en estos días.

Sin ir más lejos, uno de los 19 compromisos suscritos hace algunos días aparece como una herramienta clave para recorrer este camino hacia el gobierno abierto: la institucionalización de la OGP en Chile mediante la creación de una secretaría ejecutiva que coordine, elabore y de seguimiento a los planes de acción en esta materia (ver compromiso 19). Este organismo, que deberá contar con representación de distintos sectores (gobierno, sociedad civil, academia e idealmente el sector privado), tendrá también la responsabilidad de ampliar la discusión y sensibilizar a otros actores en los alcances y beneficios de un gobierno al alcande de todos y en un entorno institucionalizado de diálogo, colaboración y apertura.

Ahora, al igual que en todo ámbito, lo que se necesita es voluntad y compromiso. Ya se inició el camino, ahora toca concretar…y la sociedad civil está esperanzada.

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