Martes, 21 de mayo de 2013

¿Irán en una Cumbre de Medio Ambiente y Sustentabilidad?

/ EFE/ EFE

Por lo visto, los mandatarios de la región que comulgan con las ideas chavistas, ya perdieron las proporciones al hacer la vista gorda al considerar al presidente iraní en un encuentro que enarbola las banderas de la paz mundial, la sustentabilidad y la protección de nuestra tierra.

Parece paradójico que un mandatario como Mahmoud Ahmadinejad, el cual siempre ha mantenido una postura desafiante hacia el mundo con su programa nuclear; una feroz retórica contra EEUU y Occidente, haciendo declaraciones antisemitas y una insistente negación del Holocausto, además –por supuesto-, de oponerse al derecho de Israel a existir y de apoyar a organizaciones terroristas, pueda ser considerado para la próxima Cumbre de Medio Ambiente y Sustentabilidad, como la que se efectuará en Rio de Janeiro entre el 20 y el 22 de junio próximo.

Por lo visto, los mandatarios de la región que comulgan con las ideas chavistas, ya perdieron las proporciones al hacer la vista gorda al considerar al presidente iraní en un encuentro que enarbola las banderas de la paz mundial, la sustentabilidad y la protección de nuestra tierra.

¿Quién puede olvidar tan descaradamente que Ahmadinejad prácticamente abolió todas las reformas llevadas a cabo durante el término de su predecesor, Khatami, en un proceso que involucró brutales actos represivos, la detención de reporteros, severas violaciones a los derechos humanos, falsos arrestos, muestras de ejecuciones y que culminó en disturbios, durante y luego de su post-elección de 2009?.

Mientras Ahmadinejad estrecha la mano de una lista interminable de “Ciudadanos Especialmente Designados” (SDN por su sigla en inglés) que el Tesoro de EE.UU identifica con restricciones de visado en los países que consignan a Hezbollah como una organización terrorista, en Latinoamérica se le abren las puertas para que se pasee como “Pedro por su casa”.

En esta abultada lista de SDN se encuentran, por ejemplo, el genocida y presidente sirio Bashar al Assad; Hassan Nasrallah, líder de Hezbollah; Ramadan Shallah, secretario general de la Jihad Islámica,– quien también se encuentra en la lista de los terroristas más buscados del FBI desde febrero de 2006, con 53 cargos en su contra en los EE.UU-; Khaled Mashal, líder de Hamas; Ahmad Vahidi, ministro de defensa iraní, -buscado por la Interpol, por orden de Argentina, por su implicación en el atentado contra la AMIA en Buenos Aires-, entre otras tantas figuras que forman parte del gobierno de Irán, sindicados como figuras relevantes en el esbozo de la política relativa a la cuestión nuclear y al apoyo a organizaciones terroristas en todo el mundo.

Con esta pléyade de promotores del terrorismo es que el mandatario Iraní ha construido su imperio, frente al cual pareciera que el mundo se ha paralizado. Ya no basta con preguntarnos por qué no ha existido intervención en el genocidio que continúa haciendo correr la sangre en Siria, ni por qué el FBI o la Interpol aún no actúan frente a estos criminales que, por lo demás, tienen paradero bastante conocido. Quizás la pregunta más acertada ahora sea ¿hasta qué punto los mandatarios que siguen las ideas de Chávez están colaborando para que Irán finalmente logre sus objetivos?.

Ya no puede caber ninguna duda,  frente a este dantesco escenario, que la colaboración entre Irán y los países de la región es recíproca y en una escalada descontrolada. La gran incógnita ahora es ¿existirán todavía fuerzas suficientes en el mundo capaces de contrarrestar este crimen organizado?.

Comparte

Otras columnas de Hernán Fischman