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Opinión

Israel es una democracia para los judíos y judío para los palestinos

Israel es una democracia para los judíos y judío para los palestinos Israel es una democracia para los judíos y judío para los palestinos

A nosotros nos habría gustado que el representante de un partido formado para recuperar la democracia en Chile hubiese tenido sensibilidad para la realidad del pueblo palestino. La opresión y violaciones sistemáticas de sus derechos son decisiones políticas de las mismas autoridades a las cuales el Sr. Núñez felicitó por su “democracia.”

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Miembro del parlamento Israelí (Knesset) representando a la Lista Árabe Unida. Es el líder del Movimiento Árabe por el Cambio – Ta’al.

Hace algunas semanas el Presidente de la Cámara de Diputados de Chile, Marco Antonio Núñez, visitó el parlamento israelí (la Knesset) y sus comentarios fueron de alabanza a lo que él llamo un “ejemplo de democracia”. Al honorable diputado Núñez poco le importó que esa misma “democracia” ocupe a un pueblo entero y discrimine sistemáticamente contra su propia población que no son judíos. Queriendo o no, el diputado envió un mensaje de apoyo al gobierno más extremista en la historia de Israel.

Durante su visita el Sr. Núñez ni siquiera pidió reunirse con los representantes de la comunidad palestina, ciudadanos árabes de Israel. Nosotros, en la Lista Árabe Unida, representamos a prácticamente un 20% de la población de Israel, quienes sobrevivimos la catástrofe, Nakba, de 1948 donde el 70% de los palestinos fue expulsado y que somos tratados como extranjeros en nuestra propia tierra.

En Israel existen más de 50 leyes que discriminan abiertamente contra la población palestina, algo que el propio Departamento de Estado norteamericano ha definido como una “discriminación institucionalizada” contra la población no judía.

Quien quiera contribuir a la paz en Israel y Palestina no debe premiar al régimen que ocupa y discrimina. La comunidad internacional reconoce que es Israel quien ocupa a Palestina y no al revés. En su visita el Sr. Núñez se reunió con Yuli Edelstein, el Presidente del parlamento israelí. El Sr. Edelstein vive en la colonia de Neve Daniel, en tierras robadas a Belén. Es uno de los principales activistas contra la creación de un estado palestino independiente y recientemente ha impulsado un proyecto de ley que busca expulsar a diputados palestinos por “consenso” del parlamento israelí. ¿Es esa la democracia a la que se refirió el Sr. Núñez en su reunión con él?

A nosotros nos habría gustado que el representante de un partido formado para recuperar la democracia en Chile hubiese tenido sensibilidad para la realidad del pueblo palestino. La opresión y violaciones sistemáticas de sus derechos son decisiones políticas de las mismas autoridades a las cuales el Sr. Núñez felicitó por su “democracia.”

Un buen ejemplo de nuestra realidad sucedió en septiembre de 2010, cuando el entonces canciller israelí Avigdor Lieberman, un colono ilegal nacido en Moldavia, presentó una iniciativa diplomática israelí frente a la ONU. Postulaba no al “intercambio de territorio” entre Israel y Palestina sino que el “intercambio de población”, un claro crimen de guerra bajo el derecho internacional. Aquella posición no fue nunca negada por el gobierno israelí. Dudo que el Sr. Núñez, hace algunos años, hubiese recibido bien un comentario sobre la “democracia de Pinochet” mientras la discriminación era política de estado.

No habrá solución alguna, ni podrá normalizarse nuestra realidad, hasta que la ilegal ocupación israelí de Palestina se acabe y que los ciudadanos palestinos en Israel tengan igualdad de derechos. El Sr. Núñez ha dado su bendición a un gobierno que continua incitando y deshumanizando al pueblo palestino. Cada día nos enfrentamos a políticas de incitación que sólo apuntan a ratificar la calidad “judía” del estado, más que su calidad democrática. La definición “judía” del estado no solo afecta a 1.5 millones de ciudadanos palestinos en Israel, sino que también a quienes sufren del acoso diario de fuerzas de ocupación y colonos en el territorio ocupado desde 1967.

Es tiempo de que las visitas oficiales a Israel incluyan reuniones con los representantes de la población palestina ciudadana de Israel, tanto cristianos como musulmanes, que continúan sufriendo las consecuencias del racismo que los trata como extranjeros en su propia tierra. Espero que esta acción del diputado Núñez pueda, de forma indirecta, servir de oportunidad para que quienes continúan rindiendo pleitesía a las supuestas “credenciales democráticas” de Israel, tengan algo de sensibilidad para con la realidad de opresión que vive el pueblo palestino. Israel puede ser muy democrático para los judíos, pero muy judío para los palestinos. Eso no es democracia.

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