Cerrar
Cerrar publicidad
Cerrar

Opinión

Je suis le chaos. Intentando analizar el episodio Burgos

Je suis le chaos. Intentando analizar el episodio Burgos Je suis le chaos. Intentando analizar el episodio Burgos

No invitar a Burgos fue intencionado, porque estamos entrando en una suerte de personalismo presidencial que, con gestos concretos y audaces, -como dejar fuera a Burgos de la gira a una zona conflictiva como La Araucanía-, tiene como propósito instalar a toda costa que quien gobierna es la Presidenta, y quien traza la ruta de solución del conflicto mapuche es la Presidenta.

Ernesto Evans

Por


El Dínamo.

Lo de Burgos ha sido (y está siendo) para muchos, una gran confusión. En la tarde las redes sociales se preguntaban ¿renunció o no? Al final, tomó su carta de despedida del gobierno, la rompió y y volvió a la cartera de Interior. Ese si que es elástico, pero del bueno.

Y para final de año, desfilará un carnaval de declaraciones acusando al gobierno de caos, negligencia, desprolijidad, falta de respeto a la DC. Mucho de eso existe, y, por supuesto, tiene que haber un acusado: la entelequia del “segundo piso”, los asesores que, al parecer, gozan de un enorme poder de influencia sobre la Presidenta.

Cuesta creer eso. Es difícil asumir que, en mitad del vuelo o en la loza del aeropuerto Manquehue, la Presidenta se hubiera preguntado por su ministro del Interior, precisamente por el guardián del orden y seguridad. Y como en la película “Mi Pobre Angelito”, – cuando toda la familia estaba el counter preguntando ¿donde está Kevin?-, hubiese exclamado “¡¡se nos quedó Jorge¡¡”, y todos los asesores del segundo piso mirándose sorprendidos por la gran falta.

Ministro

Mi tesis es distinta. No es un desorden, ni una desprolijidad. No invitar a Burgos fue intencionado, porque estamos entrando en una suerte de personalismo presidencial que, con gestos concretos y audaces, -como dejar fuera a Burgos de la gira a una zona conflictiva como La Araucanía-, tiene como propósito instalar a toda costa que quien gobierna es la Presidenta, y quien traza la ruta de solución del conflicto mapuche es la Presidenta. Nadie más, ningún partido, menos una persona o una dupla (¿que paso con Burgos-Valdés?).

Este es “él” gobierno de la Presidenta Bachelet, no por ser el único, sino porque es ella quien define cuál es la solución de los temas. Punto a favor de este paradigma, es que aún no se ve una solución al conflicto mapuche, y como a veces decían nuestros padres, “tengo que arreglar yo siempre todos los problemas”. Punto en contra, la sensación de des-gobierno, de desorden institucional: “Je suis le chaos”, podría ser la frase emblemática y terminal de este peligroso paradigma que, al parecer, está empeñada “la presidencia” (para incluir la entelequia señalada de la segunda planta de la Moneda). Audaz si resultan las cosas y sube la popularidad de la Presidenta, pero peligroso.

Suscríbete y recibe las noticias para comenzar el día

El Dínamo AM

Comenta este post

Newsletter
El Dínamo AM

Suscríbete y recibe las noticias para comenzar el día