Un obispo Católico que ladra –literalmente ladra jovialmente- en las entrevistas televisivas, y es del ala más conservadora de su Iglesia, fue muy lejos en las definiciones de la homosexualidad, cosa que me hizo dudar de su propia condición. Y para que decir cuando salió en defensa de un cura de su misma generación, acusado y sancionado por abusador, con recursos casi pueriles: “Uno a los 18 sabe lo que esta haciendo”, dijo.
Nadie de la curia local lo puso en su lugar. Sin embargo, otro destino correría un joven jesuita, director de la más renombrada publicación de la iglesia chilena y escritor de este medio, quien hubo de ofrecer disculpas por opiniones bastante menores, casi nimias, en comaparación a las del Pastor que comparaba homosexuales con patologías extrañas, en un juego extrañísimo de palabras y conceptos litúrgicos.
El más alto dignatario de la Iglesia local, quien ostenta un 33% del Canal 13, según leo, estaría optando por ceder vía Bolsa el porcentaje que le queda de su sociedad con un Grupo Económico de amplio espectro en sus inversiones.
Deja eso sí la puerta abierta a la espera de la Ley Digital, ingresada en el año 2008 vía Cámara de Diputados, y que tiene tantos artículos y observaciones (ya lleva más de 2.000), que yerra en su propósito, pues incorpora hasta las facultades que tendría el Consejo Nacional de Televisión. Una de sus indicaciones fija en un monto de miles de UFs las multas aplicables, lo que deja en ridículo a la más estricta norma ambiental. Por tanto, ampararse en la Ley de Televisión Digital es esperar todo el tiempo del mundo.
Basta con repasar los códigos con que los seguidores o conocedores de la religión Católica, asimilan lo que al fin del día conocemos como malos comportamientos. Los Pecados Capitales, o sea Capitales, que eran 7 en la época de San Gregorio Magno, en el siglo VI, para que nadie piense que son inventos modernos, se clasificaron como: la lujuria, la gula, la avaricia, la pereza, la ira, la envidia y la soberbia. Son un conjunto de vicios opuestos a la enseñanza moral que el Catolicismo y el Cristianismo transmiten.
Posteriormente, el poeta italiano Dante Alighieri los integró en la redacción de “La Divina Comedia” (c.1308-1321), un poema teológico considerado hoy en día una obra maestra de la literatura italiana y mundial. También otros artistas europeos tuvieron su parte en la promulgación de estos pecados capitales, gracias a la idea de utilizarlos como fuentes de inspiración en sus grandes obras.
Mas allá de esto, la comunidad religiosa ha debatido durante años el verdadero contenido de los mismos, llegándose, en muchos casos, a diferentes interpretaciones con sus respectivos castigos.
Veámos lo que trasmite el 66% de la Televisora de la Iglesia, usted les da el porcentaje pecaminoso a la programación, y así vemos cuanto pesa el 33%, de la sociedad.
El primero en encabezar la lista, la lujuria, ha sido definido como aquel pecado que incluye pensamientos o deseos obsesivos o excesivos de naturaleza sexual o, en palabras de Dante, “el amor excesivo por los demás”. El castigo correspondiente a la lujuria incluye el ser asfixiado en fuego y azufre. Imagine usted tales afrentas para los Derechos Humanos, e -imagino- un artículo con las penitencias del Obispo que ladra frente a unas chicas que reconocen una irresistible atracción por los hombres.
La gula, el segundo vicio, ha sido interpretada como el consumo excesivo de comida y bebida aunque antiguamente se utilizaba para señalar toda clase de exceso. Aquellos que cometieran este pecado serian forzados a comer ratas, sapos, lagartijas y serpientes vivas. Las dietas para adelgazar y la Ley Tolerancia Cero, han hecho bajar este a pecadillo.
La avaricia ha sido considerada como un pecado muy similar a la lujuria o a la gula pero aplicada a la adquisición de riquezas en particular. Su castigo, el ser colocado en aceite hirviendo. Piense que estamos entre los Top Ten de desigualdad o inequidad, aunque un Senador en un librillo reciente sostiene que no hay porque preocuparse de la igualdad, que es un mito. Una ministra de carácter muy activo opina lo mismo, pero con más fuerza, así es que tendremos que pensar en aceite tibio para la Banca, las ISAPRES, las AFP, parece que algunas Universidades… México fue catalogado por la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) entre las naciones con mayor desigualdad en salarios y distribución de la riqueza, por lo cual por tercera ocasión el organismo lo clasificó como muy desigual. Los países que se encuentran en el mismo renglón que México son Chile, Israel, Portugal, Turquía y Estados Unidos. Ese grupo es considerado además con alta tasa de pobreza, con un ingreso disponible por hogar que se ubica muy por debajo de los otros integrantes de la OCDE.
La pereza, ha sido catalogada como la “tristeza de ánimo”, o “ depresión” en términos modernos, que nos aparta de las obligaciones espirituales o divinas. La misma nos llevaría a una fosa con serpientes. Según antecedentes de la Sociedad Chilena de Salud Mental, cerca de un millón de personas sufre del mal, una cifra equivalente a la población de las regiones Primera y Segunda. Aún más, estadísticas de la OMS señalan que Santiago encabeza las capitales con más alto número de depresión. Estudios de la Universidad de Chile revelan que una de cada tres consultas, en todo en el servicio público de Santiago, está dada por trastornos ansiosos depresivos. Ya no es pecado, ni venial.
La ira ha sido descrita como un sentimiento no ordenado, ni controlado, de odio y enojo. El resultado de este acto seria el desmembramiento social y sicológico. La ira que invade a los conejillos encerrados por 14 millones de pesos, esta ligada al 75 % de los pecados descritos. Una fórmula de programas, de Realities, para pegar heavy.
La envidia, el sexto pecado capital, se relaciona con la avaricia. Sin embargo, la envidia desea algo que alguien más tiene, y que percibe que hace falta. Este pecado se castiga sumergiendo al acusado en agua helada. Fácil de solucionar en verano.
Por ultimo, la soberbia o el orgullo, el deseo por ser más importante o atractivo que los demás, es considerado el mas grave de los pecados capitales y fuente de los mismos. El mismo era penalizado con el cruel método de tortura conocido como “la rueda”.
Los tiempos obligan a sumar pecados tras 16 siglos:
-No contaminarás el medio ambiente.
-No provocarás injusticia social.
-No causarás pobreza.
-No te enriquecerás hasta límites obscenos a expensas del bien común.
-No consumirás drogas.
Un pecado serio grave o mortal es la violación con pleno conocimiento y deliberado consentimiento de la Ley de Dios en una materia grave. Por ejemplo, idolatría, adulterio, asesinato o difamación. Todas éstas son gravemente contrarias al amor que debemos a Dios y, por Él, a nuestro prójimo. Como enseñó Jesús al condenar hasta al que mira con malos deseos a una mujer, el pecado puede ser interior (selección del deseo solamente), como el ex presidente Carter y las conejitas playboy, y exterior (selección del deseo seguido por la acción), como Clinton en la oficina Oval. La persona que por su propia voluntad desea fornicar, robar, matar o cometer otro pecado grave, ya ha ofendido seriamente a Dios al escoger interiormente lo que Dios ha prohibido.
El Confesionario de la sociedad de Canal 13 debe estar clausurado, o al menos con exceso de trabajo, para que recién la Iglesia se percate que sus límites éticos han sido diaria y Capitalmente sobrepasados.

