Kike Morandé

La gente que habla como tú lo hiciste en la entrevista, o los dirigentes gremiales que hablan con la prepotencia de Awad, o los empresarios que le desean a la gente una crisis de proporciones para que aprendan a comportarse como Von Appen o los políticos que quieren seguir apernándose a cualquier costo como Escalona, son parte de un Chile que la gente ya no quiere ver más.


CultPOP

20 de mayo, 2013

/AgenciaUno /AgenciaUno

Francisco Javier Enrique Morandé Peñafiel. O Kike, más fácil. Ayer salió publicada en La Tercera una entrevista en la cual hablas de tu programa, de tu canal, de la televisión actual y de los homosexuales. Fue bueno leerte. Así como en las últimas dos semanas fue bueno leer a Sven Von Appen, a Jorge Awad hablando del “abuso que sufren sus representados” y a Camilo Escalona boicoteando las primarias. Insisto. Es muy bueno que personajes como ustedes, gente relevante de la televisión, la empresa privada, la banca y la política hablen sin pelos en la lengua, pues así podemos tener claro cómo piensan. Antes de decirte lo que yo pienso, déjame recordar algunos pasajes de tu entrevista de ayer.
Lo mío es la televisión antigua, para gente que puede prenderla y matarse de la risa, sin garabatos ni atados”, dices. ¿No crees que sería harto más sano que se dijeran garabatos en vez de ridiculizar a los homosexuales como sucede con tu querido personaje Tony Esbelt? ¿O de glorificar el alcohol a través del Che Copete? Piénsalo. Dale una vuelta. Y, por favor, bienvenidas las chuchadas si de esa manera dejas de contratar humoristas que viven de la discriminación disfrazada de chiste.

Tenemos humor blanco, inteligente, culto, todos los tipos de humor y tienes que ser agudo para seguir el programa”. ¿Es broma? ¿Has escuchado hablar de Saturday Night Live, Monthy Python, Curb your enthusiasm, Medio Mundo o Plan Z? Eso debe estar bastante más cerca de la descripción que haces. Al menos te habría encontrado asertivo si hubieras dicho “tenemos humor chabacano, básico y nuestro público objetivo es el chileno con bajo nivel de educación”.

No soy homofóbico. Nosotros molestábamos a Tony Esbelt y él a mí. Esa es toda mi homofobia. Mientras no molesten al resto… A mí no me gustaría ver a dos gallos pololeando frente a mí. Si eso es homofobia, soy homofóbico. Si pasan por mi lado y no tengo idea, no me molesta en absoluto”. Qué gran ser humano, Kike. Si dos homosexuales pasan por tu lado y no tienes idea, entonces no te molesta. Uau! ¿Sabes qué? Sí, eres homofóbico. Y harto. Te digo más. Hay estudios científicos recientes que entregan evidencia empírica acerca de la relación entre la homofobia y la represión del deseo por el mismo sexo. ¿No me crees? Lee esta columna del New York Times y fíjate en este informe de la American Psychological Association. Ojo, entonces, con tu homofobia. Puede ser síntoma de otra cosa.

“Me pregunto: ¿Qué va a venir? ¿Hombres con hombres? ¿Mujer con mujer? ¿Me tendré que adaptar? No, gracias”. Qué bueno que lo tengas claro: no te vas a adaptar. Irás desapareciendo poco a poco, con tu público que se ríe a costa de los demás, que trata a las mujeres de maracas, a los homosexuales de fletos y a los peruanos de come palomas. Y ese es el punto de esta carta que te dirijo. Eso es exactamente lo que pienso: que la gente que habla como tú lo hiciste en la entrevista, o los dirigentes gremiales que hablan con la prepotencia de Awad, o los empresarios que le desean a la gente una crisis de proporciones para que aprendan a comportarse como Von Appen o los políticos que quieren seguir apernándose a cualquier costo como Escalona, son parte de un Chile que la gente, la mayoría, la gran mayoría ya no quiere ver más. Un país de patrones de fundo que cada día encuentra menos espacio para la indolencia. Una nación donde la prepotencia y el abuso son cada vez más caros, impopulares y riesgosos para quien los perpetra.

Eso sería Kike. Muchos saludos. Y, por favor, sigue dando entrevistas.

 



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