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Opinión

Gracias a ti, voluntario

Gracias a ti, voluntario Gracias a ti, voluntario

Son voluntarios que madrugan para reforzar la materia que les enseñan en el colegio y que, por un contexto lleno de violencia implícita y explícita, no logran incorporar cabalmente dentro de sus conocimientos. Son voluntarios los que no sólo no obtienen remuneración alguna por esa loable labor, sino que desembolsan de sus propios bolsillos para llegar a las zonas más periféricas de cada región con el único interés de entregar un poquito más de ellos mismos.

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Directora Social de TECHO-Chile

En variadas ocasiones me ha tocado escuchar, de boca de voluntarios y voluntarias, palabras de agradecimiento para referirse a lo que hace el TECHO. Con calidez y humildad, en nombre de la organización, las he acogido reiteradamente, porque estoy convencida de que el motor que nos mueve apunta hacia la dirección correcta, la contraria a la que apuntan hoy la mayoría de las iniciativas. Esas que bajo el paraguas del individualismo se rascan con sus propias uñas y, aún peor, intentan rascar -o incluso rasguñar- a quienes esperan y aspiran a que el timón gire de manera radical antes de que acabemos sacándonos los ojos porque no tuvimos plata para financiar nuestros derechos sociales.

A pesar de recoger la gratitud de los y las voluntarios no puedo no reparar en la injusticia que significa que sea yo la que la reciba. En el TECHO tenemos voluntarios que se despiertan temprano todos los fines de semana durante 7 años para acompañar a una comunidad en su proceso por la obtención de un proyecto de vivienda. Son voluntarios que madrugan para reforzar la materia que les enseñan en el colegio y que, por un contexto lleno de violencia implícita y explícita, no logran incorporar cabalmente dentro de sus conocimientos. Son voluntarios los que no sólo no obtienen remuneración alguna por esa loable labor, sino que desembolsan de sus propios bolsillos para llegar a las zonas más periféricas de cada región con el único interés de entregar un poquito más de ellos mismos.

El TECHO es una fundación grande, con casi 20 años de trayectoria y oficinas regionales repartidas por gran parte del país. Quienes trabajamos en ella tenemos claro que la pieza más imprescindible para que nuestro trabajo tenga frutos y sentido es que haya una masa de voluntarios movidos por el hambre que nos da la injusticia y la empatía. Sabemos que sin ellos no existimos y por eso la gratitud deber ser redirigida. Por eso y por tanto, gracias a ti, voluntario.

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